Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Condenado a 217 años de prisión por atracar y violar a ocho parejas

El acusado ocultaba su rostro normalmente con un pasamontañas y esgrimía un cuchillo de grandes dimensiones
Whatsapp
Aunque la mayoría de asaltos ocurrieron en caminos poco transitados, uno de los hechos tuvo como escenario la playa. Foto: DT

Aunque la mayoría de asaltos ocurrieron en caminos poco transitados, uno de los hechos tuvo como escenario la playa. Foto: DT

Aprovechaba la oscuridad de la noche para asaltar a parejas que normalmente se encontraban en el interior de los vehículos en caminos apartados de núcleos urbanos. Cubriéndose el rostro con un pasamontañas y con guantes de lana, esgrimía un cuchillo para amenazar a las víctimas. Primero les exigía que le dieran los objetos de valor e incluso droga. Ypara atemorizar todavía más aseguraba que iba acompañado de otras personas. Y lo hizo durante los años 2012 y 2013 hasta en ocho ocasiones. Con el botín en su poder, comenzaba la segunda parte del asalto, la sexual. Obligaba a las víctimas a realizar actos sexuales entre ellas y a veces con él. En una de las ocasiones, el chico le plantó cara e incluso persiguió al delincuente hasta que lo perdió de vista.

La Audiencia Provincial de Tarragona ha condenado ahora a Eddy Alejandro E.P. a un total de 217 años de prisión. De ellos, 37 son por ocho robos con intimidación –uno de ellos en grado de tentativa– y 180 por dieciséis delitos relacionados con delitos sexuales –violación y agresión sexual–. Los magistrados han recogido prácticamente todas las peticiones del fiscal –en el caso de los delitos sexuales pedía 190 años de cárcel–. Han sido especialmente contundentes en la pena por las circunstancias de los asaltos y las vejaciones a las que sometía a las víctimas –algunas menores de edad–.

Además de la pena de prisión, el procesado tendrá que hacer frente al pago de una indemnización de más de 291.000 euros, correspondiente a los objetos sustraídos y también por los daños morales causados a las víctimas.

De todas maneras, la sentencia establece en veinte años el límite temporal máximo de cumplimiento de todas las penas impuestas y la prohibición de aproximarse y comunicarse con las víctimas de los delitos en un máximo de 21 años.

A puerta cerrada

El juicio se celebró durante cinco días a puerta cerrada a petición del fiscal, quien también solicitó que una mampara separara visualmente a las víctimas del acusado.

El primer hecho que se le imputa se remonta a las once de la noche del 1 de febrero de 2012. Una pareja estaba dentro del vehículo cuando el acusado –que iba con un pasamontañas y unos guantes negros– abrió la puerta trasera y amenazó con un cuchillo a los dos jóvenes. Posteriormente obligó a la joven a realizar prácticas sexuales. En un despiste del acusado, la víctima varón pudo cerrar la puerta del coche y poner los seguros, huyendo el delincuente. Los Mossos recogieron muestras biológicas en el asiento posterior. El ADN, en aquellos momentos, no concordaba con ninguna de las personas que tenían en su base de datos. Sí que el ADN correspondía con el del detenido, cuyas muestras se tomaron en el momento del arresto. No fue el único caso de restos biológicos.

Aunque la mayoría de asaltos tuvieron como escenario caminos pocos transitados, una de las agresiones se produjo en una playa el 4 de septiembre de 2013. En este caso no hubo violación, pero sí tocamientos.

En la madrugada del 14 de julio de 2013, el procesado actuó en un camino contra una pareja, que estaba dentro del vehículo. El chico salió de dentro y se dirigió al condenado, que intentaba entrar en el coche. El agresor sacó un cuchillo y amenazó al chico. Éste, lejos de amedrentarse, le hizo frente y el asaltante huyó corriendo, siendo perseguido por la víctima, que lo perdió de vista. Sin embargo, más tarde vio al acusado que huía en una bicicleta todoterreno.

En otro caso, ocurrido sobre las dos de la madrugada del 29 de julio de 2013, el acusado sólo pudo perpetrar el atraco ante la inesperada aparición de otro vehículo en el lugar.

Los cuerpos de seguridad, según la sentencia, trabajaron siempre con la hipótesis de que el agresor era una única persona, ya que todas las víctimas sólo vieron a una, aunque el violador decía que había más, «pero creyeron –los Mossos– que se lo decía para intimidarlas».

Temas

  • TARRAGONA

Comentarios

Lea También