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Asociación 4 Potes de Tarragona: Beneficios perrunos

La asociación es el resultado de la unión de las dos cosas que les gustaban más a sus tres integrantes, la intervención psicosocial y los animales

Amalia Alonso

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El equipo con los perros de terapia. FOTO: LLUÍS MILIÁN

El equipo con los perros de terapia. FOTO: LLUÍS MILIÁN

Las integrantes de la Associació 4 Potes, Montse Carrión –presidenta–, Paloma Vicens –tesorera– y Annabel Folch –secretaria–, se conocieron por una amistad en común en 2011. «Ella sabía que teníamos las mismas inquietudes y que nos habíamos formado en este ámbito, así que nos animó a trabajar juntas», recuerdan. De esta manera, la creación de la entidad se convirtió en una oportunidad para unir sus dos pasiones: la intervención psicosocial y los animales. «Al ver que podíamos montar algo entre las tres, nos animamos enseguida», aseguran las responsables del proyecto.

El objetivo primario de la asociación es ofrecer intervenciones asistidas con animales a todos aquellos colectivos que las pudieran necesitar: residencias geriátricas, centros de educación especial, escuelas, hospitales psiquiátricos, centros de rehabilitación, talleres ocupacionales, etc. Además, dado que Vicens está vinculada a la URV como docente e investigadora, realizan también investigaciones científicas para contar con el respaldo de una buena base teórica. «En Estados Unidos existen muchos estudios científicos al respecto, pero aquí estamos unos cuantos pasos por detrás», afirman las integrantes de la entidad. A partir de estas funciones básicas, con el paso de los años han añadido otros servicios, como formaciones a profesionales de los sectores social, educativo y sanitario, o intervenciones educativas en colegios de educación primaria.

Pese a tener el apoyo de diferentes colaboradores y personas afines a la entidad, el equipo de trabajo lo conforman ellas tres. Paloma Vicens y Annabel Folch son psicólogas, Montse Carrión es veterinaria y todas se han formado en el campo de las intervenciones asistidas con animales mediante masters y cursos de especialización. Por otro lado, cuentan con la participación de cuatro miembros perrunos: Croqueta, Jack y Ron, que han estado en 4 Potes desde sus inicios, y Poma, que se incorporó en 2012. Según las profesionales, «lo básico para un perro de terapia es que tenga un buen carácter de base y un adiestramiento correcto, pero no es necesario que sea de una raza determinada».

Tal y como explican desde la asociación, la finalidad es la misma que en una terapia convencional, pero gracias a la participación del animal se facilita la intervención y se obtienen resultados con más rapidez y motivación. Entre los beneficios de la presencia de perros de terapia están la sensación de comodidad que transmite y el hecho de ser un catalizador de emociones para los usuarios. Aun así, las integrantes de la entidad opinan que es importante tener en cuenta que las intervenciones asistidas con perros son un complemento del proceso terapéutico y no sustituyen a otros tratamientos.

Todos los servicios de 4 Potes hacen apología del respeto y la empatía hacia los animales. También citan la responsabilidad, la tolerancia y la importancia de la diferencia como otros valores importantes que se pueden aprender al lado de un animal. Un ejemplo de ello es su iniciativa ‘Descobrim el món a 4 potes’, respaldada por el Ajuntament de Tarragona desde hace dos años. Se trata de un cuento interactivo con el que la entidad trabaja cuestiones como la inmigración, la pobreza, las discapacidades, la discriminación de género o los conflictos bélicos con niños de primaria. «Frecuentemente, la sociedad evita plantearles este tipo de temas porque son pequeños y muchas veces nos sorprende la capacidad de reflexión y de empatía que demuestran», concluyen.

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