Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Tarragona comercio

Cierra la tienda de discos Arsis después de medio siglo

La penúltima tienda de discos de la ciudad baja la persiana. Su dueño, Paco Soler, ha satisfecho los gustos musicales de varias generaciones de tarraconenses

Norian Muñoz

Whatsapp
Paco Soler y su hijo, Álex, en la tienda de la calle Fortuny. FOTO: Alba Mariné

Paco Soler y su hijo, Álex, en la tienda de la calle Fortuny. FOTO: Alba Mariné

Es el signo de unos tiempos en los que la música se consigue a golpe de clic o con solo deslizar el dedo por la pantalla de móvil. La penúltima tienda de discos de Tarragona, Arsis, cierra después de medio siglo de historia.

La jubilación se veía venir, pero al dueño de Arsis, Paco Soler, le costaba resignarse a la idea. Finalmente bajarán la persiana a finales de mes, pero antes quieren dar la gracias a todas las generaciones de tarraconenses que han venido aquí a satisfacer sus gustos musicales.

Época de discos prohibidos

La primera tienda de Arsis (el nombre hace referencia a la parte más fuerte de un compás musical) arrancó en 1969 en la calle Cronista Sessé como tienda de discos y pequeños electrodomésticos. Ya sus dueños anteriores se habían dedicado a la música.

Soler, que también es disc jockey, recuerda que en aquellos tiempos había que ir a comprar los discos a Andorra o Perpignan. «Algunos, como el Je t’aime Moi Non Plus, estaban prohibidos».

Eran tiempos en que la cola de gente buscando el álbum Get Ready, de Rare Earth, salía del establecimiento.

El dato de la cola despierta nuestra curiosidad y buscamos el título en Google. En los primeros lugares aparece un vídeo de Youtube en el que simplemente se ve un plano fijo de un tocadiscos y, en marcha, el mencionado vinilo. La sorpresa está en que tiene 2,5 millones de visualizaciones. Definitivamente, los vinilos todavía tienen quien les quiera.

Álex, hijo de Paco y también DJ, está de acuerdo en que el formato ha recuperado cierto interés del público, pero el mismo no daría para mantener íntegramente el negocio. «Se han convertido más bien en objetos de colección».

Atrás quedan los tiempos en que de las discotecas venían a llevarse cajas de discos para tener a disposición las últimas novedades musicales.

De disc jockeys y boites

Por entonces Soler ejercía de pinchadiscos en lugares emblemáticos, como la boite del Hotel Lauria. De hecho, en una de las paredes de la tienda todavía cuelgan fotos suyas con personalidades que venían a las fiestas del hotel tarraconense, como Bárbara Rey o Lolita. También se ve alguna foto dedicada de Alejandro Sanz.

La tienda pasó de Cronista Sessé a Gasómetre y luego a su ubicación actual, en Fortuny, 10. Por el camino los vinilos abrieron paso a los cassetes y después a los CDs. Las películas también mutaron del VHS al DVD. 

En su sede actual también recuerdan interminables colas, por  ejemplo, para hacerse con un disco de las Spice Girls o de los Back Street Boys. Más de un tarraconense se dejó aquí sus primeros ahorros para hacerse con el disco soñado.

Música a la carta

Desde la otra esquina de la tienda Mario Barro atiende a una clienta habitual, Nieves Riquelme. Le da un paquetito con el disco que esperaba, una versión peculiar de Jesucristo Superstar. Estaba descatalogado y se lo han traído desde Kuala Lumpur (Malasia).
Riquelme se entera del cierre allí mismo. «Sabía que esto iba a durar poco con internet. Me da pena, pero no se puede vivir del aire». 

Y es que la tienda conserva esa tradición de las tiendas de barrio, en que se conoce a los clientes  por su nombre. Nada que ver con las grandes superficies, donde nadie se plantea quedarse a charlar sobre sus gustos musicales con el dependiente/a.

«La de discos que hemos vendido a gente que venía tarareando una canción que no sabía cómo se llamaba... No hace mucho vino uno que decía que llevaba 25 años buscando una canción y, entre los dos (él y Soler) se la encontramos», cuenta.

Momentos especiales, recuerdan, hay muchos, pero sobre todo se quedan con las Navidades, cuando los clientes llegaban con la ilusión de recoger los encargos.

Reconocen que la tecnología ya se encargó de hacer desaparecer los videoclubs y, con los años, le ha llegado el turno a las tiendas de discos. De hecho, a finales del siglo pasado llegó a haber hasta ocho establecimientos de la ciudad (dos hermanos de Soler también tuvieron tienda). Cuando cierre Arsis, sólo quedará Shiva Music, en el Carrer Cos del Bou.

Hasta final de mes contarán con diferentes descuentos. Todo estará al 50% pero, en función del volumen de compra, puede haber algún descuento adicional. Cuentan con una interesante selección de ediciones especiales. Además, todos los clientes que compren se llevarán un vinilo de regalo. 

Temas

Comentarios

Lea También