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Comidas que nutren la solidaridad

Cada día pasan por este comedor un centenar de personas que viven en la calle o en una situación muy precaria. Ahora los sábados se puede acudir a saborear comida casera y a verlo de cerca

Norián Muñoz

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La comida es elaborada por los voluntarios de la cafetería social. Foto: pere ferré

La comida es elaborada por los voluntarios de la cafetería social. Foto: pere ferré

«Atención concursantes, faltan veinte minutos para que acabe el tiempo», dice Raimon Mateu, director de Cáritas Interparroquial de Tarragona, en broma, a los voluntarios que se afanan en acabar sus platos en la cocina de Café i Caliu. Y no, no se trata de un nuevo reality de cocina, pero sí que hay algo de nervios porque es la primera vez que tiene lugar una comida abierta a toda la comunidad. La actividad se repetirá este sábado 27 de febrero, así como el 5, 12 y 19 de marzo.

La intención, explica Mateu, es dar a conocer a los ciudadanos los proyectos de la entidad, en particular el de esta cafetería social ubicada en la Part Alta que acaba de cumplir cinco años.

Desde sus inicios la cafetería no ha hecho más que sumar usuarios, alrededor de una centena cada día (aunque la cifra ha llegado a los 120 en los días de frío). En un principio se trataba, sobre todo, de personas que vivían en la calle; ahora vienen también personas que, teniendo casa, no tienen para comer. En este último caso hay muchas personas mayores y también matrimonios, un perfil que antes apenas veían.

Una de las peculiaridades del proyecto es que funciona íntegramente en base a la solidaridad, ya que todos quienes trabajan son voluntarios, unos 60. Abundan personas mayores pero también otros más jóvenes, como Laura, de 26 años, que se esmera en dar los últimos toques al postre que prepara, o Ángel, cocinero, que cuenta que tiene unos «pinches muy eficientes», en referencia a todos los que se afanan en torno a los fogones.

La otra peculiaridad es que todos los alimentos que se sirven son donados por un buen número de empresas y particulares.

Variado y sencillo

El precio-donativo de estas comidas solidarias de los sábados es de quince euros. El primer menú, el del sábado pasado, era tan sencillo como variado. Había sopa, pechugas Villaroy, muslos al horno, diferentes tipos de montaditos, ensaladas, gratinado de patatas y setas, pan de Calatrava, mousse de limón...

Hay plazas para cuarenta comensales y la intención es dar a conocer y recaudar fondos tanto para este proyecto como para otros que desarrollan las parroquias.

Están, entre otros, el proyecto ‘Som-hi tots’, un centro abierto en la Parroquia de Sant Pau que funciona como ludoteca y como centro de refuerzo escolar para niños y jóvenes de 4 a 16 años, o el programa de formación y promoción de la mujer de la parroquia Sant Josep Obrer de Torreforta.

También destaca el programa de inserción laboral ‘Orla’, en el cual se atienden las demandas de personas para trabajo doméstico, y ‘Ara al teu costat’, de acompañamiento a personas mayores que viven solas.

El proyecto que aglutina la participación más masiva es el de la campaña de recogida de alimentos de Navidad, en la que participan centros educativos y empresas. El año pasado se llegó a los 10.791 kilogramos.

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