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Ballesteros sigue sin proyecto para la plataforma 2 años después de cerrarla

La única idea sigue siendo desmantelarla pero el Ayuntamiento sigue esperando a que lo haga alguna otra administración
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La plataforma se inauguró en 2001 y el Ayuntamiento se comprometió a su mantenimiento. Foto: Pere Ferré

La plataforma se inauguró en 2001 y el Ayuntamiento se comprometió a su mantenimiento. Foto: Pere Ferré

Este viernes hará dos años que el Ayuntamiento de Tarragona, siguiendo la recomendación del departamento de Costas del Estado, clausuró la plataforma de la Platja del Miracle por razones de seguridad. En aquel momento, se adujo que la falta de mantenimiento había propiciado la degradación del espacio hasta hacerlo peligroso al tránsito de peatones:baldosas en mal estado, barandillas astilladas, desniveles, huecos en el pavimento... Toda una serie de trampas para el viandante que podían provocar accidentes. De hecho, llegaron a causar alguno, lo que en parte precipitó la decisión del cierre.

Pocos días después, sin embargo, el Ayuntamiento anunció a bombo y platillo que ya tenía solución para la plataforma:un ambicioso proyecto de desmantelarla parcialmente –reaprovechando los materiales que se generasen y minimizando los escombros– y reconvertirla en parque de energías renovables. Un proyecto que, según se vendió entonces, estaba notablemente avanzado y la intención era poder estrenarlo en 2017, previsión que obviamente ahora ya nadie se atreve a repetir, porque el recinto sigue sumido en una especie de bloqueo burocrático y administrativo, en un bucle de dejación de funciones de unos y otros, que hacen difícil creerla.

Desde aquel anuncio, pocas novedades han girado en torno a la plataforma. Una, la aparición de un informe del Ayuntamiento, en 2014, que aseguraba que las deficiencias de la construcción no eran sólo de mantenimiento y con riesgo de accidentes leves, sino también estructurales e incluso con la posibilidad, en caso de exceso de carga, de derrumbe. Un extremo que desde la Subdelegación del Gobierno se desmintió tajantemente.

La otra novedad fue la aprobación, por parte del pleno del consistorio, de una moción por unanimidad que pide a la Generalitat y al Gobierno central el derribo de la plataforma, si bien se trata únicamente de una petición, de una llamada a la negociación, pues para nada está claro que sea obligación ni de Barcelona ni de Madrid hacerse cargo de tal ejecución.

Ahora que se cumplen dos años del cierre, el Ayuntamiento se ratifica en su misma postura. Preguntado por el asunto, el gabinete de Josep Fèlix Ballesteros ha delegado en su portavoz, Begoña Floria, y no en el nuevo responsable de Territori, Josep Maria Milà, para que haga declaraciones:«No hay novedades. Acabamos de iniciar un nuevo mandato, ha habido un cambio de equipos y es uno de los temas que está sobre la mesa. La voluntad de buscar un solución definitiva ya se manifestó con una moción aprobada por el pleno, y la intención es abordar la cuestión a tres bandas, con el Estado y con la Generalitat», explicaba Floria esta semana. «Mientras tanto, lógicamente, la plataforma sigue cerrada por los mismos motivos por los que se clausuró hace dos años. Porque el suelo es irregular y existen otras deficiencias que hacen que no reúna las condiciones mínimas de seguridad». En lo que sí parece dar marcha atrás el consistorio es en eso de las deficiencias estructurales que denunció hace un año:«Respecto a eso, hay dudas porque existen informes contradictorios», dice ahora Begoña Floria.

 

Una cuestión ‘a medio plazo’

La concejal reconoce que la principal idea que tiene el consistorio –al menos pública– para ese espacio una vez se haya conseguido desmantelar la plataforma, el parque de energías renovables, no es un proyecto que esté ni mucho menos decidido. «Ese proyecto estaba vinculado a las posibilidades de encontrar financiación europea, es un proyecto de voluntades, pero siempre evaluando el contexto de las posibilidades. Ahora mismo acabamos de iniciar el mandato y los nuevos equipos tienen que tener un tiempo razonable para situarse y ponerse a ello».

Y si no es un ecoparque, ¿entonces qué? Y, sobre todo, ¿cuándo? «La intención es desmantelar la plataforma y reaprovechar ese espacio. Es un tema que no es para pasado mañana, pero tampoco a largo plazo. Es algo que debemos abordar en un plazo razonable, teniendo en cuenta que uno de los objetivos de este mandato es la apertura de la ciudad al mar», concluye.

 

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