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Arrancan 82 días de vacaciones y maniobras familiares

Los padres tiran de ingenio para conciliar durante casi tres meses de descanso escolar

Norián Muñoz

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Salida del último día de clases en la Escola Pau Delclòs. FOTO: Pere Ferré

Salida del último día de clases en la Escola Pau Delclòs. FOTO: Pere Ferré

A la salida de la escuela Pau Delclòs la pequeña Antonella, de segundo de primaria, apenas puede contener las lágrimas. Son emociones del último día de cole donde se juntan las ganas de vacaciones con la pena por dejar de ver, por un tiempo, a los amigos y la maestra.

Ayer fue el primer día del verano y el último de clase para los alumnos de colegios e institutos. Arrancaban así 82 días de vacaciones

escolares en que se mezclan el derecho al merecido descanso de los pequeños con las vacaciones de los padres y madres que trabajan y que no son, ni de lejos, tan largas como las de los niños.

Abuelos y casales

Entre los padres que ayer esperaban  a la salida había situaciones de todo tipo. Un grupo de madres, por ejemplo, ya hacía planes para ir a la playa y a los parques «a las horas que se puede porque en ninguno hay sombra». 

También había alguna abuela, como Gloria, que cuidará de sus dos nietos todo el verano porque sus hijos trabajan. Reconocía que echará de menos los cuatro viajes para llevar y traer a los niños cada día al cole «me hago 10.000 pasos cada día», relataba.

Entre los padres trabajadores consultados en esta y otras escuelas, las opciones para conciliar son de lo más diversas y la mayoría pasaban por los abuelos o los casales o, en su defecto, por ambos. 

En el caso de Jordi, por ejemplo, la conciliación en verano «se arregla pagando». Se refiere a que sus hijos, que acaban de terminar primero y tercero de primaria, se pasarán lo que queda de junio y de julio de casales, una semana el del cole y el resto en la academia de inglés: «la gracia nos sale por casi 800 euros los dos», explica. 

Faiz, de Paquistán, explicaba que tiene que trabajar todo el verano, así que estarán por Tarragona con la pequeña Rubab. También tiene que trabajar Francisco, marinero, que mandará a los niños a pasar las vacaciones con la familia en Argentina.

Algunos progenitores, que trabajan en el sector turismo, señalaban que ni siquiera pueden plantearse coger días de vacaciones por estas fechas.

Cuando llega el insti

Pero las dificultades para conciliar no acaban con la escuela, advertía una madre del Institut Martí i Franquès. Ella y su marido trabajan durante casi todo el verano y su hija, de 12 años «como está en el insti ya no quiere ir al casal como otros años... No sé a qué tengo más miedo, si a las horas que se pasará en casa pegada al móvil o a que ya comienza a quedar con las amigas para pasear o ir a la playa».

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