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Ardenya pide parada de autobus escolar y la colocan en una curva peligrosa

La Diputació autorizó al Ayuntamiento las obras en la carretera de su titularidad para que la pedanía tuviera su bajada para escolares

Jordi Cabré

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La curva de la carretera donde debería estar la parada. Con esta situación es imposible que suban y bajen niños de la pedanía de Ardenya.  Foto: dt

La curva de la carretera donde debería estar la parada. Con esta situación es imposible que suban y bajen niños de la pedanía de Ardenya. Foto: dt

En el kilómetro 6,9 de la carretera T-203, entre La Riera de Gaià y El Catllar, se encuentra la pedanía de Ardenya, perteneciente al primer municipio. Actualmente están empadronados alrededor de unos 80 vecinos con una importante población en edad escolar.

Los chavales de la pedanía estudian en la Escola Montoliu y al terminar se incorporan al instituto de Altafulla para cursar la ESO. Precisamente el transporte escolar para acudir a la localidad vecina ha motivado una chapuza en frente de la entrada a Ardenya. Unas obras mal hechas que deprisa y corriendo se intentarán subsanar en las próximas semanas, según las conclusiones de la reunión mantenida ayer entre la Diputació, el Ayuntamiento de La Riera y Transports de la Generalitat.

La chapuza es una zona asfaltada pegada a la curva de la T-203 en sentido El Catllar. En ella se ha pintado un ceda el paso que lo habilitaba como parada de autobús escolar. Un apeadero que a día de hoy lo utilizarían dos familias pero que en el futuro incrementaría el número de usuarios.

Sin embargo, la ampliación de la carretera –realizada por el Ayuntamiento– y el asfaltado y pintura –de la Diputació– no han tenido en cuenta la peligrosidad del tramo, una curva con nula visibilidad y con el riesgo de que los chavales deben cruzar los dos carriles para entrar en la pedanía de La Riera.

Las obras se ejecutaron deprisa y corriendo durante los primeros días de septiembre para llegar al primer día de clase. Pero nadie se acordó entonces de que la bendición de la parada requería un informe del Servei Català de Trànsit y que este departamento no haría la vista gorda cuando hay vidas de por medio.


Intentar enmendar el error
En el Ayuntamiento de La Riera de Gaià se celebró ayer poco antes de la hora de comer una reunión. Tras la insuficiencia de espacio para crear una parada reglamentaria, se acordó ganar más terreno y permitir una mejor maniobralidad del autobús. Aparte, se colocarán bandas rugosas y un paso de peatones para obligar a reducir la velocidad en este punto kilométrico. La previsión es que en enero se pueda activar la parada y dar respuesta a una petición que empezaron dos familias el pasado 2 de febrero.

Mientras no terminen las obras y se obtengan los informes favorables, el Consell Comarcal del Tarragonès –ente que gestiona las becas de transporte escolar– no puede solicitar una ampliación de ruta para que los alumnos de Ardenya suban y bajen cerca de casa.

Hasta entonces, las dos familias damnificadas deben llevar con su coche a sus hijos o bien al instituto o bien a La Riera, donde sí hay parada de autobús. La situación logística no siempre es posible y una de las dos familias admite que deben dejar a su hija 20 minutos antes de la llegada del transporte y «estamos hablando de una cría de 12 años», explican sus padres.

Desde el Ayuntamiento se admite que a raíz de la petición de las dos familias, se pidió autorización a la Diputació (la primera en mayo) para las obras. Los servicios técnicos provinciales fueron los que avalaron la creación de una zona al lado de la carretera y la propia Diputació se encargó luego del asfalto y de la pintura.

Lo que sorprende es que las obras se realizaran sin un informe previo de seguridad del Servei Territorial de Transports (pertenecen al Servei Català de Trànsit), que a la postre es el que permite que pare o no un autobús en este punto de la carretera comarcal del Tarragonès. Las prisas no son buenas consejeras.


Todo empezó en febrero
El pasado 2 de febrero, dos familias de la pedanía introducían un escrito en el Ayuntamiento de La Riera. Pedían al alcalde, Jaume Casas, una parada de autobús escolar para sus hijos, que en septiembre comenzaban la ESO en Altafulla y querían tener el mismo derecho que el resto de núcleos urbanos: una parada escolar para sus hijos.

El Ayuntamiento atendió la demanda y preguntó a la Diputació. De hecho, el alcalde admitió ya en marzo en una carta a los vecinos que en 2010 ya se estudió una propuesta de parada de autobús en Ardenya, pero la crisis económica dejó entonces en el cajón la iniciativa municipal.

Mientras la parada de autobús escolar debía cobrar forma, los padres preguntaban al Consell Comarcal si tendrían o no este transporte escolar para sus hijos a pocos días de empezar el curso, el pasado 14 de septiembre.

La historia todavía no ha escrito su último capítulo. El Consell Comarcal del Tarragonès reitera que no hay posibilidad de cambio de ruta porque no existe parada. Si se instala, no habría problema de retocar la ruta. Y la Diputació y el Ayuntamiento admiten que ahora se subsanarán los errores para poder habilitar esta demanda vecinal de Ardenya. En enero se verá.

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