Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Caos por los camiones de carga y descarga cada mañana en la Part Alta

Los vecinos aseguran que no se cumplen los horarios, mientras lamentan que no se ha hecho nada para reducir el tráfico

Núria Riu

Whatsapp
Turistas que acceden a la Catedral cruzando entre los camiones que hacen el reparto de víveres. Foto: Lluís Milian

Turistas que acceden a la Catedral cruzando entre los camiones que hacen el reparto de víveres. Foto: Lluís Milian

Las mañanas, entre las diez y las once, las calles de la Part Alta de Tarragona son un auténtico hormiguero. Es un ir y venir constante de camiones y furgonetas que reparten las provisiones para los comercios y restaurantes de la zona. El acceso por el Portal de Sant Antoni no se controla, por lo que la mayoría de los repartidores intentan apurar el tiempo para llegar al núcleo central a través de la calle Merceria, que tiene un pilón junto a los pórticos que impide el tráfico a partir de las 11 horas.

Es habitual que se creen pequeños embotellamientos con colas de vehículos en las que algunos están parados descargando mientras los otros intentan pasar. Esta situación genera malestar entre los vecinos que viven en la calle Major. «Hay días en los que no puedes salir ni de casa, cuando no te propinan un portazo mientras estás pasando. Tienes que ir con mucho cuidado, porque lo que es ellos no vigilan nada», argumenta Pilar.

En el Pla de la Seu los vehículos lo tienen más fácil para estacionar. Hasta las once de la mañana no hay nada que se lo impida, por lo que pueden concentrarse hasta media docena de vehículos en determinados momentos. Una imagen que es la que se llevan fotografiada muchos turistas, ya que enfilando por la calle Major encuentran la mejor perspectiva de la Basílica Metropolitana.

Criterios distintos

La situación genera opiniones para todos los gustos. Desde los que creen que es inevitable en un barrio vivo hasta los que consideran que el horario debería ser más restrictivo, ya que a las once de la mañana la vida en una de las zonas más turísticas de la ciudad ya hace horas que ha empezado.

«Supongo que tienen que descargar en algún momento, pero es que no queda bien. Empiezan ya por la mañana con los camiones de la limpieza, después a las nueve los críos que los dejan en el cole y ya empalman con los camiones. Hay ruido constantemente», argumenta Mari Carmen Gómez.

Concepción Miquelez comparte también este punto de vista. «A veces hay mucho jaleo. Son unas calles tan estrechas que cuando hay tantos turistas no se puede ni pasar», defiende.

Sílvia Mas, de la Farmacia Mas, considera que «no tiene arreglo. Si son furgonetas tampoco es un problema, el tema está cuando son camiones grandes». Sobre la convivencia con la actividad turística, defiende que no puede alterarse el día a día del barrio. «Hay tantas imágenes que deberían variar que no sé, tampoco deben tomarse las decisiones en función de los turistas. No podemos depender de ellos, y si las tiendas abrimos a las nueve de la mañana tampoco hay muchas alternativas», defiende. Y no tan solo circulan los vehículos de carga y descarga, sino que también lo hace el camión del cartón, que pasa a recoger las cajas apelotonadas en la calle.

Desviar la restricción

A las once de la mañana en punto se cierra el pilón y, en teoría, queda prohibido el reparto. No obstante, los que no han llegado a tiempo se sitúan en algunas de las calles secundarias, en las que a lo largo de toda la mañana siguen viéndose furgonetas.

El presdiente de la Associació de Veïns de la Part Alta, Manel Rovira, certifica que «no se cumple con el reparto. Muchas de las furgonetas están delante de las escaleras de la Catedral hasta que acaban. Y, como ya están dentro, da igual si bajan el pilón, porque después ya bajan por la calle Major cuando les da la gana». Rovira apunta que ha hablado de la situación en reiteradas ocasiones con los responsables de la Guàrdia Urbana. «Suben cada ocho meses y después dicen que no hay ningún problema. No controlan nada».

Reparto más restrictivo

Dentro del barrio tan solo hay una zona pintada específicamente para que puedan aparcar las furgonetas de carga y descarga. Se encuentra en la Plaça Peixateries Velles, mientras que delante del Hostal del Sol hay otra. Las dificultades de estacionamiento de este barrio hacen que, muy a menudo, estos espacio reservados están utilizados por turismos, mientras que las furgonetas tienen que aparcar en medio de la calle. Por ello, el presidente de esta asociación de vecinos defiende que los comercios y bares deberían pactar con el Ayuntamiento una reducción del tiempo permitido. «Estaría bien que se limitara a los martes y viernes, por ejemplo, y que pudieran entrar las furgonetas tan solo estos días», defiende.

Una propuesta que este rotativo no ha podido contrastar con la Associació de Restaurants de la Part Alta (ARPA), dado que esta entidad afirma que, al representar a diferentes establecimientos, con opiniones diversas, no se posiciona al respecto. Tampoco ha podido conocerse la opinión del Ayuntamiento.

Temas

  • TARRAGONA

Comentarios

Lea También