Tarragona ENTREVISTA

Carla Aguilar-Cunill: "Queremos mantener la neutralidad en la cuestión de la independencia"

Así lo asegura la alcaldesa de Tarragona en funciones, quien será clave a la hora de decidir si la CUP entra a formar parte del gobierno

CARLA POMEROL

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Carla Aguilar-Cunill, apoyada en el asiento del alcalde en el salón de plenos del Ayuntamiento de Tarragona. FOTO: Pere Ferré

Carla Aguilar-Cunill, apoyada en el asiento del alcalde en el salón de plenos del Ayuntamiento de Tarragona. FOTO: Pere Ferré

Carla Aguilar-Cunill (En Comú Podem) es la alcaldesa en funciones de Tarragona por las vacaciones del alcalde Pau Ricomà (ERC). Carla tiene 32 años y ha pasado de ser profesora de universidad a ser la número 2 del gobierno municipal. Se encargará en los próximos cuatro años de los temas relacionados con servicios sociales, participación ciudadana y bienestar animal.

Cincuenta días al frente de la ciudad.

Han pasado muy rápido. Pero han sido muy intensos. Por el momento, he aprendido el lenguaje de la administración pública y de los protocolos. Los primeros días nos han servido para hacer un diagnóstico. Ahora es momento de tirar adelante algunas iniciativas políticas.

¿Cómo por ejemplo?

Es urgente poner en marcha el área de Polítiques Feministes i LGTBIQ. Trabajaremos para que el Ayuntamiento tenga una mirada de género más transversal.

¿Y cómo se hace esto?

Por ejemplo, si hacemos políticas económicas debemos tener en cuenta que las mujeres somos las que vivimos una situación más compleja. Haremos lo que esté en nuestras manos para que el impacto de las acciones del gobierno sea igual para hombres que para mujeres.

¿Alguna acción más concreta, por favor?

Queremos ampliar el Punt Lila durante las fiestas. Nuestra idea es formar a las personas que están detrás de una barra de bar para que tengan nociones básicas a la hora de identificar la situación. Que se conviertan en agentes de igualdad.

Volvamos al principio. ¿Cuál es la relación con su socio de gobierno?

Muy fluida. Hacemos reuniones periódicas donde tratamos tanto los problemas como las potencialidades. Trabajamos en equipo.

¿Que Ricomà decidiera colgar la pancarta a favor de los políticos encarcelados ha perjudicado el pacto?

No. Nuestra relación se basa en la capacidad de darnos espacio. No somos el mismo partido, pero compartimos el plan para esta ciudad. Esto nos hace más fuertes. Si nos limitáramos unos a los otros sería un problema.

Los partidos unionistas quieren presentar una moción para retirar la pancarta. ¿Qué votarán ?

Lo debatiremos internamente. En Comú Podem tiene la suerte de contar con personas con posturas muy distintas, pero que conviven en armonía. El grupo municipal está en contra de que haya políticos en la prisión, pero entendemos que no había suficiente mayoría como para colgar la pancarta.

Les acusan de esquivar la responsabilidad o de no mojarse.

Es muy fácil polarizar el ambiente y que las únicas respuestas válidas sean el blanco o el negro. Pero vivimos en un mundo de grises. Nuestra posición no es minoritaria, es compartida por mucha gente y debemos protegerla.

¿Cuál es la línea roja que no dejará que su socio cruce?

ERC no puede hacer nada que represente al gobierno si nosotros no lo aprobamos. Pero lo cierto es que no creo que haya ningún problema en este aspecto.

¿Usted quiere que la CUP entre a formar parte del gobierno?

No se trata de CUP sí o CUP no. La cuestión es cómo.

¿Qué es lo que no les gusta de la formación anticapitalista?

Coincidimos en parte de su ideario, sobre todo a nivel municipal y de izquierdas. Pero nosotros queremos mantener la neutralidad en la cuestión de la independencia. Pero esto último tampoco es un problema. Repito: la cuestión es el cómo.

ERC defendía en el último pleno el cierre de camas del Hospital Joan XXIII. ¿Cómo lo ve?

Nosotros no votamos lo mismo. El Joan XXIII es una cuestión fundamental en Tarragona. Creemos que hay predisposición por parte de la Generalitat. Aunque los temas de salud no sean competencia del Ayuntamiento, los defenderemos por encima de partidos.

¿Tienen información acerca del ‘timming’ del nuevo hospital?

No.

¿Tarragona está siendo maltratada en materia de sanidad?

No utilizaría esta palabra. Pero sí que creo que siempre podemos tener más.

¿Cómo valoran que el PP10 –conocido como el plan Ikea– finalmente tire adelante?

Lo queríamos evitar por encima de todo. Así lo defendimos durante la campaña. Pero la realidad a veces se impone y determina la situación. Es imposible tirarlo atrás porque hipotecaría el Ayuntamiento. No lo podemos asumir.

¿Ocurrirá lo mismo con el Pla de la Budallera?

La casuística es distinta. Más allá de los planes, se trata de una cuestión de modelo de ciudad. Hay cosas que tenemos que asumir a pesar de no formar parte de nuestro proyecto. El Ayuntamiento no nace hoy. Esto no quita que nuestra intención siga siendo coser los barrios con el centro y apostar por la rehabilitación y el reciclaje urbano.

¿Los comercios deben abrir los domingos para los turistas y cruceristas?

Nuestro objetivo es asegurar siempre que los trabajadores tengan intactos sus derechos laborales. A partir de aquí, lo estudiaremos.

¿Alguna idea para proteger el patrimonio histórico de las acciones incívicas?

Es importante que los tarraconenses nos tomemos el patrimonio como una cosa nuestra. No solo como atracción para los turistas. Con esta conciencia, seguramente se reducirá el incivismo.

La mayoría de equipamientos culturales de la ciudad están cerrados o limitados.

Se tienen que abrir lo antes posible. Pero también podemos ampliar la mirada y poner el foco en otro tipo de equipamientos, como los centros cívicos.

¿Cómo definiría las Festes de Santa Tecla a partir de ahora?

Hemos marcado un cambio de paradigma. Hemos modernizado las fiestas y disminuido la distancia entre autoridades y vecinos. Se acabaron las barreras. Nos gusta que los vecinos tengan la opción de vivir las fiestas desde el balcón del consistorio y que los políticos tengamos un poco los pies en el suelo.

¿Cómo valora los 12 años de gobierno de Ballesteros?

Tenía la sensación de que el Ayuntamiento era una cosa muy alejada de la ciudadanía. Ballesteros no supo conectar con nuestra generación. Tenemos la oportunidad de modernizar la institución.

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