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Cada tarraconense paga al año 500 euros más en impuestos que antes de la crisis

La recaudación de las administraciones se ha recuperado, llegando a la cifra más alta desde 2009. Las subidas del IBI y el IVA son claves

Raúl Cosano

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El contribuyente afronta ahora las semanas clave para el pago de impuestos, incluida la presentación de la declaración de la renta.  Foto: DT

El contribuyente afronta ahora las semanas clave para el pago de impuestos, incluida la presentación de la declaración de la renta. Foto: DT

Si preguntamos a cualquier ciudadano de Tarragona si paga muchos impuestos, seguro que la mayoría responderá un ‘sí’ rotundo. Porque para cualquier familia la caja fiscal se abre muy temprano y en cualquier situación cotidiana. Al apretar el interruptor de la luz, al abrir el grifo de la cocina, al desayunar en el bar, al coger el coche, al comprar el pan o al bajar la basura. Ningún acto diario de nuestra vida por trivial que parezca está exento de impuestos y tasas. Como tampoco lo está vender una propiedad, recibir una herencia o ganar un puñado de euros jugando a la lotería.

Durante los últimos años las administraciones no se han dejado un tributo por exprimir. A pesar de que la recaudación adelgazó durante los peores años de la crisis, los síntomas de recuperación económica llegan también a las arcas públicas. Y lo hacen en este 2018 de manera definitiva. Tanto que los ingresos del Estado, los ayuntamientos y la Generalitat de Catalunya ya se sitúan en los mismos niveles que en el 2009, justo cuando se empezaban a notar los primeros efectos de una crisis global que arrancó en 2008. Ese fue el último año en el que los ingresos eran más abultados que ahora, antes del batacazo que se produjo después. Y eso que la población en la provincia ha caído durante este periodo en casi 8.000 personas. 

Las administraciones vuelven a frotarse las manos y entre impuestos estatales, municipales y autonómicos, Tarragona aportó el año pasado casi 2.894 millones de euros a las arcas públicas, una cifra algo inferior a la que se registró en 2008, que era de 3.123, pero notablemente superior a la de 2009: 2.486 millones. 

3.600 euros en impuestos
Un cálculo sencillo (sin tener en cuenta que no todos los contribuyentes aportan por igual y obviando el decisivo peso del turismo) arrojaría que cada ciudadano de la provincia destina actualmente unos 3.600 euros a impuestos. 

En estos primeros días del mes el contribuyente abona tributos como la contribución, la basura o el impuesto de circulación

O lo que es lo mismo: una familia tipo de cuatro miembros paga 14.400 euros, ya sea de forma directa a través de IRPF, la contribución, la plusvalía o el impuesto de circulación, o de forma más diaria a través del IVA o los tributos que gravan la gasolina, el alcohol o las tasas que se abonan de los servicios públicos. En 2009, la cifra media aportada era de 3.094 euros por persona. Son alrededor de 500 euros menos al año, lo que indica que ahora, según algunas voces recién salidos de la recesión, los tarraconenses ya abonan más dinero a las arcas que antes. 

El grueso de los impuestos que pagan las familias y las empresas de Tarragona va a parar a las arcas del Estado. Es el principal termómetro para calibrar la evolución vinculada a la creación de empleo y al consumo. 

Durante el año pasado, la recaudación del Estado en la provincia volvió a aumentar un 3,1% y se situó en 1.764 millones de euros. Respecto a 2009, el año de referencia, la cifra fue sólo de 1.311, un 34% menos. De hecho, ya queda poco para asomarse a los 1.952 recaudados por los impuestos estatales en 2008. 

La recaudación fiscal en la provincia encadena tres ejercicios consecutivos al alza. La mejor nota la sacó el IRPF, el tributo más relevante del sistema fiscal y que grava principalmente las rentas salariales. Se alcanzaron los 614 millones, superando el dato de 2009 y quedándose cerca del registrado hace una década: 667.

El IRPF se dispara
La bolsa recaudada de IRPF es la más abultada en la provincia en los últimos nueve años, un acelerón que viene dado fundamentalmente por el aumento del número de afiliados a la Seguridad Social y, en definitiva, por la recuperación de un empleo que se había hundido a partir de 2009. 

Pero si hay un impuesto clave a la hora de sostener la recaudación estatal en Tarragona es el IVA, esa figura impositiva padecida por todos los consumidores, abonada cada vez que se hace una compra o se contrata un servicio. Se alcanzaron los 777 millones, un 46% más que la cifra de 2009. Esos incrementos sostenidos año tras año se explican, en parte, por el aumento del tipo general del IVA del 18 al 21% en 2012 y por dos factores más: el despegue del consumo doméstico y el gasto de los turistas, providencial en la economía de la provincia sobre todo si se hace balance de 2017, un año récord en visitantes. 

También crece el impuesto de sociedades, a pesar de que vivió un bajón en 2017, achacado según algunas voces a la fuga de empresas que se produjo en el último tramo del año en el marco de la DUI y el artículo 155. 

El despegue del consumo doméstico y el gasto turístico han hecho incrementar la recaudación del IVA

Pero si ha habido un tributo que ha crecido exponencialmente durante la crisis ha sido el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), popularmente conocido como la contribución. Ha sido un auténtica mina para la máquina recaudatoria de los ayuntamientos, que se han aferrado a él para sobrevivir en la violenta época de ajustes, condenando así al ciudadano. 

La contribución, una mina
Un par de datos basta para entenderlo: en 2008, los 184 municipios de Tarragona ingresaron vía IBI urbano un total de 193 millones de euros. El año pasado fueron 314, es decir, un 58% más. Con la plusvalía ocurre algo muy similar. Durante el último año, los ingresos en la provincia ascendieron a 23 millones de euros, mientras que en el 2008 la cifra se quedó en 13 millones.

Las sucesivas revisiones catastrales a las que se han acogido los ayuntamientos –además de la subida del tipo– han sido claves en ese incremento, así como la regularización catastral emprendida por el Gobierno, algo que también ha hecho incrementar el recibo medio del IBI en Tarragona. Gracias a esos filones, la recaudación líquida global de los ayuntamientos de la provincia ha pasado de los 915 millones de 2009 a los 1.032 del año pasado, según los balances de Hacienda.  

Mucho más modesta es la cantidad de impuestos que percibe la Generalitat por la actividad en la provincia. Esos ingresos se han mantenido más o menos estables, rondando los 100 millones al año, según los balances del Departament d’Economia. En este apartado las mayores alegrías al fisco las aporta el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentales. De los 98 millones recaudados durante un ejercicio en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre, 64 corresponden a ese tributo, vital a la hora de sostener la actividad recaudatoria del Govern. 

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