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«Aquí todos hemos llamado al 112 por un amigo borracho»

Casi la mitad de las intoxicaciones etílicas de menores que atiende el SEM se dan en verano. El Parc del Francolí de Tarragona se convierte en una de las zonas típicas del botellón las noches de verano

Norian Muñoz

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Un grupo de jóvenes de fiesta en una playa. FOTO: Pere Ferré/DT

Un grupo de jóvenes de fiesta en una playa. FOTO: Pere Ferré/DT

«Aquí todos hemos llamado al 112 por un amigo borracho», reconoce un chico de 17 años en el área de picnic del Parc del Francolí. Las noches de verano el sitio se convierte en una de las zonas típicas del botellón tarraconense, «si no viene la Urbana».

Contamos a varios grupos de jóvenes que estamos haciendo un reportaje sobre la edad a la que los adolescentes prueban por primera vez el alcohol. Les explicamos que según los datos de la última encuesta estatal sobre el uso de drogas entre estudiantes de secundaria (Estudes), la edad a la que se inicia el consumo de alcohol en Catalunya es de 13,9 años. A algunos incluso les parece que el dato no es real. «Yo a los doce», dice uno, mientras que otro aclara que «la verdad es que probar, lo que se llama probar, fue mucho antes; un fin de año que mi padre me dio cava. ¿Cuántos años tendría? ¿Nueve?» se pregunta. Enseguida el resto comienza a acordarse de aquella vez en que su tío les dio cerveza siendo bien pequeños.

Las borracheras como tal ya son otras cosa. Cuando les preguntamos cuándo fue la primera se refieren a «la noche de la empalmada en Santa Tecla» , «una noche de Sant Joan», «en las fiestas del pueblo de mis abuelos» o «el día que me gradué de cuarto de la ESO». En todas las circunstancias había una coincidencia: todas se produjeron en verano.

135 intoxicaciones en 2018

La percepción de los chicos coincide con los datos. El año pasado, el Sistema d’Emergencies Mèdiques atendió en el Camp de Tarragona a 135 menores de edad (61 chicos y 74 chicas) por intoxicaciones etílicas.

Llama la atención, eso sí, que 63 de esas atenciones (el 46,6%) se produjeron en los meses de julio, agosto y septiembre.

13,9 años es la media de edad en la que los adolescentes catalanes prueban por primera vez el alcohol. El 44,1%se ha emborrachado alguna vez

Aclaran, no obstante, desde el SEM que aunque la cifra no parece significativa, lo cierto es que cuando hay una intoxicación etílica grave no siempre se llama a la ambulancia, sino que muchas veces los afectados son trasladados al hospital por medios propios: por los amigos o por los padres.

Una de las jóvenes del grupo cuenta que, según el grado de borrachera, la consigna es llevar al amigo o amiga hasta casa tratando de que la familia no se entere. «Si la cosa es más grave se llama al 112, y si es muy grave al 112 y a los padres a la vez... Pero solo si es muy grave ¿eh?».

¿Por qué en verano?

¿Que pasa en verano que se dispara el riesgo de probar el alcohol y además consumirlo de manera descontrolada? La respuesta parece más o menos universal a tenor de un estudio reciente de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York publicado en el Journal of General Internal Medicine. Venía a decir que tanto los adolescentes como los adultos son más propensos a probar drogas por primera vez en el verano. Los investigadores lo achacaban, entre otros aspectos, a que hay más tiempo de ocio.

Aunque en el caso de los más jóvenes no habría que perder de vista el papel de los padres. En el Servei de Prevenció de les Adiccions del Ayuntamiento de Tarragona realizaron en 2016 una encuesta anónima a todos los alumnos de institutos de la ciudad que tenían entre 15 y 16 años en el marco del programa de prevención Planet Youth. Dicha encuesta se ha repetido este año, pero los datos todavía se están procesando.

«Los padres vienen porque sus hijos consumen cannabis, pero el alcohol ni les preocupa», explica Oriol Esculies, director del Projecte Home Catalunya

En la encuesta encontraron que los factores principales para que hubiera un consumo problemático entre los chicos estaban «una falta de control parental, normas o límites poco claros, el consumo por parte de los adultos y falta de coherencia entre el discurso; lo que se dice, y el cómo el adulto maneja la sustancia; lo que se hace».

Pero ¿qué es un consumo problemático? Oriol Esculies, director de Projecte Home Catalunya, una entidad de referencia en el tratamiento de las adicciones, (también tienen sede en Tarragona) explica que, cuando hablamos de jóvenes, hay que olvidarse de la típica imagen del borrachín que se pasa todo el día en el bar.

En el caso de los adolescentes, explica, se ha sustituido la manera mediterránea de consumir alcohol, más moderada y social, por la cultura del atracón o ‘binge drinking’, que consiste en «beber mucho en poco tiempo, hasta reventar».

Alerta de que, aunque los jóvenes sólo lo hagan los fines de semana, esos atracones también se consideran un consumo problemático.

Reseña que, por experiencia, han visto que este consumo acarrea inseguridad, violencia, accidentes de tráfico, problemas escolares y embarazos no deseados, entre otros.

Los padres no ven riesgo

No obstante, señala Esculies, los padres también tienen muy baja percepción de riesgo sobre estos consumos en sus hijos. «Muchos vienen muy preocupados porque están consumiendo porros, pero cuando investigas un poco te das cuenta de que el principal consumo problemático, el que les está causando problemas con la familia, en el instituto, es el alcohol».

Señala que no hay que olvidar que el alcohol en los adultos es, con diferencia, la droga con más consumo problemático. Por eso cree que los padres «deberían pensárselo dos veces antes de darle a probar la cerveza al niño a ver qué cara pone».

Recuerda, además, que tanto el alcohol como el tabaco son consideradas drogas ‘puente’ hacia otras sustancias.

En su opinión, atajar el problema pasa, entre otras cosas, por aumentar el precio, algo que ya ha dado resultados en otros países «en el supermercado encontré el otro día cervezas por 20 céntimos, y un brick de vino por 60 ¡Si el alcohol es más económico que el agua!», reflexiona.

Los chicos del parque no se ponen de acuerdo sobre lo que se puede hacer. Uno dice que «si los padres te lo prohiben fijo que te dan más ganas». Otro cree que «tendríamos que tener sitios para reunirnos, para hacer otras cosas». Y hay quien hasta apunta más arriba. «Es más fácil multar que buscar soluciones».

Momentos clave: Acciones durante las fiestas

Consultados sobre las acciones que se llevarán a cabo durante las fiestas mayores, uno de los momentos críticos de consumo de alcohol entre adolescentes, Carla Aguilar-Cunill, consellera de Serveis Socials, Feminismes i LGTBIQ+, puntualiza que «aunque aún se está trabajando en la organización de las fiestas, sí está previsto realizar actuaciones e intervenciones preventivas concentradas sobre todo en los actos principales tanto en las Festes de Sant Magí como en Santa Tecla. Además, también habrá actuaciones de prevención y abordaje de violencia de género».

Desde Creu Roja también han informado que este año volverá a ponerse en marcha el programa Som.Nit, un proyecto de prevención y reducción de riesgos en el consumo de drogas. 

El programa consiste en la intervención directa en los espacios de ocio donde los voluntarios, también jóvenes,  informan sobre los efectos y y los riesgos asociados al consumo de drogas teniendo en cuenta las peculiaridades que el género implica. 

Entre las actividades se realizan juegos, se ofrece la prueba de alcoholemia o se distribuyen preservativos, entre otros.

En la ciudad de Tarragona está previsto que realicen acciones el 18 de agosto durante las Festas de Sant Magí y el 21 de septiembre en Santa Tecla en colaboración con el Ayuntamiento de Tarragona.

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