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Ballesteros critica que Ricomà abandone el Nàstic

El que fuera alcalde de Tarragona entre 2007 y el 15 de junio de 2019 no admite la intención de vender las acciones que tiene el consistorio sobre la entidad tarraconense

OCTAVI SAUMELL

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El exalcalde de Tarragona Josep Fèlix Ballesteros, el pasado lunes, en el Pla de la Seu antes de la entrevista con el ‘Diari’. Foto: Alba mariné

El exalcalde de Tarragona Josep Fèlix Ballesteros, el pasado lunes, en el Pla de la Seu antes de la entrevista con el ‘Diari’. Foto: Alba mariné

Josep Fèlix Ballesteros (Tarragona, 1959) fue alcalde entre 2007 y el 15 de junio de 2019. Concejal desde 1983 (con el único paréntesis del mandato 1999-2003) afronta su última etapa en la Plaça de la Font a la espera del desenlace del caso Inipro y carga contra el gobierno municipal por la política con los clubes deportivos.

Hace medio año que dejó de ser alcalde. ¿Cómo lo lleva?

Ya sé que no será políticamente correcto decirlo, pero la verdad es que lo llevo muy bien. Ahora controlo mucho más mi agenda, tengo más vida privada. Sin embargo, me sigo sintiendo alcalde con la misma responsabilidad. O incluso más, ya que ahora puedo visitar a más colectivos de jubilados y de jóvenes, a grupos de teatro, a clubes deportivos...

Ha mantenido un perfil muy bajo en los plenos, sin realizar declaraciones públicas ni ruedas de prensa. ¿Por qué?

Y seguirá siendo así. Tenemos un grupo municipal que está funcionando muy bien, que combina nuevos valores con gente con experiencia de gobierno y, por otra, porque soy exalcalde. Debo ser una figura más institucional, de consenso y de respeto hacia el actual alcalde.

¿El desenlace del caso Inipro será un punto de inflexión?

No. Ya le digo que el desenlace será de inocencia total. Todo esto acabará en nada.

¿Cree que Inipro ha sido clave para entender la actual configuración del Saló de Plens?

Es posible, sí. Esto pasa por la gente que solo sabe hacer política a través de la justicia, como la CUP, que es la formación que más recurre ante los tribunales. Esto demuestra mucha incapacidad.

¿Cómo presentarse a las Elecciones Generales?

Es que el dinerillo que reciben es importante, sean anticapitalistas o no.

¿Seguirá si le envían a juicio?

Evidentemente. Me debo a la gente que me votó.

¿Acabará este mandato?

Sí, seguro. Ya sé que la gente no me cree, pero será así. No me iré de diputado ni de senador.

¿Dejará la política en 2023? Hará 40 años que está en el pleno

Sí, tendré un año y medio aún para hacer vida profesional en el mundo de la educación. Es cierto que las cosas pueden cambiar, pero ahora mi firme idea es esta.

En doce años usted pasó por la crisis económica, el Procés y la casi refundación del PSC.

Y aquí estamos, seguiré en la ejecutiva nacional. Fui presidente de la gestora... Ha sido un Dragon Khan. Han sido los diez peores años de este país, pero tiramos hacia adelante incrementando turistas y apostando por la inversión pública.

¿Cómo valora la gestión del primer medio año de gobierno?

Veo una falta de modelo propio, con una debilidad preocupante y con incapacidad para girar el rumbo, seguramente porque ya estaba bien.

¿Por qué?

Que después de todas las críticas que nos han hecho sea el Banco de España la principal inversión lo dice todo. Es un proyecto nuestro. El gobierno demuestra que navega muy bien sobre la ola que creamos nosotros.

¿Qué relación mantiene con el alcalde Ricomà?

Personalmente, muy buena. Vamos hablando, nos reunimos y chateamos. Políticamente hay más distancia, pero institucionalmente la cohesión es perfecta. No hablaré nunca mal de él ni de los anteriores alcaldes.

¿Qué ha echado en falta del gobierno en medio año?

Pues aquello que tanto prometían: el famoso nuevo rumbo. Cambiarlo todo de manera copernicana. Lo cierto es que ha pasado la paradoja lampedusiana: lo cambian todo para que todo siga igual. Hasta el contrato de la basura parece que ahora no está tan mal e incluso la ciudad no está tan sucia. Como el plan de Ten Brinke, la paralización del Palau...

¿Se ha roto un posible puente con su «no» al presupuesto? El primer año de mandato puede marcar tendencia.

Se ha quemado una oportunidad para dar estabilidad a la ciudad.

¿Qué es lo que les separó?

Nunca escondimos las cartas, y una condición sine qua non era el bus gratuito. Muchas ciudades ya empiezan a hacerlo, como Elche, Alicante... Lo acabaremos haciendo, lo que pasa es que ya iremos tarde y no seremos modelo como lo fuimos con la gratuidad para los jóvenes en edad escolar.

¿Fue la única razón?

No nos gustó que nos ocultaran el incremento del IBI.

Su gobierno solicitó una revisión catastral.

Sí, pero con un tipo más alto se podría haber bajado el coeficiente. Nosotros lo hubiéramos bajado, como hizo Nadal en los noventa, pero el actual gobierno no lo hizo.

Es la mayor subida de la presión fiscal de la última década

Deberían preguntar al señor Nadal dónde están sus promesas para bajar las tasas e impuestos. Y cuando estaban en la oposición, los partidos que ahora gobiernan se quejaban del IBI de la ciudad.

¿Se esperaba más batalla de Junts per Tarragona para los presupuestos?

Lo que esperaba era más teatralización, pero son los maestros de la contradicción. En las cuentas no hay las tres condiciones que pedían: ni más parques infantiles ni más zonas verdes ni más incremento del previsto para las entidades.

¿Cambiarán su actitud con ERC?

Seguiremos con una oposición firme y contundente, pero a la vez responsable y colaborativa. Aceptamos los incrementos de la basura y del agua porque no había más remedio, pero se han inventado la barbaridad del incremento de la plusvalía, el IBI y los pisos vacíos.

6,8 millones del presupuesto dependen de la plusvalía

Es un aumento con pies de barro. No se sabe ni si se podrá mantener, ya que está pendiente de los tribunales. Muchas otras ciudades lo aplican con mucha cautela.

El concejal de Hisenda dice que «hasta ahora se había dado carta blanca a la especulación»

¿La plusvalía es especulación? Igual es que tienen manía persecutoria a los propietarios...

¿Ustedes no la tocaron nunca?

No, porque ya sabíamos que estaba judicialmente en tela de juicio. Es una gran temeridad.

¿Qué herencia económica recibe el nuevo ejecutivo?

Les dejamos unas finanzas por debajo del 100% de deuda, cuando al poco de entrar nosotros estaba al 140% tras heredar una situación del 128%. Hicimos un esfuerzo brutal. La herencia es muy buena, deben aprovecharla.

¿Le sorprendió el acuerdo con la CUP?

Me sorprende que acepten un presupuesto basado en promesas de modificativos de crédito y de ventas de patrimonio. Lo único que han presionado ha sido por el estudio de la calidad del aire.

¿Usted lo habría previsto?

No. Estoy convencido de que debe hacerse, pero no pagándolo el Ayuntamiento. Debe ir a cargo de la Generalitat. Las empresas pagan un impuesto medioambiental al Govern. La financiación debe salir de allí. Así lo acordamos con los consellers Rull, Vila y Calvet.

¿Usted se plantó cuando gobernaba el President Montilla?

¡Claro! Con el agua, la capitalidad por las veguerías, la reforma de la estación de trenes, la Muralla...

¿La negociación estatal puede abrir un horizonte de entendimiento con ERC en Tarragona?

Sería necesario. La vía de futuro es entender que el pacto comporta renuncias, con pragmatismo, posibilismo, diálogo y soluciones. Pero debe haber voluntad.

¿Haría un tripartito en TGN?

Depende de que se ponga por delante y del modelo de ciudad.

¿Los presupuestos serían una base para negociar?

Evidentemente. Los mandatos son largos y pueden pasar muchas cosas.

Usted pactó con ERC entre 2007 y 2011

Sí, y estoy muy contento de esa etapa. Nos entendimos bien.

¿Fue su mejor mandato?

No, el mejor fue el último.

¿Por qué?

Luchamos por unos Juegos que nos dieron una proyección enorme; dimos pasos hacia adelante en la Tabacalera y el Teatre Romà; reabrimos la Necròpolis; y salimos del plan de saneamiento.

¿Pactaría antes con ERC que con el PP?

Sí, siempre. En el anterior mandato ya fue mi primera opción, junto a ICV. No quisieron.

¿Ha perdido capitalidad Tarragona?

Está perdiendo, sí. Y presencia.

¿Por qué?

No lidera temas territoriales como hicimos nosotros con el tren junto a los principales municipios. O con los cruceros o los Juegos.

El Ayuntamiento se desprenderá de sus acciones del Nàstic.

Es un error monumental. Cuando llegué teníamos el 51%. Llegamos a un pacto para no acudir a las ampliaciones de capital, y ahora contamos sobre el 14%. De todas formas, el nuevo gobierno está indocumentado.

¿Por qué?

Las acciones no han perdido valor patrimonial. Tampoco puede hacerse una venta de acciones unilateral, sino que debe hacerse conjuntamente con el consejo de administración. Gracias a todo esto se ha mantenido una estructura arraigada a la ciudad, y se evita que venga un americano, un chino o un jeque y compre el club.

¿Tuvieron ofertas?

Sí, nos vinieron tanto al Ayuntamiento como al club. Nunca quisimos, por mantener el Nàstic en manos de los tarraconenses. Es marca de ciudad.

¿Y qué debe hacer el Consistorio?

No acudir a las ampliaciones de capital e ir perfectamente alineados con la junta actual, que es tarraconense. Las acciones deberán salir al mercado, y como se las quede alguien que altere las mayorías del club, tendremos graves problemas de estabilidad. Se están equivocando en muchas cosas a nivel deportivo, como las subvenciones a las entidades.

Dicen que las aumentan.

No es cierto. Lo que están haciendo es castigar a los clubes que gestionan bien. El Nàstic tenía una deuda de siete millones y ahora la ha eliminado. Cuando llegué a la alcaldía los clubes estaban a punto del KO. Hicimos un pacto con ellos, porque también son marca de ciudad, tanto el Nàstic, el CBT, el ADT o el Sant Pere i Sant Pau. Mire lo que ha pasado en Reus, por ejemplo.

¿Debe destinarse dinero público al deporte profesional?

No pagamos a profesionales, sino por el deporte de base. Esto sí, les ayudamos a devolver los créditos, porque alguno de ellos –como el CBT– habría desaparecido. Ahora lo están haciendo muy bien. No pueden castigarlos. Son un motor para los más jóvenes.

¿Por qué cree que tocan las ayudas?

Porque ni tienen puñetera idea ni han hablado con las directivas de los clubes. Deben mantener la aportación por el gran esfuerzo que han hecho. Y si quieren hacer un plan para rebajarles la subvención, que lo hagan a cinco años vista para darles tiempo a buscar alternativas económicas.

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