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Begoña Floria: «No es verdad que en Tarragona no se haga nada, hay 22 actos cada día»

La concejal saca pecho de su gestión y asegura que «hemos trabajado bajo mucha presión»

Norián Muñoz

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Floria defendió la polémica intervención en la Plaça dels Sedassos: «Cumple su cometido». FOTO: Pere Ferré

Floria defendió la polémica intervención en la Plaça dels Sedassos: «Cumple su cometido». FOTO: Pere Ferré

La concejal de Cultura, Fiestas y Patrimonio Histórico, Begoña Floria, se apuntó ayer a la avalancha de convocatorias de prensa que se han sucedido estos días en vista de que la doble cita con las elecciones –primero, las generales del 28 de abril y, después, las municipales y europeas del 26 de mayo– impiden a los políticos mostrar sus logros a partir del 5 de marzo. 

Floria se dedicó pues a hacer balance de su gestión en la que destacó especialmente un dato: el año pasado se realizaron 8.198 actos en la ciudad, el 90% de ellos culturales, lo que la llevó a comentar que «no es verdad que en la ciudad no se haga nada, hay 22 actos cada día». 

Defendió que a su concejalía le ha tocado trabajar con menos presupuesto «y bajo mucha presión» debido a que la crisis económica obligaba a dedicar los recursos a servicios sociales.

La tarea de descentralizar 
Uno de los aspectos en los que Floria sacó pecho fue en el relacionado con la descentralización de la programación cultural y festiva. En este sentido destacó, por ejemplo, el hecho de que el Correfoc Petit se trasladó a Ponent o que la Rua de Carnaval, desde hace cuatro años, acaba en la Avinguda Catalunya en lugar de la Part Alta. Señalaba, no obstante, que trasladar actos fuera del casco antiguo es complicado porque muchas entidades aspiran a que sus actos se celebren allí. 

Habló también de la buena salud de la participación en las fiestas populares con 250.000 asistentes a las fiestas de Santa Tecla y 150.000 a las de Sant Magí o 20.000 en la Nit de Sant Joan. 

En lo que se refiere a las infraestructuras culturales, amén de los desperfectos que han obligado a cerrar el Teatre Tarragona y en los que no quiso ahondar, defendió que se han «recuperado y adecuado» la Sala Trono Armanyà, el Teatro Metropol o el Camp de Mart. 

Sobre el Metropol destacó que se ha conseguido hacer las obras de conservación sin comprometer demasiado la programación y, en el caso del Camp de Mart aseguró que «estructuralmente está bien» y se trata más bien de hacer trabajos de «chapa y pintura porque tiene más de cuarenta años».

Respecto a una de las actuaciones que ha generado más polémica: las gradas del Circ en la Plaça dels Sedassos, apuntó que, a su modo de ver,  la estructura cumple su cometido, que es permitir al visitante hacerse una idea de cómo eran las gradas del circo. «No está tan mal», dijo. 

Aseguró que están trabajando en ver cómo será la reja que cerrará las gradas, tal como se acordó tras consultar a los vecinos y comerciantes de la zona.

En el capítulo de patrimonio señaló que aunque hay comunicación con las administraciones autonómica y estatal, los recursos para la conservación no son suficientes. Aseguró que la ciudad es tá a la cabeza de las ciudades patrimonio para reclamar más presupuesto a Madrid.

Sin espacio para la autocrítica
Entre la larga enumeración de logros apenas hubo espacio para la autocrítica. Cuando se le preguntó qué se ha hecho peor, respondió que el resto es trabajar «la transversalidad», porque hay compartimientos estancos entre quienes van a los castells, a quienes les gusta la música o los que van al teatro. Agregó, además, que hay que impulsar el orgullo de ciudad. «Fuera nos ven mejor de lo que nos vemos nosotros», dijo.

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