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Aprender a nadar en P-5 en Tarragona

416 alumnos participan en el programa ‘Juguem a nedar’. La idea es que, a los cinco años, todos los niños de la ciudad hayan podido estrenarse en la piscina 

Norian Muñoz

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A estas alturas del curso ya los niños se manejan con soltura por la piscina de El Serrallo. FOTO: Alfredo González

A estas alturas del curso ya los niños se manejan con soltura por la piscina de El Serrallo. FOTO: Alfredo González

«A mí lo que me gusta es hacer la rana», cuenta Íñigo mientras Neus e Izan asienten. Todos van a P-5 (5 años) en la Escola El Miracle y responden a medias porque lo que realmente les importa es que está a punto de tocarles el turno de saltar a la piscina. Hoy, a diferencia de lo que pasó en algunas de las primeras sesiones, ya nadie se queda en tierra.

La escena tiene lugar en la piscina de El Serrallo y los niños participan en el programa ‘Juguem a nedar’, que este curso ha puesto en marcha el Patronat Municipal d’Esports (PMET) y en el que participan 416 niños de 13 escuelas públicas y concertadas.

El programa es gratuito para las familias y se hace dentro del horario escolar. Las escuelas sólo se deben hacer cargo del transporte hasta las piscinas municipales más cercanas, aunque algunas, por su cercanía, van caminando y otras se trasladan en autobuses de la EMT.

Maria Elisa Vedrina, concejal de deportes, apunta que la idea es aprender de la experiencia de este primer año y conseguir que se apunten más centros escolares, ya que la idea es hacer llegar gratuitamente el programa a todos los niños de P-5 de la ciudad. 

Las escuelas interesadas en comenzar en el programa pueden hacer su solicitud hasta el próximo 1 de junio. Se les asignará una hora semanal dentro del horario escolar en las piscinas de El Serrallo, Sant Pere i Sant Pau, Sant Salvador, Campclar o Riuclar-Torreforta- Icomar.  

La inversión en el programa es de 65.000 euros que no se agotaron el año pasado. Este año la actividad está presupuestada para cubrir todos los centros que finalmente se apunten.

Mercè Mulet, coordinadora de actividades acuáticas del PMET, explica que eligieron la edad de cinco años porque ya los niños tienen un nivel madurativo que les permite, por ejemplo, realizar de manera autónoma algunas actividades como vestirse y desvestirse. 

El programa consta de 30 sesiones. Aunque se respeta el ritmo de cada niño, se les enseña desde la respiración, la flotación  o  la propulsión hasta cómo saltar y a conocer los deportes de piscina.

Vedrina destaca que además de fomentar la actividad deportiva desde pequeños, este programa también ayuda a mejorar la seguridad de los niños en una ciudad con playa y donde en verano tienen mucho uso las piscinas. De hecho, una de las cosas que se les enseña es cómo reaccionar cuando caen al agua.

Mucho más que un cursillo

Pero hasta aquí la teoría; en la práctica en la sesión lo que se ve es a unos compañeros de clase pasándoselo bien alrededor de la piscina. Calientan haciendo el baile de moda ‘swich swich’ y siguiendo el ritmo de los abuelos que están practicando aquagim.

Una de las grandes ventajas, explica Ramon Cuadrat, gerente del PMET, es que los niños vienen con sus compañeros de clase, sus amigos... Ignasi Donado, tutor de los niños y maestro de educación física, le da la razón: «Ir con su grupo les hace ganar en autoconfianza», comenta, mientras una niña se acerca a abrazarle de la pierna antes de seguir su camino.

Cuenta, por ejemplo, el caso de una de las pequeñas. «Creo que sus uñas debieron de quedarse marcadas en el borde de la piscina... Y ahora, mírala», dice, mientras señala a una niña que ya se mueve con seguridad sólo rodeada con un churro. El hecho de que sus compañeros la animaran fue determinante, cuenta.

Pero su historia de superación no ha sido la única. «Ha habido niños con auténtica fobia al agua a quienes costaba incluso pasarles por la ducha. Algunos han tardado hasta dos y tres sesiones en entrar (al agua)», relata Sergi Escudé, coordinador de monitores. «Es satisfactorio», señala, porque hay algunos niños que, si no fuera por este programa, no habrían tenido la oportunidad de hacer una actividad de natación.

Desde las gradas dos madres han venido a atestiguar la evolución que tienen sus hijos. Maite, madre de Valentí, cuenta que el pequeño nunca había hecho natación y está encantado. «Y yo estaré más tranquila sabiendo que se puede defender en el agua». A su lado, Alicia, madre de Emma, relata que su hija sí que había hecho natación antes, pero igualmente viene feliz. Ella también está contenta de que su hija tenga confianza en el medio acuático, «porque yo tengo fobia». 

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