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Chamanismo y ceremonias con ayahuasca en casas de Tarragona

"Es un estilo de vida pero también una religión, la forma sagrada más antigua"

Raúl Cosano

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La tarraconense Ana Hatun, una chamana profesional, en su consulta de la Rambla Nova.  Foto: Lluís Milián

La tarraconense Ana Hatun, una chamana profesional, en su consulta de la Rambla Nova. Foto: Lluís Milián

La tarraconense Ana Hatun Sonqo es una chamana profesional. «Soy la quinta generación de un linaje de mujeres espiritistas, aunque el chamanismo llegó a mi vida de la mano de un curso de terapias. Hay una parte de don espiritual, de familia, y otra de formación», explica desde su consulta, en la Rambla Nova. Anna se desmarca de la Wicca, la religión neopagana, actualizada pero vinculada con la brujería tradicional. Ella ejerce el chamanismo, una de las formas de la práctica pagana, en este caso cercana al animismo. «Lo considero un estilo de vida, pero también es la forma sagrada más antigua de la humanidad. Desde los inicios siempre ha habido manifestaciones de la unión entre el hombre y la creación, saber que todo forma parte de una misma Tierra», cuenta.

En su primer libro, El viaje, Ana cuenta su experiencia iniciática en el mundo indígena. «Aprendí todo lo que sé de chamanes oriundos de Perú y México. Descubrí un sistema de comunicación con diferentes planos de la realidad, un estado de consciencia acrecentado. Es como tener 40 canales pero sólo acceder a diez. Yo conseguí entrar en todos». Ana habla de la conexión con uno mismo, de la recuperación de la armonía y de remedios del Amazonas aplicables aquí, en la vida diaria, como solución a los problemas de aquellos que acuden a ella: «La gente que accede a una consulta de este tipo ya lo ha recorrido todo. Vienen como el náufrago, con falta de esperanza. Somos lo último. Aquí pueden hallar muchas respuestas».

Ana habla de un Dios «que lo mueve todo, que da vida, y no castigador, que habita en cada uno de nosotros» y sostiene siempre la vocación de ayuda como base: «Hay otras formas de ver la salud y de encontrar un bienestar interior que nada tiene que ver con las formas convencionales, sino con nuestros retiros espirituales y con los remedios indígenas».

Entre las sustancias empleadas, la más popular es la ayahuasca o yagé, una bebida usada por los pueblos amazónicas cuya ingesta promueve el acceso a estados modificados de consciencia, aderezados con visiones, emociones diversas y, en definitiva, procesos de catarsis que tienen una función sanadora, de purga. Se trata de una droga ancestal no recreativa, que en España habita en el vacío legal, y que ofrece, tras el consumo, la capacidad de recuperar recuerdos de alto voltaje emocional para observarlos con cierta lejanía y perspectiva. Ana Hatun organiza estos rituales (la toma suele ser en grupo) aproximadamente una vez al mes, en algunas casas de la provincia.

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