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Chequeos al final de la visita para comprobar la radiación en el turista

«No hay ningún peligro, siempre que se sigan las normas, para no ir a ningún sitio donde quede radiación», explica un agente de viajes

Raúl Cosano

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Imagen de un medidor de radioactividad. Foto: PxHere

Imagen de un medidor de radioactividad. Foto: PxHere

Los medidores de radioactividad se han convertido casi en un objeto más dentro de una atracción turística que, como indican desde las agencias de viaje, no reviste riesgo siempre que se cumplan algunas condiciones. «No existe ningún peligro para el visitante. Lo que tiene que hacer es seguir las normas de la visita», explica Pedro Béjar, el director general del touroperador Nervión, del grupo Azul Marino, que ha comenzado a comercializar estos viajes en varias sucursales de Tarragona.

Es vital, eso sí, hacer caso de las indicaciones que se dan al turista cuando pasa por la zona de exclusión. «Si sigues las normas no pasa nada. Conviene no salirse de lo marcado, porque aún hay zonas donde puede haber algún tipo de radiación», explica Béjar. Tras la visita, hay un chequeo a los turistas para medir sus niveles de radiación.

Politours es otra de las agencias que se encargan de brindar estos paquetes. En este caso, ese viaje a Ucrania incluye la visita a Chernóbil y sus principales reclamos turísticos, entre los que se encuentran la Iglesia de San Ilya y el Memorial ‘A los que salvaron el mundo’ y el pueblo de Kopachi, prácticamente soterrado por la naturaleza; así como la observación del reactor 4 a una distancia de 300 metros y un recorrido por Prípyat que incluye la calle de Lenin, el Palacio de Cultura, el Hotel Polissya, el supermercado, la rueda de la fortuna, el estadio, la escuela, la piscina y el hospital.

Como curiosidades, el trayecto de Kiev a Chernóbil por carretera de segundo nivel es de dos horas y 30 minutos. La visita dura ocho horas con comida incluida y guía en español, además de incluir tres controles para comprobar el nivel de radioactividad.

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