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Buscan a una vecina de la calle Apodaca desaparecida el martes

Catalina López tiene 74 años y mide poco más de 1,50 metros. Salió de su casa por la mañana y sus familiares no saben nada desde entonces. Sufre una ligera demencia senil
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La familia ha colgado carteles por diferentes puntos de la ciudad. Foto: Lluís Milián

La familia ha colgado carteles por diferentes puntos de la ciudad. Foto: Lluís Milián

Catalina López Fructuoso vive sola en un piso de la calle Apodaca. Desde el fallecimiento de su esposo, hace una década, aproximadamente, su vida transcurría pausadamente en un radio de calles cercanas a su vivienda: Apodaca, Gasòmetre, Unió y Plaça Prim (conocida popularmente como Mitja Lluna).

Catalina, con una ligera demencia senil, tenía una rutina diaria que cumplía escrupulosamente, según han explicado sus familiares, que conviven con ella en la ciudad. Tras levantarse y asearse, desayunaba en el bar de su ahijada y pasaba la mañana en estas pocas calles muy cerca del centro. Luego, alrededor de las 14 horas, volvía al bar, donde comía, y por la tarde pasaba parte de su tiempo en casa.

Según explica la familia de esta tarraconense, Catalina López empezó la rutina del martes como otro día cualquiera. Tras asearse se fue a desayunar al bar de su ahijada y tras terminar de comer salió por la puerta del negocio. Fue la última vez que la han visto, aseguran.

Preocupación

El martes a la hora de comer, Catalina no se presentó en el bar. Su ahijada se preocupó y tras dejar unos minutos de margen, se fue a su casa de la calle Apodaca para ver si estaba allá. «No la encontramos allí. Tenemos llaves, pero la casa estaba cerrada. Tras la marcha de la asistenta del hogar, el piso estaba arreglado pero sin señales de que nadie hubiera estado desde la mañana», explica su ahijada.

La preocupación fue en aumento y rápidamente empezaron a peinar las calles cercanas a su vivienda para ver si localizaban a Catalina. Tras el resultado negativo, se llamó a los hospitales y se avisó a los Mossos d‘Esquadra, que a última hora de la tarde –tras pasar el tiempo prudencial– emitieron una orden de desaparición de ámbito nacional de España.

Paralelamente, la familia empezó a hacer carteles y a pegarlos por toda la ciudad. Los cuatro hermanos de Catalina, que residen fuera de la ciudad, ayer a primera hora llegaban para seguir con las tareas de búsqueda. La familia no ha descansado desde el martes a la hora de comer y no piensa ceder hasta saber qué ha ocurrido.

Por su parte, los Mossos d‘Esquadra emitieron la alarma a las diferentes comisarías catalanas y dieron traslado a la Guardia Civil, Policía Nacional y policías locales la alerta de persona desaparecida.

Catalina mide 1,50 metros y vestía el martes un vestido floreado. Tiene el cabello corto con canas y suele llevar una bolsa de plástico.

Sus familiares volvieron ayer por la tarde a pegar carteles de su cara por toda la ciudad con la esperanza de que alguien dé una pista sobre su paradero. La familia mantiene las esperanzas intactas y espera que la desaparición de esta anciana de 74 años se resuelva en cuestión de horas.

 

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