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Condenada una adolescente por golpear y escupir a su madre de forma reiterada

La menor, que tenía 15 años cuando ocurrieron los hechos, cumplirá parte de la medida en un centro y la otra, en su domicilio

Àngel Juanpere

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Muchos de los menores condenados por violencia en el ámbito familiar acaban en un centro de menores al considerarse unos hechos delictivos graves.

Éste sería el caso de una adolescente, vecina de un municipio del Alt Camp, que tenía 15 años cuando ocurrieron los hechos.

Su enfrentamiento con su madre le ha supuesto seis meses y 14 días de internamiento en un centro en régimen semiabierto y cinco meses y 16 días más en libertad vigilada en su casa.

Los golpes, empujones y patadas se conviertieron en habituales

Además, tendrá que asistir a un programa formativo laboral y a otro de control de impulsos.

La menor tendrá que acudir a terapia familiar con su madre. Si no cumple con las pautas de la libertad vigilada volverá a ingresar en el centro.

Así se recoge en la sentencia de conformidad tras el juicio celebrado el pasado martes en el Juzgado de Menores de Tarragona.

La sentencia

La sentencia recoge que durante el mes de julio del año pasado la menor compartía domicilio con su madre y un hermano menor que ella. Golpeó a su madre en el brazo, estando presente en la agresión su hermano. La víctima no precisó asistencia médica.

El 19 de octubre del mismo año, sobre las cinco de la tarde, se inició una discusión entre madre e hija. Ésta comenzó a insultar a su progenitora y le lanzó un escupitajo, le dio varios empujones, la golpeó en la espalda y le propinó patadas en la pierna. Al día siguiente el juez le impuso una medida de libertad vigilada, volviendo a su domicilio.

A las diez de la noche del 13 de noviembre, como su madre no la dejaba salir, la empujó y la víctima cayó hacia la puerta, golpeándose con el pomo y rompiéndose el cristal. Al día siguiente, sobre las tres de la tarde se inició otra discusión y la procesada golpeó a su madre en brazos y piernas repetidamente.

Finalmente, el día 18 del mismo mes, golpeó a su madre en espalda, brazos y piernas, con empujones y patadas. En esta ocasión sí precisó asistencia médica. El día 20 pasó por el Juzgado de Menores y el magistrado revocó la libertad vigilada y decretó su internamiento en un centro.

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