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Tarragona Sociedad

Bullying y machismo, ¿Y si opinan los adolescentes?

197 alumnos de la demarcación, reunidos por una ONG creada por el Papa Francisco, trabajan en sus propuestas para acabar con estas dos lacras

Norian Muñoz

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El director de la ONG junto con algunos de los participantes  ayer en el Seminari.

El director de la ONG junto con algunos de los participantes ayer en el Seminari. Lluís Milián

Iris, 16 años, de Constantí, no puede ser más sincera: «Me apunté para no ir a clase, aunque pensaba que sería un tostón y ahora resulta que estoy feliz, hemos trabajado mucho». A su lado, Hanna, de Salou, complementa: «En pocos días he aprendido mucho más que si hubiera estado en el instituto. Esto es la vida de verdad, no va de memorizar conceptos y vomitarlos en un examen, que es lo que hacemos todos los días».

Ambas forman parte del grupo de 197 alumnos de 4º de la ESO de institutos públicos y concertados de todo el Camp de Tarragona que se reúnen esta semana en El Seminari de Tarragona en un encuentro organizado por la ONG internacional Scholas Ocurrentes. La fundación fue creada hace 20 años en Argentina por Jorge Bergoglio cuando todavía no era Papa, pero desde el principio una de sus señas de identidad es buscar la participación de adolescentes de distintas religiones, procedencias y condición social.

José María del Corral, director mundial de la ONG laico  y amigo del Papa, cuenta que la base de todo es que los adolescentes, cuya voz rara vez es tomada en cuenta, puedan opinar de lo que les preocupa y dar soluciones realistas.

Lección de democracia

Para ello deben elegir dos temas concretos, y aquí llega el primer aprendizaje: «Cada uno llega con sus problemas. Piense que son casi 200 y que cada uno cree que el suyo es el más importante y entre todos, sin conocerse, sólo con el diálogo, consiguen ponerse de acuerdo».

Pascal, una chica de Reus, reconoce que cada uno «está acostumbrado a su opinión y te rodeas de gente como tú. Al principio te asusta que te separen de tus amigos, pero aquí te das cuenta de que estar juntos nos enriquece... Además, he hecho muchos amigos nuevos», cuenta mientras Laura, de Bonavista, le sonríe.

La experiencia de Tarragona ya ha tenido lugar en Madrid y Barcelona. A nivel internacional, además de en Argentina, se ha repetido el mismo formato, que llaman «aula sin paredes», en Colombia, Haití, Dubai o Israel.

En el caso de Tarragona, los dos temas en que se pusieron de acuerdo fueron el acoso escolar y la  violencia de género. Salma, del Institut Priorat de Falset, reconoce que «yo pensaba que el bullying era algo aislado, pero luego te das cuenta, escuchando las historias de cada uno, de que no es así, de que está en todas partes».

A partir de la elección de los temas, los alumnos han estado trabajando intensamente en ambos problemas. En grupos que van rotando han hecho encuestas en la calle, hablado con políticos, con profesionales implicados y con expertos. Ahora están trabajando en grupos sobre las ideas que van a proponer. Las presentarán hoy a representantes del Ayuntamiento de Tarragona y de la Generalitat de Catalunya.

La vida educa más 

El director de la ONG cuenta que el Papa y él mismo creen que «de la educación se habla mucho, en ella se gasta mucho y, en ocasiones, es un gran negocio», pero no se está educando a los chicos para cambiar el futuro.

Lo primero, asegura, es escucharles. Cuando empezaron, en Argentina, los adolescentes reconocían que les educaba mucho más su padre ofreciendo un billete a la policía para que no le multaran o el que una chica entrara en una tienda y se sintiera presionada porque ningún pantalón de los que se supone eran de su talla le servían. «La calle también es un gran espacio educativo», reclama.

Y la gran clave, sostiene, es escucharles. «Es mentira que a los chicos no les importe lo que pasa a su alrededor», cuenta, mientras relata que a muchos adultos les sorprenderían las conclusiones a las que llegan: «Nos han dicho, por ejemplo, que no les gusta la palabra tolerancia en la escuela, que les suena a soportar lo que no les gusta, que lo que quieren es que en sus escuelas se valoren las diferencias, que son las que les unen».

La ONG: El mismo formato en Dubai, Israel, Colombia...

La idea de estos encuentros surgió en Buenos Aires, Argentina, hace 20 años en un contexto de gran conflictividad social. Entonces se reunió a 70 chicos de las comunidades judía, musulmana, evangélica y católica para que opinaran sobre lo que estaba pasando y dieran soluciones. Su informe sobre la educación fue presentado ante los diputados, que incluyeron algunas de sus ideas en la nueva ley sobre la materia. Tras su nombramiento como Papa, Francisco llamó al equipo original del proyecto para hacer una organización internacional. Encuentros como el de Tarragona se han repetido en Dubai, Haití, Colombia e Israel. En este último caso, con chicos israelíes y palestinos.

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