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Arranca la huelga de la estiba en el Port de Tarragona

Los estibadores han iniciado esta mañana la primera jornada con paros parciales

Núria Riu

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Los estibadores del Port de Tarragona esperando el sorteo de las operativas en la primera jornada de huelga.

Los estibadores del Port de Tarragona esperando el sorteo de las operativas en la primera jornada de huelga.

Los más de 6.000 estibadores que trabajan en los 105 puertos comerciales españoles han iniciado esta mañana la primera de las tres jornadas de paros parciales, en horas impares, que se producirán a lo largo de esta semana.

Como es habitual, en el Port de Tarragona, la jornada ha empezado en las instalaciones de Estarraco, donde se procedía al sorteo de las operativas. Antes del sorteo, las conversaciones giraban alrededor del partido del Nàstic de ayer, el ascenso del Girona y de la victoria del Madrid de este fin de semana. En un ambiente cargado de humo y aún con el café de la mañana, la fina lluvia auguraba el inicio de un día con poca actividad. Y es que, cuando llueve se suspenden las operativas de graneles, y este es uno de los principales tráficos del enclave tarraconense.

Antes de iniciarse el sorteo, los representantes del comité de empresa se dirigían al centenar de estibadores. Sobre todo les pedían prudencia."Seamos inteligentes, los paros afectan a otros usuarios, como los transportistas, por lo que sobre todo no debemos entrar en ningún conflicto". El colectivo ha llegado a la huelga después de meses de negociaciones para la aprobación del decreto de regulación de la estiba, que finalmente sacó adelante el Gobierno. Pese a ello, los sindicatos y la patronal Anesco mantuvieron las negociaciones que, cuando todo indicaba que conseguirían llegar a un acuerdo, se rompieron de forma absoluta el pasado jueves. Los trabajadores aseguran que ha sido por la falta de garantía del 100% del empleo. Además piden que las empresas estibadoras entren a formar parte de los centros portuarios de estibadores, dos condiciones sine qua non para que los puertos españoles puedan recuperar la actividad al 100%.

Las negociaciones se rompieron por la falta de garantía del 100% del empleo

De momento, la repercusión esta mañana ha sido baja. Tan solo había dos operativas de descarga, una de contenedores y otra de carbón, por la que fueron contratados veinte estibadores. Además otros 38 fueron solicitados para recepciones y entrega de vehículos, hierro y otros materiales. Un día sin demasiada actividad para un puerto como el de Tarragona, que en los cuatro primeros meses del año ha movido 10,6 millones de toneladas de mercancías. Se espera que la incidencia sea superior a partir de esta tarde, ya que hay media docena de embarcaciones que podrían iniciar operativas siempre y cuando mejoren las condiciones climatológicas.

Con las asignaciones llevada a cabo, los estibadores se preparaban para dirigirse a sus puestos de trabajo. Y es que, a pesar de estar en huelga, a las ocho de la mañana todos empezaban su jornada laboral, que interrumpirán durante una hora a partir de las nueve y así sucesivamente hasta mañana a las 8. Los paros tampoco afectarán a las operativas de descarga de mercancías perecederas como la fruta. Y a pesar de estas condiciones, los estibadores ponían de manifiesto que algunas grandes navieras ya están desviando sus buques hacia puertos del norte de África como Tanger. Una situación que de momento no se estaría dando en el Port de Tarragona, pero que en cambio sí que se estaría registrando en enclaves como el de Algeciras, València o Barcelona, con un importante peso del tráfico de contenedores. Aunque en el caso del Port de Barcelona va a hacerse difícil poder valorar en el día de hoy la afectación que tendrá, dado que es fiesta en la capital catalana.

Los estibadores del Port de Tarragona en la primera jornada de huelga

Sin embargo, esta mañana los trabajadores se mostraban confiados de que la acción "tendrá repercusiones" y por ello apelaban a la unidad que ha mostrado el colectivo a lo largo de estos últimos meses en el pulso que han mantenido con el Gobierno. Si no se llega a un acuerdo, ésta seguirá el miércoles y viernes en horas impares, mientras que para la semana que viene está previsto un paro total de 48 horas. De momento la moral está arriba. En este largo proceso el colectivo no ha dado su brazo a torcer y consiguió que el Gobierno del Partido Popular no pudiera aprobar su primera versión del Real Decreto. No fue así con la segunda, por ello han vuelto las movilizaciones.

La última de la estiba fue en 2010 con la ley de Puertos. Ahora, siete años más tarde, los estibadores han alzado la voz con su grito de guerra: 'Ni un paso atrás'. Una afirmación que esta mañana lucían algunos trabajadores en una camiseta amarilla que les acompañará en una jornada de trabajo que iniciaban tras un 'vamos a ganar' en el que tienen depositada la esperanza para su futuro.

 

 

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