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Cada día revientan los cristales de 12 coches en Tarragona para robar

En los primeros seis meses de 2019 ha habido 2.210 robos en la provincia, un 14% más que el año pasado. «Te sientes impotente», explica un afectado por partida triple

Raúl Cosano

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Un coche reventado cerca del cementerio de Tarragona. Foto: Pere Ferré

Un coche reventado cerca del cementerio de Tarragona. Foto: Pere Ferré

«En un año me han roto el cristal del coche tres veces y siempre en la misma zona», confiesa un tarraconense, harto de padecer en sus carnes un delito que se ha extendido en los últimos meses. «No es sólo lo que me robaron, son los desperfectos, la rotura, la puerta forzada… Tener que llevar el coche al taller, estar sin él, pagar taxi, la reparación… Te sientes muy impotente, estás totalmente indefenso», denuncia. 

La estampa es habitual: coches, en ocasiones estacionados en una misma zona, que amanecen con los cristales rotos porque han sido saqueados. La situación se ha reproducido en numerosos municipios de la provincia, creando alarma vecinal. Este año ha habido oleadas de roturas de lunas y robos en poblaciones como Vila-seca o Cunit, pero Tarragona capital lleva tiempo sufriendo este delito, en diversas zonas, desde el extrarradio a la Part Baixa. Incluso el pasado mes de enero hasta 35 vehículos del parking La Pedrera padecieron un episodio de robo y de vandalismo. 

«Estás muy indefenso. No es sólo lo que te quitan, sino todas las molestias de estar sin coche hasta que te lo arreglan», reconoce un afectado de Tarragona 

Los datos de este delito de los Mossos d’Esquadra son elocuentes. Sólo en los primeros seis meses de 2019 se han producido 2.210 robos con fuerza en el interior de vehículos en la provincia, a razón de unos 12 al día. Es un incremento de un 14% respecto al mismo periodo de 2018, cuando la estadística se quedó en 1.935. Cualquier indicador que se analice muestra un ascenso marcado. En 2018 hubo en Tarragona 4.339 denuncias por este delito, un incremento de casi un 14% respecto a 2017 (3.813). Por lo tanto, desde entonces hasta ahora la subida ha sido del 28%. 

Cola en los talleres
«Va mucho por épocas. Ahora hemos notado un aumento de casos y tenemos más trabajo. Hay momentos en los que se nos acumulan los coches con roturas a la espera de la reparación», explica el responsable de un taller, acostumbrado ya a picos de actividad cuando hay oleadas de robo. A él  le toca cambiar las lunas y, en parte, calmar los ánimos del casi siempre desesperado cliente. El seguro suele cubrir estos percances, que a pesar de eso generan una gran cantidad de molestias. 

El nuevo mapa delincuencial activado por la Generalitat con estadísticas de Mossos muestra, además por primera vez, la distribución por regiones policiales. El Tarragonès, con más población, se lleva la palma. En 2018 registró 2.783 robos, el 64% del total en la provincia. La segunda posición es para el Baix Camp-Priorat (754), la única zona donde estos delitos descendieron el año pasado. El Baix Penedès, con 306 casos, ocupa la tercera posición. 

El repunte, se mire el indicador que se mire, es bien palpable. «Son delitos cíclicos. Es algo que hace dos años no sucedía, no pasaba tanto, pero hemos vivido un aumento de casos», decía un agente de la autoridad. Sólo en un año, los robos en la región del Tarragonès aumentaron un 26%. 

Los incrementos fueron notorios en otros lugares. En el Montsià pasaron de 99 a 152, firmando un aumento del 53%. La deriva también se ha constatado en lo que llevamos de año. Los robos con rotura de cristales en los vehículos han crecido casi un 10% en el Tarragonès y hasta un 30% en el Baix Camp, que también incluye, según la distribución de las comisarías de Mossos, el Priorat. 

Mucho más testimoniales son las cifras en aquellas zonas menos pobladas de la provincia. En la región policial del Alt Camp y la Conca de Barberà sólo se han registrado 55 robos en seis meses, mientras que en la Terra Alta y la Ribera d’Ebre la cantidad se queda únicamente en tres. En 2018, los meses con más robos fueron julio (319) y agosto (348), en el Tarragonès, una tendencia que también se reproduce en el Baix Camp y en el Baix Penedès. 

En Tarragona capital, la Junta de Seguretat Local ha puesto de manifiesto en varias ocasiones este problema. La mayoría de estos robos se suelen cometer con el sistema de la rotura de cristal. En menor medida está el blincamiento, consistente en forzar el vehículo a través de la parte más frágil de la puerta. En tercera posición se sitúa la técnica de forzar la cerradura. Los ladrones suelen romper la parte pequeña de las ventanas traseras, introducen la mano en el vehículo y abren la puerta por el interior. En muchas ocasiones la alarma no salta. 

La Part Baixa, zona crítica
En Tarragona hay zonas más críticas que otras. A pesar de que se dan casos en todo el núcleo urbano, la mayoría de robos tienen lugar en la periferia, como por ejemplo en los alrededores del cementerio o en el entorno del Hospital Joan XXIII. Son zonas en las que no suele haber viviendas cercanas, no circula demasiado tráfico y generalmente hay poca iluminación. La lista incluye el barrio de Torreforta y también vías céntricas como Taquígraf Martí, Doctor Zamenhof, Gasòmetre o la Avinguda Roma, además de la Part Baixa (calle Lleó o calle del Mar) e incluso Sant Pere i Sant Pau, con afectación en zonas como Països Catalans. Ni siquiera la Vall de l’Arrabassada se ha escapado de ese vandalismo en auge. 

Reus también ha sufrido oleadas intensas en este mismo 2019. La Avenida Josep Pla, en la zona de Bellissens, ha sido uno de los enclaves afectados, así como la cercana calle Josep Maria Prous i Vila, o también otros puntos como Puig i Ferrater, Pere el Cerimoniós, Ramon J. Sender, la Plaça de Sant Francesc, Prat de la Riba o Mas de Macià Vila. 

En algunos casos este tipo de delitos están ligados a un repunte del consumo de heroína

A la hora de encontrar un perfil no es sencillo definir el prototipo de delincuente que se dedica a estos hechos delictivos. «Es muy variado», recalcaba el subinspector de Seguretat Ciutadana del Àrea Bàsica Policial (ABP) del Tarragonès Francesc Bernal. La edad es amplia: va desde los menores hasta mayores de 30.

Más conciso es el momento de la actuación: suelen actuar durante la tarde y la noche, aprovechando la oscuridad, y la mayoría de delitos se cometen a partir del jueves por la noche y durante el fin de semana. Los autores no suelen mostrarse violentos, a no ser que el dueño del vehículo les haga frente. Hay algunos que actúan solos y otros en grupos de dos a tres miembros, según han constatado las autoridades judiciales en los últimos arrestos. 

En ocasiones, estos incrementos están relacionados con un repunte del consumo de heroína. Investigar estos robos no es tarea fácil. Es complicado encontrar las huellas del autor en medio de decenas, porque los vehículos suelen ser tocados por muchas personas. En la mayoría de casos el arresto se produce porque los agentes han cogido al ladrón ‘in fraganti’, a veces tras recibir la llamada de algún testigo. La grabación de alguna cámara de seguridad puede ser también un factor aliado. 

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