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Con lo que se gasta en incivismo se podrían construir 10 parques

La ciudad ya se ha gastado este año 1,6 millones de euros en limpiar y arreglar desperfectos ocasionados intencionadamente, una factura que representa 12,24  euros por tarraconense

Norian Muñoz

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En lo que va de año se han gastado 65.280 euros en limpiar pintadas y grafitis en la ciudad.  FOTO: Cedida

En lo que va de año se han gastado 65.280 euros en limpiar pintadas y grafitis en la ciudad. FOTO: Cedida

La semana pasada volvía a pasar: las escaleras mecánicas de la calle Vapor volvían a estar inoperativas por el vandalismo. La factura, en dinero, será de 6.634,12  euros; en tiempo: 15 días sin servicio. La situación se repetía con el ascensor el Amfiteatre, también dañado intencionalmente; la factura llegaba a los 427, 66 euros y 15 días respectivamente.

La situación, de tan reiterada, ya casi no es noticia, pero lo cierto es que ese suma y sigue termina por engrosar una factura que, en lo que llevamos de año, ya supone 1,6 millones de euros. Si esa suma se divide entre las 131.094 personas empadronadas en la ciudad, equivale a que cada tarraconense ya se ha rascado el bolsillo con 12,24 euros este año.

Lo que se podría haber hecho

Con todo, es posible que la cifra termine por no decir nada. José Luis Martín, concejal d’Espais Públics i Presidència, apunta que solo con la cifra que corresponde a aspectos relacionados con la limpieza (contenedores quemados, limpieza de pintadas, papeleras rotas...) 1.278.994 euros: «Podríamos construir en el polideportivo de Sant Pere i Sant Pau un gimnasio, que es el único equipamiento deportivo municipal que no tiene; construir 10 zonas de juego infantil nuevas; es el equivalente a lo que gastamos en pavimentar anualmente la ciudad; es la misma cifra que nos hemos gastado este año en reparación y obras en la vía pública y es una tercera parte de lo que cuesta el contrato de mantenimiento de jardinería de la ciudad».

Y todo esto sin tener en cuenta lo que supondría contar con ese dinero a lo largo de los años. En 2016, por ejemplo la factura ya llegó a los 1,6 millones. Este año, que todavía no termina, podría sumar más porque ya se ha llegado a esa cifra.

Contenedores: dolor de cabeza

Entre los aspectos que engrosan la factura del incivismo, destaca una conducta que a la que algunos ciudadanos no dan importancia, los residuos incontrolados: muebles, electrodomésticos, restos de obras, etc. Son dejados en la vía pública y que, aparentemente, ‘desaparecen’ sin más. Lo cierto, no obstante, es que gestionar estos residuos ya ha sumado 718.039 euros a la factura

Es un detalle remarcable teniendo en cuenta que el ayuntamiento cuenta con un servicio gratuito para la recogida. Se puede tramitar a través del teléfono verde: 977 296 222 o a la aplicación para móviles Epp!.

Después de los residuos, la palma se la palma se la lleva un único elemento urbano: los contenedores. En lo que va de año se ha gastado 66.774,50€ en reponer los quemados y 138.720 en los dañados intencionalmente. Y todo suma, despegar los chicles de las aceras ya nos ha costado 67.654 euros.

Imagen de archivo de un operario limpiando una pintada en el suelo. FOTO: Lluís Milián/DT

En lo que se refiere al vandalismo propiamente dicho, el catálogo de despropósitos es amplio: daños en los parques, en el iluminado, en vallas, bancos, dependencias municipales, sistemas de riego, árboles arrancados...

Sanciones de 100 a 500€

En la ordenanza de convivencia ciudadana se contemplan sanciones de entre 100 y 500 euros por daños a los bienes situados en los espacios públicos. De enero a septiembre de este año la Guàrdia Urbana ha abierto 85 expedientes por incivismo, 12.200€ de sanción en total (aunque aquí también se cuenta a quienes perturban a los vecinos con ruido).

El período en que más se producen estos actos, confirman, es el verano y hay zonas especialmente vulnerables donde tienen que hacer una vigilancia más intensiva: los parques de Les Tres Granotes, el de la Reconciliació, el Saavedra, Camp de Mart, el de la calle Vapor, el Parc del Francolí, el de la calle Pompeu Fabra y el calle Zamenhof, entre otros.

Faltan más que campañas

¿Qué falla?: ¿Información?, ¿Sanciones más duras? Martín reconoce que: «Campañas se hacen muchas y de forma constante y decrece el incivismo mientras está vigente la campaña, pero después vuelven a reproducirse las conductas incívicas. Hay que atajar el incivismo desde la educación: escuelas e institutos. Y ya estamos trabajando en ello. Anualmente el Ayuntamiento organiza talleres en 15 escuelas de la ciudad, llegando a 3.500 alumnos, cuya finalidad es la educación ambiental. Como novedad, este año hemos incorporado las nuevas tecnologías en los talleres, de manera que trabajan con robots o tablets».
Además, pensar qué haría cada uno con 12,24 € no parece un mal ejercicio.

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