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Condenados por el timo de los billetes tintados

Los procesados comunicaron a la víctima la posibilidad de multiplicar billetes mediante la utilización de uno de curso legal con recortes de papel rociándolos con productos químicos

Àngel Juanpere

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Con estos productos, otro individuo estafó con el timo de los falsos billetes 5.000 euros a una persona que encontró en la calle. Foto: DT

Con estos productos, otro individuo estafó con el timo de los falsos billetes 5.000 euros a una persona que encontró en la calle. Foto: DT

Dos ciudadanos del Camerún han sido condenados a medio año de prisión y a pagar una indemnización de 4.300 euros por haber estafado a un hombre que quería traspasar un negocio. Le plantearon la posibilidad de convertir papeles en blanco en billetes de curso legal, lo que se conoce como el timo de los billetes tintados. La Sección Segunda ha confirmado ahora la pena impuesta inicialmente por el Juzgado de lo Penal 3 de Tarragona a Jean Calvin N. y Albert M., éste último en situación irregular en el país.

Los dos procesados, en unión de un tercer individuo –que no ha sido identificado–, realizaron varias entrevistas con la víctima para lograr un acuerdo de traspaso de su negocio, de unos 26.000 euros aproximadamente. El 8 de noviembre de 2012, para cerrar el pacto, los acusados comunicaron al vendedor la posibilidad de multiplicar billetes mediante la utilización de uno de curso legal con recortes de papel rociándolos con productos químicos.

Se produjeron tres entregas de dinero por parte de la víctima a los acusados, llegando hasta los 4.000 euros. Metieron los papeles blancos en un recipiente con productos químicos, manifestándole en la última ocasión que todo el proceso tardaría unas dos horas y que volverían más tarde, cuando en realidad nunca volvieron.

La víctima llamó a los acusados y estos le contestaron que estaban de viaje y que no tenían dinero para volver, por lo que el vendedor hizo un giro postal de 300 euros a favor de los mismos, dinero que nunca ha recuperado.

Para los magistrados, quedó claro que los acusados obtuvieron el dinero mediante engaño, e incluso utilizaron otros nombres –Lucas en vez de Jean Calvin y Felipe en vez de Albert–. Los tres generaron confianza a la víctima entre otras cosas por la apariencia de la vestimenta.

Pero para la Sala, el objetivo final de los acusados no era otro que engañar a la víctima con el sistema denominado de los billetes tintados. Consiste en hacer creer a la víctima que está ante personas de relevancia de un país africano, que son portadores de billetes camuflados entintados, que han podido sacar de su país aludiendo de esa forma las medidas de seguridad. Que para convencer a la víctima utilizan algún billete auténtico que han tintado y que con un producto limpian en una primera demostración.

Los acusados indican a la víctima que es necesario utilizar billetes auténticos para lograr el proceso de transformación, así como se requiere dinero a la víctima en algunas ocasiones para poder comprar más producto químico para transformar el dinero tintado.

En el proceso de transformación, recuerda el magistrado-ponente de la sentencia, se realiza un cambiazo introduciendo los billetes reales en una caja y, como consecuencia de la baja luz, mascaras utilizadas, guantes y resto de coreografía se logra que el dinero real se encuentre en un lugar distinto del que se supone se ha colocado. A partir de ahí y con el pretexto de que el proceso químico durará aún unas horas, los acusados marchan y con ellos el dinero real, mientras la víctima pierde lo que avanzó.

«Inicialmente parece un engaño burdo, sin embargo no lo es» porque la persona buscada tiene un determinado perfil y se le hace creer que es posible esta transformación, recoge la sentencia.

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