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Cáritas Tarragona teme tener que recortar en sus programas por falta de recursos

La interparroquial de la ciudad cerró 2014 con un déficit de 20.000==euro==. Mientras, las peticiones de ayuda siguen en aumento
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Uno de los programas de Cáritas Interparroquial en Tarragona es Café i Caliu. Foto: Pere Ferré

Uno de los programas de Cáritas Interparroquial en Tarragona es Café i Caliu. Foto: Pere Ferré

Cáritas Interparroquial de Tarragona, entidad que coordina el trabajo de las 15 parroquias de la ciudad, ha decidido abrir «un período de reflexión», preocupada por el déficit presupuestario con el que acaba de cerrar las cuentas del año pasado, según explica su presidente, Jordi Borràs.

Mossèn Xavier Morell, tesorero de la entidad, explica que el déficit del año pasado fue de 20.000 euros, lo que supone comenzar este año con un presupuesto mermado para atender los programas sociales en la ciudad. Explica que el año pasado los ingresos fueron de 240.000 euros, pero los gastos llegaron a los 260.000. Para este año 2015 han hecho un presupuesto mucho más reducido, de 180.000 euros. «Aunque somos conscientes de que gastaremos más. No somos una empresa; cuando nos piden ayuda no podemos decir ‘hasta aquí’», explica.

Sin embargo, la falta de recursos terminará, inevitablemente, por notarse y algunos gastos todavía no se han cubierto.

El financiamiento de la entidad tiene sus peculiaridades. Cada una de las 15 parroquias recibe recursos de sus feligreses y de particulares, tanto en dinero como en especies, mayoritariamente alimentos. Cáritas interparroquial se ocupa de hacer ‘vasos comunicantes’ entre las parroquias para que la distribución de los recursos sea equitativa.

Atención en peligro

La entidad se encarga, además, de gestionar programas propios, como Café i Caliu, que ofrece desayunos, duchas y atención a personas sin hogar y de pocos recursos de la ciudad. Si bien es cierto que el programa funciona con alimentos donados y con el trabajo de voluntarios, la interparroquial se encarga de los gastos y reparaciones del edificio, del trabajador social que atiende a los usuarios y de comprar comida puntualmente cuando hace falta.

También llevan adelante un programa de refuerzo escolar para niños de la ciudad en riesgo de exclusión social, una bolsa de trabajo, cursos de formación para mujeres inmigrantes y un programa de atención a personas mayores. Ahora todos estos programas se podrían ver afectados por la falta de recursos.

Explican Morell y Borràs que dos tercios del presupuesto de Cáritas Interparroquial son gastos fijos de personal. Se trata de siete personas, entre psicólogos, educadores, trabajadores sociales y administrativos. La mayoría fue contratada vinculada a subvenciones de la administración.

Recortes

En lo que se refiere a los ingresos, la mayor parte, también dos tercios, corresponden a las aportaciones de los particulares que, a pesar de la crisis, se han mantenido o aumentado. Hay que tener en cuenta, además, que la inmensa mayoría del trabajo lo desarrollan voluntarios, unos 200 en la ciudad.

El otro tercio de los ingresos proviene de Cáritas Diocesana, que gestiona los ingresos por el concepto de IRPF y de las distintas administraciones. Es este último punto el que ha sufrido más recortes en los últimos años. El caso más llamativo es el del Ayuntamiento de Tarragona, que el año pasado suprimió la subvención que les daba. En el caso de la Generalitat, las aportaciones, a través de Benestar Social, han llegado tarde, pero han llegado.

Todo sucede en un momento en el que, a pesar de las anunciadas señales de recuperación, las peticiones de ayuda a siguen creciendo. «La gente está cada vez peor, ha agotado sus recursos. Quienes antes de la crisis se encontraban en una situación normalizada han tardado años en llegar a Cáritas», apuntan.

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