Batalla inmobiliaria por la escasez de pisos de alquiler en el centro de Tarragona

Del buzoneo a llamadas aleatorias para preguntar si ofrece su piso. Nuevas inmobiliarias reactivan el mercado con marketing agresivo en busca de un stock limitado y muy codiciado

Raúl Cosano

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Anuncios en una inmobiliaria de Tarragona. Foto: Pere Ferré

Anuncios en una inmobiliaria de Tarragona. Foto: Pere Ferré

Llamadas aleatorias por teléfono para ‘pescar’ a algún propietario con ganas de comercializar su piso o para sondear si en un bloque hay vivienda vacía susceptible de ser puesta en venta o en alquiler. Folletos tradicionales en los buzones en busca de inmuebles con los que poder hacer negocio. A eso se añade el intenso bombardeo de la mercadotecnica ‘on line’. 

Son solo varias técnicas comerciales en auge en Tarragona, a rebufo de un mayor movimiento del sector inmobiliario que busca, además, un producto codiciado y desde hace tiempo escaso: el piso de alquiler en el centro urbano. 

El buen momento ha propiciado una batalla entre agencias que se ha vuelto cada vez más agresiva, no tanto entre las empresas históricas asentadas en Tarragona sino sobre todo entre las nuevas firmas, fundamentalmente franquicias, que se implantan en el territorio en estos tiempos de una mayor bonanza. «A mí me han llamado a casa para preguntarme. Suelen ser agencias de nueva implantación que a veces no conocen el mercado y quieren empezar. No es una práctica habitual entre las agencias de toda la vida que ya tienen un mercado hecho», explica Joan Boronat, responsable de Finques Boronat, que añade: «Lo realmente difícil es la captación del producto que, además, es limitado. No lo critico, pero las empresas que tienen los clientes hechos no entran en eso». 

El sector se mueve
La crisis acabó, en su virulencia, con la mitad de las oficinas inmobiliarias. A partir de ahí, han ido apareciendo nuevas mientras el sector se recompone a velocidades distintas y se redimensiona una vez ha pasado lo peor de la durísima recesión económica. «Cuando las inmobiliarias detectan un piso, van a por él, porque vuela, apenas dura unos días o incluso unas horas. En Tarragona es muy difícil encontrar alquiler. El que hay o bien es caro o bien deficiente. Una persona joven tiene muchos problemas para encontrar, porque no tiene capacidad financiera», explica Esteve Martí, administrador de fincas en Tarragona. 

«Me llamaron por teléfono para preguntarme si conocía algún piso que se alquilara», dice una vecina

Fabián Huguet, presidente del Col·legi d’Administradors de Finques de Tarragona, incide en esa línea, marcada por los cambios: «Hay nuevas tendencias y a veces son agresivas. También empiezan a aparecer holdings dedicados a las viviendas y eso comienza a tener un poco más de afectación». Huguet cree que existe cierta reactivación inmobiliaria: «Vuelven a aparecer agencias pero aún no es un fenómeno muy remarcable. Otras marcas que siempre han estado se reactivan otra vez». 

Internet es otro lugar donde proliferan los anuncios. Así reclama una agencia: «Busco piso en Tarragona de alquiler o venta de particulares para cubrir demandas de nuestros clientes». Otro de estos anuncios recalca la necesidad de viviendas «debido a la gran demanda por parte de nuestros inquilinos», y agrega: «Si tienes una vivienda y te estás planteando alquilarla, déjala en manos de profesionales con más de 15 años de experiencia. Te garantizamos su alquiler en tiempo récord y con garantías de cobro». Y otra más, de una compañía distinta: «Debido a la fuerte demanda inmobiliaria, buscamos pisos, apartamentos y casas para gestionar la venta y el alquiler». «Me llamaron desde Tecnocasa para ver si sabíamos de algún piso en el bloque que estuviera disponible para vender o alquilar», dice una tarraconense. Desde la firma, se aclara: «Somos una red en franquicia. Normalmente, nuestro trabajo es ir de puerta en puerta, pero cada oficina gestiona sus propias campañas. Las llamadas telefónicas no son nuestra práctica habitual pero hay oficinas que pueden hacerlo». 

«Los pisos de alquiler en el centro vuelan. Algunos anuncios duran unas pocas horas», sostiene Esteve Martí, administrador de fincas

Los reclamos por alta demanda proliferan por toda la provincia, y van desde la capital a los núcleos turísticos de costa pasando por ciudades de interior como Valls o Montblanc. Rafael Muñoz, economista del gabinete de estudios de la Cepta, analiza la situación: «Se trata de empresas que cogen a chavales sin trabajo, jóvenes y ambiciosos, y van a captar mercado. Viven de cierto oportunismo». 

Muñoz explica parte de su negocio: «Cobran una comisión al que vende y al que compra. Te dicen que te buscan una entidad financiera. Cobran para buscarte el préstamo y, si el banco no te lo da, te buscan un privado que sí lo haga». Muñoz alerta de ese peligro: «Hay que andar con ojo, porque fuera de la entidad financiera la regulación de los tipos de interés no es la misma y la protección del consumidor tampoco». 

«Lo realmente difícil es la captación del producto que, además, en el centro de Tarragona es limitado», asegura Joan Boronat, responsable de Finques Boronat

Muñoz cree que «están saliendo franquicias como setas» y hay que ser precavidos a la hora de elegir: «Hay promotoras que han superado la crisis y han salido reforzadas y mantienen un código de buenas prácticas, pero a la sombra resurgen otras firmas». Muñoz sostiene que «se abren a gente que quiere comprar o alquilar, y hay mucha competencia dada la escasez de producto en el centro».

Joan Ramon Martorell, delegado en Tarragona de la Associació d’Agents Inmobiliaris, cree que «quizás hay agencias que intentan hacerse una cartera de clientes porque no tienen» y confirma la elevada demanda: «Los pisos se alquilan bastante rápido». 

El piso turístico afecta
Martorell no cree, sin embargo, que haya escasez: «Se pueden encontrar pisos de una y de dos habitaciones, totalmente equipados. Otra cosa es que el precio pueda convenir a quien busque. De 400 euros sí que es difícil encontrar». 

El sector admite que hay varias dinámicas que influyen en esas tarifas que no dejan de subir. «Está motivado, en parte, por el apartamento turístico, que afecta al alquiler de la vivienda para todo el año. Pasa sobre todo en Salou o en Cambrils, pero también se está notando en Tarragona. Eso reduce la oferta y, al haber pocos pisos, se encarecen», explica Fabián Huguet desde los administradores de fincas. «Como las hipotecas son difíciles, el mercado del alquiler se dispara», admite Muñoz. 

"En el centro de Tarragona están saliendo franquicias como setas", diagnostica Rafael Muñoz, economista de la CEPTA

El precio continúa subiendo, a pesar de que queda lejos de los picos de la burbuja. En Tarragona capital estaba a 7,4 euros el metro cuadrado, según los datos de abril del portal Idealista. Tres años atrás, se ubicaba en 6,8 euros. Según otros portales inmobiliarios, el coste del alquiler ha subido un 3% sólo en el último año. Otros análisis indican que la evolución del precio medio del alquiler en la provincia ha pasado en un año de los 629 a los 751 euros; cifras que ilustran ese alza que no para y que ha convertido a cierto stock inmobiliario en objeto de deseo. 

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