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Bibliotecas en el mar

Lectura. Las bibliotecas de la provincia crean puntos de lectura en la playa y en la piscina para atraer a más público

Elisenda Rovira

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Durante el periodo de vacaciones de verano, los niños sufren una pérdida de lectura. FOTO: Pere Ferré

Durante el periodo de vacaciones de verano, los niños sufren una pérdida de lectura. FOTO: Pere Ferré

Las vacaciones de verano dejan una cantidad de tiempo libre que algunos días cuesta incluso de llenar. Leer un libro o ir a la playa o la piscina son dos opciones muy recurrentes en esta época del año y frecuentemente son dos actividades complementarias. Las biblioplayas y bibliopiscinas del territorio apuestan por la combinación de estas dos actividades veraniegas por excelencia.

Más de 130 bibliotecas de la red de bibliotecas públicas de la Generalitat de Catalunya ofrecen estos servicios de biblioplaya o bibliopiscina en los distintos municipios. Rosalia Ciuró, encargada de la biblioplaya de Voramar de Altafulla, explica que la finalidad principal es crear un punto de lectura extraordinario para acercar el consumo de libros a los bañistas. Más allá del punto de lectura y el préstamo, también se celebran actividades culturales, como la presentación de libros y actuaciones musicales en algunos de los centros con el fin de fomentar el vínculo entre lectura y tiempo libre.

El servicio de préstamos también está disponible para los turistas y personas con segundas residencias en la costa. Aquellos que no tengan el carné de las bibliotecas públicas catalanas solo tienen que crear una ficha con sus datos personales y podrán disfrutar igualmente de los 15 días de préstamo de los distintos libros y revistas. Entre la oferta de Altafulla, por ejemplo, se encuentran guías turísticas del territorio así como algunas novelas en lengua extranjera.

Simultáneamente, el Servei de Biblioteques del Departament de Cultura de la Generalitat junto con la Associació de Publicacions Periòdiques en Català (APPEC) han puesto en marcha un concurso para fomentar la lectura de revistas en catalán. Se trata de colgar una fotografía en las redes sociales leyendo una publicación catalana con la etiqueta #BiblioEstiuRevistes y la fotografía con más ‘me gusta’ será la ganadora, que recibirá una tableta y una suscripción al quiosco digital de Catalunya.

Pérdida de lectura de verano

Durante el verano, niños y adolescentes disminuyen su consumo de libros ya que se encuentran fuera de las aulas durante más tiempo y su entorno no suele invitar a la actividad lectora. Esto puede afectar al desarrollo de la lectura. Por este motivo, las bibliotecas organizan actividades dirigidas a los más pequeños como cuentacuentos y manualidades para llamar su atención y que su curiosidad acabe llevándose un libro a casa.

Rosalia Ciuró apunta que la etapa juvenil entre 12 y 18 años es la franja de edad que más cuesta de atraer. «Hemos intentado distintos formatos de actividades pero los adolescentes siguen siendo nuestra asignatura pendiente durante el verano», lamenta Ciuró.

Las familias son importantes a la hora de despertar el gusto por la lectura en los niños de la casa. Los dosieres didácticos para impulsar la lectura de la Generalitat incide en no obligarlos a leer, sino mostrar la parte más lúdica de esta actividad. Así, aconseja compartir momentos de lectura, pedirles la opinión sobre el libro que tienen entre manos y darles a conocer géneros literarios más allá del cuento: libros de deportes, ciencia, biografías, poemas, novelas gráficas... para que se familiaricen con ellos desde la infancia.

Otra recomendación del Departament d’Educació es ofrecer a los niños libros que en su argumento reflexionan sobre la lectura y su importancia. Algunos de los títulos propuestos son La niña que odiaba los libros (Editorial Juventud) que descubre la parte divertida de estos cuando conoce a sus personajes o Marina Porqués (Alas de Papel), la historia de una curiosa niña que aprende la necesidad de saber leer.

Audiolibros

Una tendencia novedosa y cada vez más atractiva son los audiolibros, un fenómeno que solo en las ediciones en castellano ya movía 4.000 títulos y alrededor de 2 millones de euros según los datos de 2016 de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Los géneros más consumidos en este formato son la novela negra, el misterio y el Thriller, seguidos por la novela histórica, las biografías y las novelas románticas. El 50% del público consumidor de este tipo de libros

Una de las mayores ventajas es la capacidad de hacer otro tipo de actividades durante la escucha de la narración: cocinar, limpiar o caminar por la calle es posible mientras se consume un audiolibro.

Ahora bien, los expertos de la UOC señalan que es mucho más difícil mantener la atención mientras escuchamos un audiolibro, pues el sistema visual tradicional permite mantener mejor la atención del lector. Otro esfuerzo es para la memoria de trabajo, la que nos permite la información durante el tiempo.

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