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«Busco trabajo. PCR de coronavirus negativa»

En Tarragona hay aspirantes a empleos que alardean de no tener Covid-19. Incluir la inmunidad en un currículum es legal pero pone a las empresas en apuros por el riesgo de discriminación

Raúl Cosano

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En Tarragona hay aspirantes a empleos que alardean de no tener Covid-19. Incluir la inmunidad en un currículum es legal pero pone a las empresas en apuros por el riesgo de discriminación

En Tarragona hay aspirantes a empleos que alardean de no tener Covid-19. Incluir la inmunidad en un currículum es legal pero pone a las empresas en apuros por el riesgo de discriminación

Un mensaje de una chica en Segur de Calafell: «Busco trabajo como cuidadora de personas mayores, canguro de niños o para limpiar casas, oficinas… Tengo disponibilidad horaria y puedo desplazarme. PCR de coronavirus negativa». El reclamo alude a la reacción en cadena de la polimerasa, la prueba más difundida y fiable, y recomendada por la OMS, para detectar la Covid-19. Es relevante porque se trata de uno de esos anuncios en los que se presume de estar limpio del virus para intentar conseguir un trabajo.

Los avisos de este tipo proliferan en diferentes portales de empleo, abriendo debates no solo éticos sino legales, y con distintas modalidades: desde la chica que asegura que «soy inmune al Covid-19 porque ya lo he superado» al que se aferra al negativo de una prueba para demostrar su buen estado de salud. En menor grado, aunque también existen, están las empresas que, entre sus requisitos para contratar, piden haber pasado la enfermedad y tener, por tanto, anticuerpos que protejan. «Como aspirante a un puesto, puedes poner en tu currículum lo que te parezca conveniente, mientras no sea ilegal. Si tú crees que eso es oportuno, lo incorporas, porque es un dato con información privada que se ofrece libre y espontáneamente», cuenta Víctor Canalda, abogado laboralista en Tarragona y profesor de Derecho Laboral en la UOC.

«No valoramos esos datos»

Alberto Gavilán, director de recursos humanos de Adecco, confirma que se han detectado este tipo de casos en las últimas semanas: «No estamos hablando de algo masivo, pero es verdad que hay candidatos que lo empiezan a incluir. Para nosotros, un currículum es una herramienta de trabajo y, en labores de reclutamiento, nos fijamos en la información sobre la experiencia profesional o las habilidades, pero datos sobre la salud como esos no nos parecen valiosos y no los consideramos».

Gavilán cree que «cumpliéndose las medidas oportunas en cada sector y poniendo los EPI adecuados que se demandan en cada caso tienen que ser protocolos suficientes, sin necesidad de entrar en ese tipo de informaciones». El responsable de Adecco explica que en la base de datos «no tiene cabida información de este tipo ni la vamos a tener en cuenta», a pesar de que llegue incorporada en los currículums que se envíen en busca de un empleo. «Por supuesto, en una entrevista no vamos a preguntar al candidato nada respecto a esto, igual que no se consulta por ninguna otra patología. Estaría fuera de lugar e incluso puede ser constitutivo de delito».

Los portales de empleo aseguran estar muy al tanto de que no se cuelen este tipo de propuestas en sus páginas. Preguntar por cuestiones de salud o de maternidad en una entrevista podría acarrear multas de 6.000 hasta 188.000 euros para una compañía.

El otro reverso es el de las empresas que, entre los requisitos, solicitan haber pasado la Covid-19 y, por tanto, adquirido inmunidad (la duración en estos momentos es incierta). Ahí la situación es mucho más delicada. «Se entiende que puede ser discriminatorio si se da un elemento de estigmatización, cuando hay un componente social, como pasa con patologías como el sida, la lepra o la psoriasis que pueden provocar rechazo, pero veo difícil defender una discriminación en este caso», añade Víctor Canalda.

Eso sí, colocar ese tipo de detalles en un currículum puede suponer un serio riesgo para la empresa y sus obligaciones. Los empleadores no solo no pueden seleccionar a su plantilla por su salud, lo que constituiría un trato discriminatorio prohibido por el artículo 14 de la Constitución y por el Estatuto de los Trabajadores; el hecho de recibir una propuesta así puede «contaminar el proceso selectivo», según Canalda, y ser todo un quebradero de cabeza para la compañía. «Solo por recibir el dato la empresa se expone a padecer un problema que puede acabar en multa. La compañía debe proteger especialmente información sobre la ideología, la salud o las creencias religiosas. Por eso es preciso que se adopten las medidas necesarias, como un doble encriptado o que haya un delegado de protección a la hora de custodiar esos datos. Sería un problema que estuvieran en un ordenador abierto. Con establecer algún filtro de acceso se soluciona», explica Canalda.

Test a la plantilla y no a aspirantes

Sí que están permitidos los test e incluso las consultas sobre la exposición al virus a la plantilla actual, según ha puntualizado la Agencia Española de Protección de Datos, algo que se basa en la obligación empresarial de proteger la salud de los trabajadores, que prima por encima del derecho a la intimidad. Es una de las labores que lleva a cabo el centro privado Fontanet Medicina i Fisioteràpia, en la calle Gasòmetre de Tarragona, que realiza estas semanas test rápidos para comprobar si se han generado anticuerpos. Centenares de empresas de la provincia, desde peluquerías a bufetes de abogados o empleados públicos, se han hecho las pruebas para comprobar el nivel de protección. «Hay mucho interés en empresas pero no hemos tenido casos de personas que vengan a hacerse el test para ponerse a buscar trabajo», explica Xavier Fontanet, responsable del centro tarraconense.

Sin embargo, los aspirantes no pertenecen la plantilla y la ley no ampara al empresario para inspeccionar su estado de salud. Para Jerónimo Martín, abogado laboralista de Tarragona, «incluir un dato así puede ser un valor añadido para el aspirante», pero, pese a eso, no le ve demasiado sentido: «Al final es más una cuestión científica y más que discutible. Haber pasado el coronavirus no significa que no lo puedas volver a padecer, es una ventaja que no está médicamente contrastada».

Jerónimo Martín sí atisba que puede provocar problemas para la empresa si en algún momento el proceso de selección se ve condicionado, en mayor o menor medida, por factores de este tipo: «Está claro que, a pesar de disponer de la información, la decisión de contratación no puede basarse en eso, ninguna empresa lo reconocería, pero si algún aspirante ha perdido un puesto frente a otro por estas razones de inmunidad sí que abría margen para denunciar que ha existido discriminación».

«No me parece muy moral»

La cuestión ha llegado incluso a las ruedas de prensa de Fernando Simón, quien fue preguntado por esto el pasado 16 de mayo. «Se puede llegar a discriminar a las personas que no tengan la información. Creo que eso puede ser incluso ilegal y si no lo es, no me parece muy moral», dijo el Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

En este sentido, el doctor Simón ha recordado que de los 47 millones de españoles, únicamente dos millones tienen anticuerpos, según el estudio de seroprevalencia del Ministerio de Sanidad, por lo que no entiende que estos dos millones puedan «tener un privilegio sobre otras personas» que están sanas y que no suponen un riesgo para nadie. «No entiendo cómo se pretende utilizar este tema», indicó sorprendido. En Tarragona, según un estudio del Ministerio de Sanidad publicado ayer, solo el 1,6% de la población tiene inmunidad, una de las tasas más bajas entre las provincias de España por la poca incidencia del SARS-CoV-2 en relación con otros lugares.

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