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Ca la Garsa, la joya hebrea rescatada

El inmueble, que escondía un gran número de arcos diafragmáticos medievales construidos con sillares, estuvo a punto de desaparecer hace una década cuando se proyectó un nuevo edificio

Jordi Cabré

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Ca la Garsa podría haber sido ser un edificio importante en el Call desde finales del XII hasta el XV. Foto: Pere Ferré

Ca la Garsa podría haber sido ser un edificio importante en el Call desde finales del XII hasta el XV. Foto: Pere Ferré

El futuro de Ca la Garsa todavía está por definir. El único monumento judío conservado en la ciudad y cuya estructura principal se remonta a finales del siglo XII, dentro de una pequeña pero importante judería (Call) tarraconense, se salvó de su destrucción hace una década, cuando el Ayuntamiento expropió el inmueble. Desde entonces, el conjunto de arcos diafragmáticos que formaron parte de un edificio imponente medieval están protegidos y forman parte del extenso patrimonio de la ciudad.

La preservación de estos arcos medievales no fue tarea fácil. El inmueble que los ‘escondía’ fue adquirido por la inmobiliaria Finques Catedral en abril de 2001 y casi al mismo tiempo la Reial Societat Arqueològica de Tarragona (RSAT) criticaba al Ayuntamiento por no comprar un inmueble del que ya se sabía que tenía vestigios judíos.

 

Derribo y licencia suspendida

La inmobiliaria tenía en mente un edificio nuevo desde su compra y tres años más tarde, en 2004, empezó el derribo con este fin. Meses atrás, la lluvia había provocado la caída de uno de los arcos medievales de la casa y las críticas por el deterioro del que podría ser un monumento judío de especial relevancia afloraron.

Pero Ca la Garsa carecía de protección urbanística. El Plan General anterior no había catalogado el inmueble y Finques Catedral pidió licencia para derribar la vieja casucha. El Ayuntamiento, viendo que la ley no podía proteger el edificio, intentó comprar la casa, pero las negociaciones se rompieron en aquel 2004. Sólo quedaba la vía de la expropiación.

 

Pruebas irrefutables

El Ayuntamiento se puso en contacto con la historiadora Marta Serrano –profesora de la URV y especialista en arte medieval– a quien le encargaron que buscara toda la documentación posible para poder expropiar Ca la Garsa.

«El Ayuntamiento me pidió que buscara cualquier documento que pudiera probar que aquel inmueble hubiese sido una sinagoga o hubiese cumplido las funciones de un castillo, evidencias definitivas para poder expropiar con éxito el inmueble en cuestión. Encontrar documentos que lo constatasen era un encargo muy difícil», añade.

Marta Serrano necesitó un par de años para poder recopilar toda la información del edificio del Call Jueu. Lo cierto es que no existe prueba alguna que Ca la Garsa fuera o bien una sinagoga o bien un castillo real, pero la imponente estructura de sus arcos diafragmáticos situados en dos plantas, y sobre todo, el hallazgo de la ranura para colocar la mezuzá que relacionaba el edificio con la población judía medieval eran dos motivos más que suficientes para que la propiedad pasara a manos de la ciudad.

En 2006, la documentación presentada por la doctora fue suficiente argumento para poder expropiar y cambiar la categoría de Ca la Garsa a Bien Cultural de Interés Local (BCIL). «La singularidad del inmueble y el hallazgo de la pequeña ranura para la mezuzá fueron argumentos de peso para poder salvar Cala Garsa. Es un edificio prácticamente inaudito en nuestra ciudad y de extraordinaria belleza», añade la historiadora.

Para Serrano, «Ca la Garsa debe cobrar mayor notoriedad ahora que se ha dignificado la Plaça dels Àngels». Avala y acepta la restauración realizada hace un año, pero considera que falta más información para dar a conocer el Call Jueu y Ca la Garsa y que se debería promover este patrimonio junto a los vestigios medievales de Tarragona.

 

¿Qué debió ser Ca la Garsa?

La función que tenía este inmueble todavía no está claro a día de hoy. La última fase ocupacional del inmueble se desarrolló hasta el siglo XV, cuando los judíos fueron expulsados por los Reyes Católicos. Aunque unos historiadores ubicaron la sinagoga en ese inmueble, hay otras líneas de investigación que descartan que el edificio fuera realmente un centro de culto. No obstante, el libro El Call Jueu de Tarragona. Estudi històric de l’edifici de Ca la Garsa i el seu entorn, de los autores David Bea, Sergi Navarro y Aleix González, en la estela de lo aportado por el estudio de M. Serrano (2007), señala que «sea como sea, las características arquitectónicas, levantada con sillares trabajados, lo definen como un edificio de cierta entidad».

La posibilidad de que Ca la Garsa fuera una sinagoga parece más improbable después de analizar la estructura: los arcos y la propia ranura de la puerta descartarían esta posibilidad para Ca la Garsa a pesar de que el nombre de la plaza –Mare de Déu dels Àngels– viene dado por una capilla votiva levantada en ese punto del Call para contrarrestar la heregía de los judíos y de ello nació una interpretación errónea de que el templo se levantó encima de la sinagoga.

Para Marta Serrano, la ubicación de la sinagoga podría estar en la misma Plaça del Rei, debajo, quizá de la actual iglesia dels Natzarets, lo que también suscribren los autores del libro. La presencia de una canalización de agua, la proximidad a las estructuras del poder real y el hallazgo de una inscripción hebrea, conservada en el Museu Nacional Arqueològic de Tarragona (MNAT), avalarían esta hipótesis sobre la que la doctora Serrano se encuentra trabajando en la actualidad.

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