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Tarragona Consejos

Cómo sobrevivir a los efectos del cambio de hora durante el confinamiento

La madrugada de hoy al domingo se adelantan los relojes una hora para entrar en el horario verano. Mantener los hábitos y las rutinas de estos días atenuará las consecuencias

Sílvia Fornós

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Con el cambio de hora tendremos una hora más de luz natural. FOTO: GETTY IMAGES

Con el cambio de hora tendremos una hora más de luz natural. FOTO: GETTY IMAGES

La madrugada de hoy, sábado, al domingo recuperaremos el horario de verano y nuestros relojes se adelantarán una hora, de manera que a las dos de la madrugada serán las tres (una hora menos en Canarias), algo habitual de no ser porque en esta ocasión el cambio viene acompañado de una alarma sanitaria y 15 días de confinamiento.

A los efectos que el adelanto de la hora puede tener en el ritmo del sueño, la luminosidad o el consumo energético se une en esta ocasión, de manera excepcional, la ansiedad que puede provocar en algunas personas el confinamiento en sus hogares con motivo de la pandemia de coronavirus. «Desde siempre, el cambio de horario ha producido en algunas personas determinados trastornos adaptativos y que son estacionales, como la astenia primaveral», explica Blanca Puyo Muñoz, psicóloga infanto-juvenil, psicóloga sanitaria y psicoterapeuta Gestalt en el centro Psicomedsalud: Psiquiatria, Psicologia i Nutrició de Tarragona, y también señala que «este paso a la primavera y el cambio de horario, asociado al tiempo y a la luz, necesitan que el cuerpo se adapte, y hay personas que se adaptan más rápidamente y otras que necesitan mayor tiempo».

Por su parte, la psicóloga Olivia Sacristán, que ejerce en Reus (oliviasacristan.com/es/), afirma que «en la situación en la que estamos de confinamiento, creo que el efecto será positivo pues podremos aprovechar más las horas de luz vespertina».

Para que la ansiedad no se convierta en un enemigo, Sacristán recomienda afrontar la situación manteniendo las rutinas.

Por ello, la especialista aconseja «utilizar las mañanas para las obligaciones: teletrabajo, deberes en el caso de los niños, limpieza de la casa… y las tardes para las actividades más de ocio: deporte, jugar, aprovechar para hablar por teléfono o vídeo con nuestros amigos y familiares, y los que tengan la suerte de tener un espacio al aire libre, terrazas o jardines o patios, salir a disfrutar o a tomar algo…».

Si bien, como consecuencia del cambio de horario también podemos sentir cansancio. Al respecto, Blanca Puyo recuerda que «tanto si dormimos poco como si dormimos mucho será un problema, porque estaremos manteniendo el cuerpo en un estado de inactividad que no es lo que necesitamos en este momento».

Al agotamiento, se le puede acumular irritabilidad y cierto estado de ansiedad, lo que –según la misma experta– «sumado a la situación excepcional de confinamiento, y que nos ha obligado a hacer un parón en nuestra vida, nos lleva a la siguiente situación contradictoria: tenemos más horas al día de luz y por otro lado no podemos salir a la calle».

Aunque durante el estado de alarma nuestros movimientos en el exterior están limitados, la situación no debería ser excusa para no mantenernos activos en nuestras casas. Al respecto, la especialista Blanca Puyo recuerda que «el ejercicio físico contribuye a segregar hormonas, como las endorfinas, que pueden contribuir a rebajar el nivel de ansiedad, ayudarnos a dormir mejor, etc.».

Hábitos

Por esta razón, debemos apoyarnos en las rutinas diarias. Al respecto, Olivia Sacristán comenta que si hasta ahora, en lo que llevamos de confinamiento, no hemos conseguido unos hábitos satisfactorios, «podemos aprovechar el cambio de hora para ajustarlos y buscar el equilibrio entre producción y sentido del bienestar, es decir, trabajo, cuidado personal, cuidado de los otros y ocio con los niños pequeños». En esta misma línea, comenta que «para la mayoría de las personas, que estamos confinadas en casa, si es posible aconsejo ir haciendo una transición progresiva del horario del despertador para no notarlo fisiológicamente». En la práctica, por ejemplo, esto supone 15’ de adelanto diario durante 4 días en el despertador respecto a la hora antigua, lo que –según Sacristán– «debería bastar para no notar los efectos». Asimismo, disminuir el consumo de cafeína, tabaco y otros excitantes, realizar ejercicio –si es más intensivo por la mañana y más suave por la tarde, siempre al menos 3 horas antes de irse a dormir– son otras de las indicaciones para atenuar las consecuencias del cambio de hora.

En cualquier caso, Blanca Puyo lanza el siguiente mensaje de optimismo: «Igual que nos hemos adaptado a la situación de confinamiento, deberíamos adaptarnos al cambio de hora».

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