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Coitus interruptus

Ciutadans queda primera fuerza, pero ve difícil poder sumar con otras formaciones constitucionalistas para gobernar. Su número 1 en Tarragona, Matías Alonso, asegura que «nunca más podrán hablar en nombre de todos los catalanes»

Carla Pomerol

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El número 1 en Tarragona de la formación naranja, Matías Alonso, con el resto de candidatos y apoderados.  FOTO: Lluís Milián

El número 1 en Tarragona de la formación naranja, Matías Alonso, con el resto de candidatos y apoderados. FOTO: Lluís Milián

Sí, pero no. Este es el sabor de boca que les quedó ayer a los seguidores de Ciutadans. Pero la noche electoral de los de color naranja se puede resumir como feliz. Y no hay para menos: primera fuerza en Tarragona y, también, en Catalunya. La otra cara de la moneda es que no hay con quien sumar para que Inés Arrimadas sea la nueva presidenta de la Generalitat. Por el resto, todo alegrías.

La noche empezó tarde en Hotel SB Ciutat de Tarragona. La primera reacción tuvo lugar cuando Ciutadans ganó un escaño que perdió Junts per Catalunya. Primeros gritos de «Presidenta, presidenta». Mientras los apoderados, –algunos llegados desde Ceuta, Murcia y Castellón–, llegaban al punto de encuentro, los candidatos por Tarragona seguían el escrutinio desde una sala anexa. Concentración y prudencia. A escasos metros, alegría, abrazos y mantas de color naranja que regalaba el jefe de campaña, uno de los héroes de la noche: Fernando Pecino. Más adelante explicaremos el por qué.

Gutiérrez, una apoderada, explicaba a sus allegados algunas de las experiencias de la jornada. «Cuando hemos llegado al colegio electoral –en la Salle de Torreforta–, no había papeletas ni de Ciutadans ni del PP», explica la apoderada, quien añadió que «durante el escrutinio, ha aparecido un voto de Ciutadans acompañado de un flyer. Yo he dicho que era válido, pero algunos aseguraban que no. Finalmente, hemos llamado a la junta electoral y nos ha dado la razón». 

Los seguidores naranjas esperaban, con ansias, la comparecencia de Arrimadas. Y de repente, en una gran pantalla situada en el centro de la sala, aparece ella. Fue el único momento donde aparecieron banderas españolas en la sala. Curiosamente, muchos de los presenten presumían de sus bufandas color naranja. De manera espontánea, los gritos de «alcalde, alcalde» llenaron el espacio con la mirada puesta en el portavoz de Ciutadans en el Ayuntamiento de Tarragona, Rubén Viñuales.

Arrimadas seguía en la pantalla, cuando se conoció la noticia de que Ciutadans ganaba el sexto escaño y lo perdía el PP, concretamente, el de Alejandro Fernández, que se encontraba a escasos metros de allí, en otro hotel muy cercano. Aquí llegó la autentica locura. Gritos de «Pecino, Pecino» se adueñaron de la sala. «¿Quien es Pecino?», se preguntaban algunos de los periodistas presentes. Era el jefe de campaña de Ciutadans y el número seis de la candidatura naranja por Tarragona que acababa de conocer que sería diputado. Fue la persona más aclamada de la noche.

«Nunca más»

Un pasillo de gente, que empezaba en la puerta de la sala y acababa en el atril, esperaba a los seis candidatos. Aplausos y abrazos. Matías Alonso, número 1 de Ciutadans en Tarragona, subió al atril, acompañado de la número 2, Lorena Roldán, que iba con el mismo peinado que Arrimadas. «Hemos vuelto a hacer historia. Hoy se ha podido ver en toda España quien es Ciutadans». Así empezó el discurso de Alonso, que siguió con una de las frases míticas de la noche. «Nunca más podrán hablar en nombre de todos los catalanes. Nunca más lo podrán hacer», dijo Alonso. La primavera llegó en la sala del Hotel SB Ciutat de Tarragona y en toda Catalunya, según los de la formación naranja. «Hace solamente cinco años, nuestra demarcación no estaba representada en el Parlament. Y ahora, hemos conseguido seis escaños», decía, orgulloso, el número 1 de Ciutadans.

Alonso acabó el discurso asegurando que «tenemos voluntad de gobernar, pero si no es posible, seguiremos trabajando para conseguirlo». Los más realistas sabían que Ciutadans había ganado y que era una noche gloriosa, pero también eran conscientes de que gobernar será difícil. Empieza el turno de la política. 

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