Condenado un jefe por acosar a una empleada para intimar 

Le llegó a decir en público que le quedaban muy bien los pantalones «porque le hacían un culo muy bonito» y le pidió un beso. El juez le ha impuesto ocho meses de prisión

Àngel Juanpere

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La sentencia inicial ha sido ratificada por la Audiencia Provincial de Tarragona. Foto: DT

La sentencia inicial ha sido ratificada por la Audiencia Provincial de Tarragona. Foto: DT

No sólo la asediaba en el trabajo sino también fuera de él mediante el envío de mensajes. Se aprovechaba de que él era su jefe para perseguirla, hasta que finalmente ella dijo basta y denunció los hechos. Ahora, la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Tarragona ha confirmado la pena impuesta inicialmente por el Juzgado de lo Penal 1 de Tarragona, que condenaba al procesado a ocho meses de prisión, a una orden para que no se comunique ni se acerque a menos de 50 metros de la demandante, a la que también tendrá que indemnizar.

El acusado, desde principios de 2018, mantuvo una relación laboral con la denunciante, a la que habría ayudado para que fuera contratada en la empresa, siendo él su superior jerárquico inmediato. Desde que comenzaron a trabajar juntos, el procesado, «valiéndose de su posición de superioridad laboral», se dirigió a la perjudicada en numerosas ocasiones de enero a marzo, contactando con ella mediante WhatsApp, SMS y correos electrónicos con la intención de intimar y acercarse a ella.

Pese a las reiteradas negativas de la mujer a quedar con él y a mantener una relación sentimental, habiéndole pedido que dejara de comunicarse con ella para cuestiones ajenas al trabajo, el acusado comenzó a ejercer un control sobre la perjudicada, haciendo observaciones sobre su aspecto físico, llegando a decirle en público que le quedaban muy bien unos pantalones porque le hacían el culo muy bonito. Se acercó a ella en una ocasión pidiéndole un beso delante de los trabajadores.

El acusado comenzó a degradarla y menospreciarla en su profesión, cuestionando su trabajo, modificándole el horario de forma constante, controlando incesantemente su forma de trabajar, recordándole continuamente que él era su jefe, que tenía que acatar sus órdenes y que la podía despedir.

La perjudicada comenzó a sentirse hostigada y acosada por el acusado. Le causó un estado de desasosiego y temor, haciéndola responsable de haber sido despedido, situación que culminó cuando el 10 de abril de 2018 el encausado le envió un correo diciéndole: «Corre si algún día me encuentras».

A consecuencia de esta situación, la mujer precisó asistencia médica y psicológica por sufrir crisis de ansiedad, con conductas de evitación de posibles situaciones en las que se podía encontrar al acusado.

Primera sentencia penal

El abogado de la acusación particular, Víctor Canalda, señalaba al Diari que se trata de una sentencia muy importante en dos aspectos. Primero porque se trata de la primera resolución penal firme de la provincia que condena por un delito de acoso moral en el trabajo, lo que no es nada habitual, ya que los tribunales entienden que al ser el derecho penal la «última ratio», se tiene que articular la acción judicial a través de la jurisdicción social, lo que minimiza la persecución y repulsa social de estas perversas actuaciones.

Y en segundo término, porque con la declaración de la víctima, que obviamente se correlacionó con otros elementos probatorios, fue suficiente para enervar la presunción de inocencia del acusado y ser prueba de cargo suficiente. En cambio, en el proceso laboral, la declaración «de parte» no tiene ese valor, y por tanto hay que intentar probar el acoso con elementos periféricos indiciarios, que muchas veces no permiten acreditar los hechos hostigadores o su gravedad.

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