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'Capto lo que hay, no hago magia'

Entrevista a Kepa Fuentes, fotógrafo especializado en bodas

Álex Saldaña

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Kepa Fuentes se ha hecho un lugar entre los mejores fotógrafos de bodas. Foto: Mayka Barberà

Kepa Fuentes se ha hecho un lugar entre los mejores fotógrafos de bodas. Foto: Mayka Barberà

- Enhorabuena por su premio. Todo un reconocimiento para un fotógrafo especializado en bodas.

- Gracias. Quedar tercero en un certamen como Madrid BodaF es todo un orgullo, pues no se valora una sola foto, sino un álbum, una colección. También me hizo mucha ilusión haber colado una foto entre las mejores de 2015 de la International Society of Professional Wedding Photographers (ISPWP), donde está lo mejor a nivel mundial. Fue con una imagen de una chica encendiendo un puro.

- Imagino que estos premios son importantes también para destacar entre tanta competencia. ¿Es muy solicitado?

- Sí que hay mucha competencia; ahora cualquiera que tenga una cámara se cree un fotógrafo y nos hace mucho daño, porque no le importa reventar los precios. Claro, luego vienen los problemas de calidad, graves en un momento tan importante e irrepetible. Pero, más que los premios, que están muy bien, la mejor publicidad es dejar al cliente contento.

- ¿Y cuál es su secreto?

- Aquí no hay secretos, más allá de la implicación con la pareja, de mantener tu estilo y de tratar de plasmar las emociones. Yo soy muy sincero. Dejo claro desde el primer momento cuál es mi estilo. Yo no entro en la guerra de precios, lo que hago tiene un valor. Trabajo con recuerdos y en un momento muy especial. Yo capto lo que hay, no hago magia.

- ¿Qué tiene que hacer una pareja para tener un excelente álbum de su boda?

- Yo les aconsejo que apuesten por un profesional y, sobre todo, que disfruten de la boda, un día demasiado importante en sus vidas como para estar pendientes de lo que hace o dejar de hacer el fotógrafo. Ellos deben disfrutar y el fotógrafo sacarle jugo a ese disfrute.

- Pero lograr eso no es fácil…

- Para mí es importante generar confianza con la pareja desde el primer día. Es fundamental que se sientan cómodos. Por eso, yo les hago un reportaje previo.

- Usted trabaja siempre aprovechando la luz natural. ¿Le condiciona eso el trabajo en determinados ambientes?

- No utilizo luz artificial, ni focos, ni flash, pero eso no me impide sacar fotos en cualquier lugar. Es parte de mi estilo. Improviso mucho, siempre en función de la luz de cada lugar, pues incluso en un mismo sitio la luz cambia cada día y cada hora. Es una creatividad improvisada que me da libertad.

- Tampoco es partidario de ir con un gran equipo.

- No, porque si llevas demasiadas cosas estarás más pendiente del equipo que del momento, que siempre es único e irrepetible. Una boda no es un estudio. Y hay que estar muy pendiente de captar las emociones.

- ¿No le supera la responsabilidad de dejar constancia de un momento tan importante?

- Sí, es muchísima responsabilidad, por lo que tienes que estar pendiente de cada instante y evitar cualquier problema técnico. Yo trabajo siempre con doble tarjeta. Y es muy importante la psicología de trato con la pareja.

- ¿Qué lugares de Tarragona son los más fotogénicos para una pareja que se casa?

- Suele depender de cada momento y del carácter de cada pareja, aunque me gusta mucho el Delta del Ebre, la Part Alta… Y hace poco hice unas fotos muy buenas en el Puerto, con el carbón y otros elementos que te permiten jugar mucho.

- Ha viajado incluso al extranjero a fotografiar bodas.

- Sí, la mitad, más o menos, las hago en Tarragona y el otro 50%, entre el resto del Estado y el extranjero. También hay parejas de aquí que se van a Florencia, a París…

- Y extranjeros que vienen a Tarragona, ¿no?

- También. De hecho, ahora parece haberse puesto de moda La Avellana Mas d’en Cabré, en Riudecols. Es un lugar precioso donde he hecho fotos a matrimonios de Estados Unidos, Bélgica, Alemania, Francia…

- ¿Cuál es la boda más rara en la que ha estado?

- El año pasado asistí a la boda de una pareja asiática que vivía en Londres y que se casó en un castillo en Francia. Fue una ceremonia tradicional china mezclada con toques de una boda moderna. Fue una de las bodas en las que más he disfrutado. Me hicieron sentir como uno más de la familia. Luego descubrí que él era actor, cuando lo vi en la alfombra roja de un festival de cine en Londres que cubrí como fotógrafo.


- Dejó su seguridad de funcionario para dedicarse a la fotografía de bodas. ¿No se ha planteado volver a los Mossos d’Esquadra?

- De momento, no, aunque no lo descarto en un futuro. No me voy a hacer rico con la fotografía, pero por ahora sí me da para vivir, sin grandes lujos, pero con una gran calidad de vida.

 

- También fotografía partos.

- Sí, he hecho alguno. Es algo precioso, porque captas emociones reales en uno de los momentos más bonitos que puede vivir una persona y capturar un fotógrafo. También participo en algunos proyectos solidarios. E incluso he dado alguna master class en la URV, a los alumnos de periodismo, con lo que disfruto mucho. Pero el 90% de lo que hago son bodas.

- Imagino que si me invita a su casa me enseñará el álbum de su boda.

- Pues no, no tengo. Me divorcié hace años y ahora vivo con una pareja pero no nos hemos casado. Quizá cuando encuentre el fotógrafo que me guste…

- ¿Se atreve a dar un consejo a alguien que empiece en esto?

- Primero, que le guste; si lo hace sólo por dinero es mejor que no se meta. La ilusión es la clave. Y luego, que busque un estilo personal que le diferencie del resto y que no trate de imitar a nadie.

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