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Carta a Pau Ricomà

Propuestas a Ricomà. Apuesta por urbanizar menos y plantar más árboles para embellecer una ciudad «maravillosa»

Enric Casanovas

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La plaza superior del Palau de Congressos tendría que tener vegetación. Foto: Alfredo González / DT

La plaza superior del Palau de Congressos tendría que tener vegetación. Foto: Alfredo González / DT

Dicen que hay que esperar 100 días para ver lo que sucede con un nuevo mandato. Jamás he entendido porqué. No coincide con un mes, ni con semanas enteras, ni períodos lunares, ni con nada metafísico que yo alcance conocer. ¿Por qué 100 y no 200? ¿O 1.000? ¿Y por qué no decirle a mi nuevo alcalde lo que deseo desde el minuto uno?. Como ciudadano, como arquitecto que intenta vivir, amar esta ciudad y aportar ideas, creo que debo pedirle a mi nuevo alcalde que lea, y escuche.

Me atrevo a adivinar que la gran preocupación para la ciudad (al margen los temas políticos) debería ser la ciudad en sí, su esencia, su orden, su crecimiento, su armonía. Y a poder ser, que esta preocupación debería materializarse en acciones de resultados tangibles a corto plazo. Por ello, me atrevo a avanzarme a sus asesores, seguramente nuevos, para decir lo que me ilusiona y me motiva respecto a la materia que es mi profesión: la arquitectura y el urbanismo y a su vez, a lo que voy a seguir defendiendo con todos los argumentos, para que acabe sucediendo en esta ciudad.

Como en cualquier faceta de la vida, en la gestión de una ciudad se deben tener metas a corto, medio y largo plazo. Hoy, señor alcalde, con todos mis respetos, hablaré de las de corto plazo. Si, aquellas metas que son casi de emergencia y por sí solas brillan como resultado tan necesario, como aislado. Y a su vez, pueden ser el motor de ilusión de una sociedad cansada de mala política y a la que solo le valen pocas palabras y resultados inmediatos.

1. Arbolar plazas y plazoletas

Una plaza es lugar de vida social, de encuentro y de actividad humana. Implica urbanizar menos y plantar más. Menos cemento y más árboles dignos y de tamaño adecuado. Además, las fuentes son un recurso muy adecuado para embellecer visual y sensitivamente cualquier plaza de la parte alta o del ensanche urbano.

2. Plaza verde sobre el Palau de Congressos

Ya es hora de que este espacio deje de ser una paella al sol o un grill urbano. Debe convertirse en una plaza arbolada, con vegetación, pérgolas y flores y plantas que dignifiquen la ciudad y sean una digna puerta de entrada al Palau de Congressos.

3. Eliminar la Plataforma del Miracle

La absurda Plataforma del Miracle es un artilugio esperpéntico urbano y artificioso, sin sentido, que solo ha servido para meadero urbano y aparcacoches. La playa del Miracle debe ser una playa urbana, sin coches. El lugar de la plataforma debe ser ganado como espacio verde y blando, con una gran arboleda abierta al público.

4. Reurbanizar las calles Unió y Apodaca. Anella peatonal

Las calles y Apodaca no pueden ser dejadas a su suerte y tener una muerte comercial anunciada. Y todavía menos con la actual revitalización del eje Mercat Central. Debe existir una verdadera apuesta de vida para esta calle, que implica su peatonalización total, con regulación de tránsito a determinadas horas. Deben generarse espacios arbolados y de descanso adecuadamente conectados a la Plaça Prim y Dels Carros.

5. Via Augusta. Vía Verde hasta La Móra

Los vecinos de La Móra, Solimar y Cala Romana deben sentirse reconectados a la ciudad con una sencilla pero eficaz vía verde sobre la actual N-340. Hay que planificar su desmantelación y convertirla en carril mixto para buses y trafico blando, con carriles estrechos y desarrollar una vía arbolada, con islas de descanso y carril bici sin asfaltar.

6. Entrada de autopista por Sant Pere i Sant Pau

La conexión urbana de la ciudad a la autopista es la única apuesta para ganar población. Solo unas buenas comunicaciones con otras urbes importantes, y especialmente con Barcelona, consiguen desplazar población hacia ciudades con mayor calidad de vida como Tarragona

7. Rediseñar la Rambla Nova de arriba a abajo

La Rambla Nova se ha convertido en una vía cementerio. El comercio desfallece. Abunda el envejecimiento de pavimentos y mobiliario urbano. Los árboles apenas dan sombra en muchos tramos. En algunos, ni existen. Los carriles de vehículos son demasiado anchos y debe suprimirse el aparcamiento de superficie. Solo se debe dejar carriles rodados de dimensiones ajustadas. La coca central debe rediseñarse con materiales blandos y permeables. La Rambla Nova debe rediseñarse más allá de la Font del Centenari hasta Joan XXII, donde apenas hay una sombra y un arbolado decente que permita una vida urbana.

8. Plantas bajas convertibles a vivienda

Un POUM verdaderamente útil debe estar diseñado para permitir operaciones de ida y vuelta. Cuando el comercio deja de tener fuerza deber permitirse el uso habitacional como vivienda en plantas bajas para evitar la desertización de las calles. Y viceversa. Cuando la vida comercial se intensifica, debe ser posible convivir la vivienda en planta baja con el comercio. El POUM necesita un repaso a fondo para darle movilidad futura y flexibilidad.

9. Reestudiar la densidad y el techo edificable

Otra cuestión fundamental es reconsiderar densidades y techo máximo en barrios de Llevant, cuya población envejece y necesita poder afrontar la tercera edad sin abandono de viviendas. Algunos “urbanistas” del siglo pasado todavía creen que la densidad se mide en número de viviendas a razón de familia numerosa en cada una, cuando las densidades (concentración de población) se pueden relacionar ya con tecnología GPS.

10. Rediseñar la Plaça dels Carros

Pocas ciudades abiertas al mar tienen una oportunidad tan buena de reconexión portuaria con el centro de ciudad. La materialización de esta reconexión implica una actuación en la Plaça dels Carros que vertebre la conexión al mar de otra forma que con escaleras mecánicas. Otra vez estamos frente a una plaza que necesita más arbolado y menos pavimentación dura. La escala adecuada de la dimensión arbórea habla muchas veces del valor de los espacios urbanos y en Tarragona, el raquitismo en arbolado es una constante inexplicable.

11. Plan de color y texturas de materiales

Basta ya de destrozar la ciudad con rehabilitaciones que atentan contra el patrimonio urbano de fachadas catalogadas, de fachadas con valor cromático y pictórico y que se reparan a brocha gorda con pintura plástica y morteros acrílicos. Hace falta verdadera voluntad de sanción a los que actúan mal y ayudas económicas a la correcta rehabilitación y restauración de fachadas.

12. Las paradas de bus de Llevant

Solimar ha perdido paradas de bus, más que por necesidad por las decisiones unánimes de algún político sin miras. Deben recuperarse. No se trata de que las “chachas” puedan llegar a las casas a las ocho de la mañana. Se trata de creer que Tarragona tiene Llevant y Ponent. En el Tennis Tarragona hay una parada asesina y nadie, durante décadas, se ha planteado rediseñar estos puntos negros que han costado vidas. Es necesario pensar con la cabeza y vestirse por los pies

13.Dignificar las playas

La conexión peatonal de Tarragona con sus playas urbanas es un suspenso decimonónico. Nadie se ha preocupado de “rediseñar” estos pasos subterráneos para convertirlos en puntos detectables y seguros al uso, a la vez detectables, accesibles para los visitantes que acuden a esta ciudad.

14. Proteger el Bosc de la Marquesa

Ha llegado el momento que la Guàrdia Urbana se pasee permanentemente por esta zona y que esté absolutamente regulado, controlado el paso y uso de personas para que no se acabe convirtiendo en un merendero de carajilleros o un dogging-point, y sea tratado como un verdadero parque natural. De no ser así, no sorprenda a nadie que en pocos años un incendio arrase este espacio natural lleno de basura y dejadez.

15. Conexión Maria Cristina-Joan Fuster

De fácil conclusión (apenas 500 metros desconectados) para poder descongestionar la Via Augusta y tener otra puerta de conexión del Vall de l’Arrabassada a la ciudad.

Y no olvide de otros retos, como la calle Reial, decadente y amorfa, ni de la EOI que languidece, o la parra urbana, finiquitada, ni de Tabacalera, desgarrada, ni de los mejores edificios de esta ciudad, cerrados, o del parque de la Diputació que parece pertenecer a los dioses, ni de La Residencial, usurpada a la ciudad, ni de cuantas cosas le contaría para no aburrirle; que igual ya lo he conseguido.

Espero y deseo, señor alcalde, que su paso por esta ciudad sea algo más que una legislatura corta. Deseo que sea larga y fructífera y mucho mejor, si cabe, que su antecesor. Y para ello, le reto a trabajar, aun con la opinión pública en contra, en pro de esta maravillosa ciudad, dejando tanto como pueda al margen los intereses de partido para anteponer los de su ciudad. Tarragona necesita ya decisiones muy sabias, pero urgentes si cabe, más que Catalunya.

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