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Tarragona Portavoz del grupo municipal de En Comú Podem en el Ayuntamiento de Tarragona

Carla Aguilar-Cunill: «ERC ha saltado al vacío»

«Un gobierno zombie » «El pacto nace de una deslealtad, Esquerra nos menospreció. ¿Una moción de censura? Ricomà debería haberla previsto. Si se plantea, la decisión la tomará la militancia»

OCTAVI SAUMELL

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Carla Aguilar-Cunill, este jueves frente al Recinte Firal, emplazamiento que durante la Covid ha albergado a personas sintecho. FOTO: PERE FERRÉAGUILAR, EL JUEVES, CONVERSANDO CON EL ‘DIARI’.  FOTO: PERE FERRÉ

Carla Aguilar-Cunill, este jueves frente al Recinte Firal, emplazamiento que durante la Covid ha albergado a personas sintecho. FOTO: PERE FERRÉAGUILAR, EL JUEVES, CONVERSANDO CON EL ‘DIARI’. FOTO: PERE FERRÉ

Carla Aguilar-Cunill (Burgos, 1986) ha sido la primera teniente de alcalde y concejal de Serveis Socials, Benestar Animal, Feminismes y Participació del Ayuntamiento de Tarragona desde junio de 2019 hasta el pasado jueves, cuando dejó el equipo de gobierno municipal tras el pacto que ERC selló el martes con Junts per Tarragona, la CUP y el concejal no adscrito Hermán Pinedo.

¿Qué sensaciones tiene tras abandonar el gobierno local?

Muchas. Nos han expulsado tras anunciar un gobierno alternativo que se ha negociado en paralelo y con secretismo. Estos días están siendo muy diferentes y tristes. Se ha acabado un proyecto y un momento en el que la ciudad ha tenido la oportunidad de hacer un gran cambio. Se ha jugado con Tarragona, y ahora hay un nuevo gobierno que no tiene ni definición posible.

¿Por qué?

Combina diferentes posicionamientos ideológicos, con una formación anticapitalista con otra que es de derechas y liberal... y además hay un tránsfuga.

¿Cómo lo calificaría usted?

Frankenstein, zombie... La verdad es que poca gente ha celebrado este nuevo gobierno, y esto debe tenerse muy en cuenta. Es triste, creo que estábamos haciéndolo bien. La gente tenía esperanzas.

¿Ha pensado en el porqué de este cambio?

No se entiende. Sí que es cierto que tendrán más manos, pero sin asegurarse ninguna mayoría.

Todo dependerá de usted.

Hay mayoría de la oposición, sí. El gobierno ya no tiene equilibrio porque no ha habido ni confianza ni lealtad.

¿Cuándo supo que ERC pactaría con Junts y CUP?

El lunes a las once de la noche. Recibimos una llamada telefónica en la que nos transmitieron que esta era su intención. A partir de aquí se movió todo, lo vimos en la prensa, se presentó... Se anunció un nuevo gobierno sin que hubiéramos sido invitadas.

El alcalde Ricomà (ERC) dijo que sí que se les había invitado a la presentación

No es cierto. Tampoco habría cambiado nada, no habría ido. Pero no pueden decir que no nos han expulsado cuando lo que están haciendo es un acuerdo paralelo. Es un gobierno alternativo.

¿Tenían constancia de que se habían reactivado las negociaciones con Dídac Nadal?

No, en absoluto. La última constancia que teníamos era que se trataba de una vía cerrada y que ahora estábamos negociando la entrada de la CUP. De hecho, las conversaciones iban en la buena dirección, estábamos haciendo un esfuerzo para llegar a un acuerdo. Ahora hemos entendido que el pacto con Junts es lo que quería ERC desde el primer momento.

¿Sí?

Nosotros teníamos claro que no queríamos a Junts, por lo que era o blanco o negro. En el acuerdo con ERC había una cláusula que decía que cualquier ampliación debía contar con el OK de los dos socios, como es natural. Pero esto no se respetó y se nos expulsó del equipo de gobierno.

Esquerra lo justifica en el hecho de que usted habría alcanzado un acuerdo con ERC para la entrada de Junts per Tarragona antes del 14 de febrero.

Hace mucho tiempo que aprietan para tener este modelo. En la campaña electoral del 14F se mencionó a Tarragona como la referencia para tener un acuerdo con Junts y CUP. Esto te lleva a pensar que era el único resultado posible para ellos.

¿Esquerra miente cuando dice que había acuerdo antes del 14F para incorporar a Junts?

Hubo conversaciones. Lo que quisimos fue tener toda la información sobre la mesa. Pero la prioridad siempre ha sido superar la Covid con un gobierno de izquierdas.

¿Ustedes, el lunes, también se reunieron para abordar el pacto con la CUP, no?

Sí, y durante muchas horas. Buscábamos una posición que facilitara la ampliación. Pero se ve que no estábamos ubicados...

El viernes ERC les dijo: «O caixa o faixa». ¿No se lo tomaron como un ultimátum?

Usaron esta expresión, sí, pero no cortó las negociaciones.

¿Han sido lentos? La CUP les acusa de filibusterismo.

Siempre parece que nuestros procesos internos sean materia de comentario para todo el mundo. Tenemos legitimidad para tomar decisiones como nos parezca. De todas formas, la CUP no negoció con el gobierno, sino con uno de los partidos. Con nosotros no.

¿ERC no negoció como gobierno con la CUP?

En absoluto, y así se lo hicimos saber. Esquerra se otorgó el derecho a ser gobierno ella sola.

¿Cuál era el punto de conflicto?

Que ellos querían quitar del acuerdo el hecho de que cualquier ampliación debía ser aprobada por los socios de gobierno. Pero nosotros optábamos por conservar la horizontalidad de las relaciones de los socios.

¿Cree que ERC quería tocar este punto para una futura inclusión de Junts?

Generaba desconfianza, sí. La cláusula debía estar por justicia.

¿No les sorprendió que Esquerra ofreciera a la CUP carteras que eran gestionadas por ECP, como Habitatge?

Claro, por esto fuimos muy generosas, ya que el O caixa o faixa también partía de una negociación que había sido paralela y sin nosotras.

Ricomà dice que desde 2019 ERC «se echó el gobierno a las espaldas en los grandes retos».

No sé si lo que está diciendo es que tenemos una deuda con él por hacerlo alcalde... De hecho, fuimos nosotras los que lo hicimos posible, por lo que no nos parece bien que nos diga que ejerce como tal. Todo esto no creo que refuerce a ERC en absoluto. No sé hasta qué punto el alcalde está cómodo con todo lo que ha pasado esta semana.

¿Cree que no lo está?

Se ha desgastado, claramente. Ahora está en un gobierno sin definición, parte de una deslealtad clara y de una traición a su socio con un proyecto tocado, ya que el nuestro no es el de Junts. Las lineas estratégicas de 2019 están en peligro.

Junts ha aprobado dos presupuestos, un remanente y muchos modificativos de crédito con ustedes. ¿Es de derechas?

Una cosa es hacer pactos de gobernabilidad y otra es gobernar y tomar decisiones.

Ustedes gobiernan con Junts en el Ayuntamiento de Lleida y en el Consell del Tarragonès.

Esto precisamente demuestra que la decisión de no pactar con Junts se ha tomado desde Tarragona y en base a la situación de aquí y por la Covid.

¿La Covid ha influido en el veto a Dídac Nadal?

Estamos en un momento clave a nivel económico y social. Es más necesario que nunca un gobierno de izquierdas.

¿Qué supondrá la incorporación de Junts?

Lo que seguro que no supondrá será un giro a la izquierda.

También entra la CUP.

Ya veremos cómo se lo hace ERC para gestionar estas fuerzas y los conflictos que se generarán. A ver qué tipo de concesiones deberá hacer para mantener el equilibrio...

Hermán Pinedo dice que las negociaciones se han «teledirigido» desde Barcelona.

Todas las decisiones se han tomado desde Tarragona, con unidad y el apoyo de las ejecutivas nacionales. En la asamblea del 17 de mayo el señor Pinedo votó en contra de lo que ha hecho ahora.

¿Cómo valora que Pinedo se quede en el gobierno?

Me duele a nivel personal, fue escogido a través de primarias y lo hemos apoyado. Políticamente es una injerencia de ERC.

¿Esquerra ha presionado a Pinedo para que se quede?

Pensamos que sí. Deben tener claro que empiezan un gobierno con un tránsfuga. El pacto Antitransfuguismo es muy claro. El caso es de libro.

¿Cuándo le comunicó a usted que no pasaría a la oposición?

Justo antes de su rueda de prensa del miércoles.

¿Las divergencias con ERC vienen de hace tiempo?

Políticamente, la cosa tiraba. Había algún desgaste por las negociaciones, pero es normal. El resto iba bien.

¿Han sido un gobierno cohesionado?

Hemos sido leales, un bloque. Y ahora dudo que lo puedan ser. Será difícil. La CUP blanquea otro gobierno con la derecha. Habrá tensiones.

¿Se han sentido menospreciados por Esquerra?

Sí, mucho. No es una cuestión personal, sino de reconocimiento político. Todo lo que ha pasado habla mucho sobre ERC y de su forma de liderar. No genera confianza a nadie.

Rompen ahora con ERC. ¿Qué no les busquen en 2023?

Lo tendrán muy difícil.

¿Ricomà se ha cerrado la puerta a la posibilidad de poder pactar con ustedes tras las próximas elecciones municipales?

Ha sido una decepción. Es como en Catalunya. Siempre escogen Junts.

¿Qué tipo de oposición hará?

Seremos coherentes. Seguiremos el programa de estos dos años y vigilaremos que nuestras líneas políticas estén representadas.

¿Será la muleta del gobierno?

No, haremos una oposición real.

El PSC no cierra la puerta a una moción de censura. ¿La ve?

Es que son situaciones que no entiendo que ERC no hubiera previsto antes de dar este salto al vacío. No sé qué hará el PSC, lo decidiremos con nuestras bases.

¿Podría apoyarla si se presentara?

Lo que deba ser lo decidiremos en conjunto.

Supondría votar con PP o Cs...

Los números son los que son. Lo que debemos hacer es lo mejor para Tarragona. La linea roja es llevar las políticas de izquierdas hacia adelante. Cualquier alianza siempre supone negociación y posiciones que no son 100% coincidentes.

En 2019 ustedes pedían «el cambio», y pactaron con ERC contra Ballesteros y Floria. ¿Se ve ahora haciendo lo contrario con Ricomà?

De momento siguen, nada ha cambiado, pero vemos que la política se mueve muy rápido. Tenemos muy claro que las decisiones importantes se tomarán con la militancia.

¿Seguirá de edil hasta 2023?

La previsión es que sí. Estoy encantada de representar a mi espacio.

¿Se ha planteado dimitir?

No. No es un problema estar en la oposición, no formaremos parte del gobierno a cualquier precio. Siempre estaremos en un gobierno de izquierdas.

¿Se presentará en 2023?

Ya se verá. Ahora me veo muy fuerte, con mucho apoyo.

«Hemos marcado temas que no estaban en la agenda»

Aguilar, el jueves, conversando con el ‘Diari’. FOTO: Pere Ferré

¿Con qué se queda de sus dos años como primera teniente de alcalde?

Personalmente, con la fuerte dedicación que he tenido, que es lo que tocaba. Y a nivel político, hemos marcado claramente temas de los que no se hablaba en Tarragona.  

¿Por ejemplo?

Los derechos LGTBIQ+ como una cuestión fundamental, la ciudad cuidadora como un modelo que Tarragona quiere o el bienestar animal, que en julio ya tendremos la playa. 

¿Han abierto la puerta a tratar temas que hasta 2019 eran tabús?

Sí, cosas que no estaban en la agenda política. Creo que marcamos un antes y un después, lo que hemos hecho no se revertirá. No creo que se tire hacia atrás la transversalidad del LGTBIQ+ ni las políticas de bienestar animal o la integración de todos aquellos temas inmateriales de servicios sociales, más allá de las ayudas.    

¿A qué cuestiones se refiere?

Estábamos trabajando las cuestiones psicológicas como un tema de servicios sociales, abordamos los nuevos modelos de familia incorporando aquellas que están en situación vulnerable y que su familia es un perro o un gato. Sin olvidar todo lo que hemos hecho a nivel de Covid. 

Han sido dos años muy difíciles: Iqoxe, Covid, POUM... 

Sí, y pese a ello hemos seguido la hoja de ruta que teníamos inicialmente. De hecho, hemos cumplido o tenemos en marcha un 70% del programa electoral. Estamos satisfechas. También hemos adoptado medidas que nunca habríamos esperado hacer, como el equipamiento para las personas sintecho en el Recinte Firal o el pabellón del Serrallo, que fue el primero de Catalunya y el segundo de España. Esto no fue casual, sino que lo hicimos porque ya estábamos trabajando en políticas para personas sin hogar. Espero que no se revierta. También trabajamos con las personas extuteladas.     

Es un serio problema que ha explotado estas semanas. 

Empezamos a abordarlo desde el primer momento. En 2019 ya hicimos un equipo específico para ello.  

¿Ha hecho suficiente el Ayuntamiento?

Lo que pasa es que sufrimos las consecuencias de las políticas que dejan a la gente sin expectativas que se han impulsado desde la Generalitat de ERC y Junts. 

Pero a Serveis Socials le sobraron 1,4 millones en 2020. 

Iniciamos un proyecto de contabilidad analítica. Debíamos presentarlo cuando se inició la Covid. A partir de entonces fue imprevisible saber las necesidades, íbamos a reacción. Pero esto sí, nadie se quedó sin una ayuda. Que sobrara dinero no quiere decir que no se gastara, son cosas contables de las que debían estarse encima para reubicarlas, pero tuvimos los equipos centrados en dar respuesta a toda la situación. Este año ya hemos hecho modificativos y no hay remanente.    

¿Le han quedado cosas a medias?

Sí, muchas. Espero que en breve salga el servicio de atención a los hombres del área de Feminismes, el kiosko transversal de la Rambla o el Consell de la Salut. 

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