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Condenados cuatro miembros de una familia por tráfico de drogas en Campclar

Detenidos en 2010, se les ha impuesto una pena mínima: nueve meses de prisión

ÀNGEL JUANPERE

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Más de 70 agentes de los Mossos d’Esquadra y de la Guàrdia Urbana se desplegaron en los pisos a registrar.  FOTO:

Más de 70 agentes de los Mossos d’Esquadra y de la Guàrdia Urbana se desplegaron en los pisos a registrar. FOTO:

Cuatro personas que formaban parte de un grupo que en 2010 se dedicaba a vender cocaína en Campclar han sido ahora condenadas por la Audiencia Provincial de Tarragona a penas mínimas de prisión. Una quinta ha sido sentenciada por tenencia ilícita de armas.

El tiempo transcurrido ha hecho que cuatro de ellos hayan sido sentenciados a nueve meses de prisión y multa de 41,27 euros por un delito contra la salud pública. La pena privativa de libertad se deja en suspenso a cambio de que no vuelvan a delinquir en el plazo de dos años. Para el quinto encausado se le imponen tres meses de prisión por un delito de tenencia ilícita de armas, que se sustituye por el pago de una multa de 540 euros. Los encausados se mostraron conformes con las penas y no fue necesario celebrar juicio en el Sección Segunda de la Audiencia de Tarragona. Se ha tenido en cuenta la atenuante de dilaciones indebidas.

Los procesados por tráfico de drogas son dos hombres y dos mujeres, dos de ellos con numerosos antecedentes penales. Los cuatro formaban parte, según la sentencia, de un grupo que se dedicaba a la venta de drogas en un piso de la calle Riu Brugent. Allí acudían personas a adquirir sustancias estupefacientes. Los Mossos d’Esquadra y la Guàrdia Urbana acreditaron que era un punto de venta, por lo que solicitaron al Juzgado de Instrucción autorización para entrar y registrar la vivienda, que se realizó el 29 de abril de 2010.

Amplio despliegue

A las cinco de la mañana, más de 70 agentes se desplegaron alrededor del número 2 de la calle Riu Brugent. La vía quedó cortada al tráfico. Poco después, los policías reventaron las puertas de tres domicilios –que presentaban grandes medidas de seguridad para evitar que alguien ajeno a la casa entrara, según se informó en su día–.

El registro de las tres viviendas, con la ayuda de perros, duró tres horas y media. Cuando pasaban veinte minutos de las siete de la mañana los agentes se llevaban al primero de los siete detenidos. A partir de las 8.10 h el desfile de detenidos fue constante. A estas horas, numerosas personas habían bajado a la calle para ver qué pasaba, mientras que otras se asomaban a los balcones. Se escucharon lloros y también gritos. A las ocho y media, cuando los siete detenidos ya habían sido trasladados a la comisaría de los Mossos en las Gavarres y la comisión judicial había abandonado el lugar, los efectivos policiales se retiraron.

En el baño del piso donde se encontraban los cuatro detenidos se hallaron dos papelinas, tres vacías en el suelo y dos mas con droga en el interior del water. Debajo de la cama habían 616 euros.

En el interior de un armario fueron halladas bolsas verdes y blancas y una funda de plástico con otros trozos recortados preparados para guardar sustancia. En otros puntos fueron encontradas papelinas con sustancia y otras con restos, además de dinero. El valor de la droga era de unos 215 euros.

Durante el dispositivo se registró un segundo piso en la misma calle. Allí se hallaron diferentes armas, propiedad del quinto procesado: una catana –con una hoja de un metro de largo– y su funda, espada de grandes dimensiones, pistola semiautomática Star, 32 balas del calibre 9 mm, una carabina de aire comprimido, una navaja, caja de balines y un puñal. El procesado carecía de licencia de armas reglamentarias.

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