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Así se renovará el barrio tarraconense de La Móra

Los vecinos encargan un plan integral que, entre otras medidas, contempla la renaturalización del canal, la creación de un jardín de infancia y una plaza cívica con equipamientos

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El plan integral de La Móra prevé una reforma integral de la fachada litoral del barrio. FOTO: FABIÁN ACIDRES

El plan integral de La Móra prevé una reforma integral de la fachada litoral del barrio. FOTO: FABIÁN ACIDRES

En el barrio de La Móra los problemas son endémicos. El aparcamiento, la movilidad, el Passeig Marítim, la falta de un ambulatorio y la ausencia de equipamientos sociales y culturales forman parte de las reivindicaciones desde hace muchos años. Cansada de esta situación, la Associació de Veïns de La Móra-Tamarit encargó la redacción de un plan integral a un grupo de expertos de la Univeritat Politècnica de Catalunya (UPC), que debe revertir la situación.

El documento hace una diagnosis y una propuesta de actuaciones, cuyo principal objetivo es «regularizar» el paso de la segunda a la primera residencia, que ha experimentado esta parte de la ciudad en los últimos años. Y, en este sentido, apunta a mejoras de carácter ambiental, urbanístico y jurídico.

La Móra empezó a desarrollarse en los años setenta. Posteriormente vino Tamarit y aún quedan algunos sectores pendientes de urbanizar. «Hay una problemática que es difícil que la gente de fuera perciba, pero que han quedado cosas colgadas desde hace muchos años», dice el presidente de los vecinos, Francesc Garcia.

La propuesta habla de la creación de una gran plaza central, de carácter cívico, que actúe como elemento identitario y que aporte nuevas actividades terciarias en los alrededores. Se ubicaría en la parte baja de la Avinguda del Mediterrani, junto al Passeig Marítim, un espacio que en cierto modo ya tiene esta función, pero que se propone adecuar como tal, con zonas verdes que ofrezcan una buena protección. «Estamos hablando de un punto neurálgico que recoja todas las iniciativas», añade Garcia.

En las inmediaciones se propone la construcción de nuevas edificaciones de perfil bajo para usos sociales i/o económicos. De hecho, el apartado de nuevos equipamientos es otro de los puntos en los que se hace hincapié en el plan. Se propone un jardín de infancia en el actual aparcamiento junto a la riera, asimismo de la reserva de un espacio para un futuro centro educativo y para instalaciones deportivas y para usos alternativos en la entrada de la urbanización. «Lo único que no se recoge es la necesidad de un consultorio médico o ambulatorio», indica Garcia. Una demanda que los vecinos hace tiempo que solicitan, para atender a la demanda de las más de 2.000 personas censadas, teniendo en cuenta que en verano esta cifra casi puede alcanzar a las 3.000 personas.

El estudio también hace referencia a cuestiones relacionadas con la movilidad. Así, se propone la pacificación en plataforma única de las calles Ribera d’Ebre, Baix Camp, Baix Ebre y los tramos finales de las calles Baix Empordà y Avinguda del Mediterrani. Esta última operación está vinculada a la reurbanización del Passeig Marítim, lo que debe permitir reordenar los usos de restauración y mejorar el alumbrado, el pavimento y el mobiliario urbano. Esta propuesta va vinculada a renaturalización y restauración ambiental del canal. Aquí hay una propuesta de consenso y tanto los vecinos como el Ayuntamiento y la organización ecologista La Sínia proponen aplicar una solución similar a La Murtra, de forma que pueda subir el agua del nivel freático, creando una especie de laguna o de humeral con agua durante todo el año.

El concejal de Territori, Xavier Puig, afirma que esta intervención será «transformadora» y, por tanto, «tiene mucha importancia política». El responsable de urbanismo asegura que el proyecto «está arriba del todo en las prioridades». No obstante, antes falta por resolver qué se hace con las aguas sucias que acaban en el canal los días de intensa lluvia. «Es una cuestión que es fácil de decir pero que es muy costosa», indica el tercer teniente de alcalde. Desde el Ayuntamiento se está hablando con varias ingenierias para buscar una solución que reduzca el impacto. «Si tenemos un canal con agua cerrada, no puede ser que se mezcle, porque con el paso del tiempo podría verse perjudicada la calidad del agua», añade Puig.

El proyecto tendrá que consensuarse también con el ACA, que debería asumir una parte importante de los costes de la obra. Más allá, Xavier Puig se muestra satisfecho de que haya un plan integral, con un «horizonte» de futuro para el barrio. «Estamos comprometidos en ir trabajando su implementación, siendo conscientes de que no puede pedirse que se ejecute todo de golpe ya que las inversiones tienen que ir ponderadas», afirma. Pese a ello, asegura que «es un guión transformador y muy ilusionante» que ahora tiene que revisarse en algunos aspectos, teniendo en cuenta que «no se habían tenido en suficientemente en cuenta lo que implican las normas urbanísticas».

El plan no cuantifica las inversiones ni marca calendarios. «El próximo paso sería dar una continuidad a cada uno de los temas y saber el coste», indica el presidente de los vecinos. Esto pasa por trocear cada una de las intervenciones para abordarlo por separado, ya que en algunos casos están involucradas hasta tres administraciones. «Estamos hablando de inversiones cuantiosas y lo importante es que debe haber voluntad política para asumirlo, y esto es lo que nos genera más dudas», añade Garcia.

En paralelo, la Associació de Veïns de La Móra-Tamarit sigue en su empeño de convertir el barrio en EMD. Defienden que esto les permitiría salir a buscar el dinero necesario para impulsar estas actuaciones transformadores, ya sea a través de la Diputació de Tarragona o de la Generalitat. El siguiente paso debe ser la recogida de firmas. «Nos permitiría darle un empuje que como asociación de vecinos no podemos», concluye Garcia.

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