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Cierra la histórica Pastisseria Sanromà de Tarragona

La familia no quiere acumular deudas y decidió el día de la Mona bajar la persiana definitivamente tras 35 años de vida
 

C.P.

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La pastelería está ubicada en la calle López Peláez de Tarragona. FOTO: pere ferré

La pastelería está ubicada en la calle López Peláez de Tarragona. FOTO: pere ferré

La Pastisseria Sanromà, ubicada en el número 27 de la calle López Peláez de Tarragona, baja definitivamente la persiana. Conocida por sus Mones de Pasqua, panellets o encenalls de chocolate, la pastelería llega a su fin tras 35 años de historia. La familia no puede hacer frente a los gastos que supone mantener un negocio de estas características y, después de pensárselo mucho, los Sanromà deciden cerrar y empezar de nuevo.

La pastelería abrió en el año 1985, a manos de los padres del actual propietario, Pere Sanromà. «Mi padre era pastelero de toda la vida y, antes de abrir su negocio, regentaba una confitería a medias con los Trill», explica Sanromà, quien recuerda su infancia compaginando el colegio con el reparto de pasteles.

Una de las características del negocio era el escaparate, siempre lleno de pasteles, chocolates, mousses y canapés, todo hecho artesanalmente. Eran productos tradicionales, pero con un toque de innovación. 

«A la gente le da igual la calidad, prefieren que el producto sea barato. Hacía tiempo que veía cerca el final»

La situación empezó a complicarse hace unos meses, pero la familia no tiró la toalla. «La situación ya era insostenible. Hay muchos gastos y mucha competencia. El Ayuntamiento no para de dar permisos a todo el mundo para abrir panaderías al lado de otras panaderías. Además, a la gente le da igual la calidad del producto, prefiere que sea barato a bueno», explica Pere Sanromà, quien reconoce que «ya hacía tiempo que veía el final cerca». 

«Los vecinos se han quedado muy sorprendidos. Ni se lo esperaban ni se lo quieren creer»

Pero no fue hasta el pasado 22 de abril –día de la Mona–, cuando la familia decidió cerrar definitivamente el negocio. «Servimos las Mones de Pasqua y, ese mismo día, vimos claro que no podíamos seguir», explica Sanromà, quien añade que «no vale la pena sufrir más y acumular deudas. Más vale bajar la persiana». Ahora, preparan el traspaso y el local ya está en alquiler. 

Del barrio de toda la vida
La familia Sanromà ha vivido toda la vida en la avenida Rovira i Virgili, muy cerca de la pastelería. «Los vecinos se han quedado muy sorprendidos. No se lo esperaban y aún no se lo creen», añade Sanromà. Y la verdad es que las muestras de apoyo y de cariño a través de las redes sociales son más que evidentes.

«Querida familia, la Pastisseria Sanromà llega a su fin». Así empezaba el comunicado que los propietarios escribieron en Facebook. Y seguía así: «Sintiéndolo mucho, nos ha sido imposible mantener el negocio familiar que tan felices os ha hecho a muchos de vosotros y a nosotros mismos». Sanromà agradeció el apoyo de todos los clientes. «Ahora es momento de empezar de nuevo, buscando trabajo», explica el pastelero, quien se formó en el oficio durante más de diez años. La esquina de la calle López Peláez no será nunca más lo mismo sin el mejor escaparate de pasteles.

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