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Así fue la ‘macrofiesta’ de la que se rumoreaba en Tarragona

Los bulos advertían que reunirían a mil personas. Entre los invitados acudieron caras conocidas de TGN

Pablo Latorre

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Un grupo de amigos organizaron una fiesta en el chiringuito Iot y algunos decían que sería multitudinaria. fotos: p. latorre

Un grupo de amigos organizaron una fiesta en el chiringuito Iot y algunos decían que sería multitudinaria. fotos: p. latorre

«No ha sido premeditado. Lo dijimos un día entre amigos, y la que se ha liado ha sido buena». Paloma López bromeaba así sobre la fiesta improvisada que organizó su «grupillo de colegas» anteayer por la tarde en el Iot, el chiringuito de la Platja Llarga. Un «grupillo» de algo más de 60 personas de Tarragona y Barcelona, pero no de 500 o mil personas de las que algunos rumores llegaron dar la voz de alarma los días previos.

De hecho, los bulos sobre la supuesta macrofiesta llegaron a oídos de los cuerpos de seguridad, que incluso se personaron en el local entre semana para preguntar si realmente el guateque iba a conllevar tanto movimiento como el que se decía. No obstante, los asistentes no superaron el número que había confirmado en el evento de Facebook, que uno del conjunto creó con previsión.

«Cómo es alguna gente en Tarragona, de verdad», se sorprendía una de sus compañeras, que se quejaba de la falta de ocio en la capital y la sobreprotección que reciben algunas personas que «se quejan por todo». De hecho, esa misma tarde conocieron a dos de ellas. Explicó que una pareja, de entre 60 y 70 años, se acercó al chiringuito desde la primera línea del mar donde tomaban el sol para quejarse de que «llevaban escuchando música desde hacía 15 minutos». Al parecer, solo estaban haciendo pruebas de sonido, por lo que únicamente se aseguraban de que las conexiones funcionaban correctamente, pero ni siquiera tenían la música alta.

Anécdotas a un lado, la fiesta pop-up se desarrolló con normalidad. Eso sí, con mucho y muy buen rollo. Además, entre los amigos y amigas aparecieron algunos rostros conocidos de la ciudad, como el organizador del festival Bule-Bule, Machete; el propietario de Rabat Zaida, Salva Minguella; y varios artistas y músicos de la escena tarraconense, como Carlos Cactus, Angel Palmfest, Pablo Soberano, Tony Iyon, Mike de Bike o David Monoman, varios de ellos DJs de la Sala Zero. En definitiva, fue una fiesta entre amigos que evidenció la falta de diversión en Tarragona. Sin duda, ellos se echaron unas risas con todo el revuelo.

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