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Comer en compañía para combatir la soledad en Tarragona

De no encontrarse aquí, la mayoría estaría en casa comiendo solo, probablemente frente al televisor

NORIÁN MUÑOZ

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Comer en compañía para combatir la soledad en Tarragona

Comer en compañía para combatir la soledad en Tarragona

Paquita, Francisco, Rosa y Pepe comparten animada conversación en torno a un plato de ensaladilla rusa. Con la mayonesa aparte, eso sí, por si a alguien no le conviene o no le gusta. Están comiendo junto a otros mayores en la Llar Municipal de Gent Gran de la Granja.

De no encontrarse aquí, la mayoría estaría en casa comiendo solo, probablemente frente al televisor. Rosa cuenta que, a su pesar, ya no puede cocinar por una lesión en la mano derecha y por otros problemas de salud. Frente a ella, Francisco reconoce que «vengo a comer por la compañía». Comienza a contar, sin poder contener la emoción, que su mujer ya no puede valerse por sí misma. Paquita, a su lado, lo anima... Aquí tan pronto se habla de las cosas más serias como del baile de los sábados.

Ese es justamente el sentido del programa ‘Dinem en companyia’, puesto en marcha en junio de este año por el departamento de Gent Gran Activa del Institut Municipal de Serveis Socials. Un proyecto piloto para que las personas mayores que viven solas mantengan una alimentación equilibrada pero, a la vez, salgan de casa y disfruten de poder relacionarse con otros.

Casi 700 comidas

La concejal y presidenta del IMSS, Carla Aguilar, explicaba que la experiencia está resultando muy positiva. Cada día vienen a comer una docena de personas. No hace falta apuntarse todos los días, sino que los usuarios pueden venir de manera puntual.

Hasta ayer habían servido 685 comidas. Un 66% de las usuarias son mujeres y la edad media es de 80 años, aunque tienen un usuario de 93. La mayoría de personas inscritas son de Ponent, excepto una señora que vive en el centro y uno de Sant Pere i Sant Pau.

El comedor se abre entre las 13 y las 15 horas y el precio del menú es de 5,60 euros que pagan los usuarios, a excepción de alguno cuyo coste sufraga Serveis Socials.

Es el caso de Teresa, otra usuaria a quien la pensión de viudedad de 400 euros apenas le da para cubrir sus gastos. Viene desde hace tres meses y dice que la comida unos días le gusta más que otros, pero está muy agradecida de poder comer en compañía. Ella, igual que otros usuarios, reconoce, además, que «cocinar para uno solo» no causa el mismo gusto que cuando se hace para compartir.

La gestión del comedor corre a cargo de la Fundació Formació i Treball, que se dedica a la inserción laboral de personas en riesgo de exclusión social. El Ayuntamiento firmó un convenio de colaboración con dicha fundación que ya se ocupa de la gestión del comedor social Taula Amiga.

Sirviendo la comida se encuentra Cristina, trabajadora de Formació i Treball, que los conoce a todos por su nombre. Dice que «me encanta mi trabajo. Las personas mayores son como los niños, según les das, recibes. Son muy cariñosos».

Aunque está claro, aquí hay exigencia, así que cuando no gusta la comida o piden «más platos de cuchara», también toca escuchar las críticas.

Detectar otras necesidades

Pero más allá de garantizar una alimentación equilibrada y compañía, el comedor también es una excusa para poder hacer un seguimiento a los usuarios y detectar si hay situaciones que se tuvieran que abordar desde Serveis Socials.

Aguilar reconocía que el problema de la soledad no deseada y el aislamiento social de los mayores es un asunto que preocupa a Serveis Socials y al que habrá que dar respuesta.

Algunas administraciones públicas ya han comenzado a pensar en que hay que atajar el problema. Reino Unido, por ejemplo, anunció a principios de este año la creación de un ‘Ministerio de la Soledad’. En Barcelona, durante la campaña para las últimas municipales, también se habló de crear una ‘Concejalía de la soledad’.

En Tarragona viven, según el padrón, 20.276 personas de entre 65 y 85 años y 3.803 de más de 85. El 28,7% de ellas viven solas. Según los datos, la zona más ‘envejecida’ es la Part Baixa, donde el 31,25% viven solos.

Más llars interesadas

El proyecto ‘Dinem en companyia’ se ha puesto en marcha durante un año tras el cual se evaluará cómo ha sido el funcionamiento. De momento otras dos llars de jubilats, las de Bonavista y Sant Pere i Sant Pau, ya han mostrado su interés en participar en el programa.

Quienes deseen acudir al comedor de La Granja deben solicitarlo en la Oficina Municipal d’Atenció Ciutadana (Omac) o en la Oficina de la Gent Gran en la Plaça Imperial Tàrraco 1. Deberán estar empadronados en Tarragona y tener más de 65 años, aunque tienen prioridad las personas de más edad.

Los usuarios deben ser autónomos y con las capacidades cognitivas adecuadas para poder mantener relaciones sociales.

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