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Conductor de la EMT: «Nunca antes habíamos tenido tanto miedo dentro del autobús»

Aumentar el número de inspectores, instalar cámaras de vigilancia y un nuevo código de comunicación con la Urbana, medidas para poner fin al vandalismo y a las agresiones

CARLA POMEROL

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Así han quedado algunos de los vehículos que han sido objeto de actos vandálicos. La mayoría de episodios han tenido lugar durante los tres primeros meses de este año. FOTO: CEDIDA

Así han quedado algunos de los vehículos que han sido objeto de actos vandálicos. La mayoría de episodios han tenido lugar durante los tres primeros meses de este año. FOTO: CEDIDA

«Alguna cosa no va bien cuando los conductores de los autobuses están más preocupados de mirar por el retrovisor que de estar atentos a la carretera». Esta frase del presidente del comité de empresa de la EMT, Antonio Chacón, ilustra a la perfección la inseguridad que sienten los conductores al volante. Discusiones, insultos, agresiones y vandalismo. Un combo que pone en constante peligro a este colectivo desde hace unos meses. La Empresa Municipal de Transports (EMT) se ha posicionado del lado de los conductores y ha decidido poner en marcha medidas para combatir la falta de seguridad. Aumentar el número de inspectores, instalar cámaras de seguridad en los autobuses y establecer códigos de comunicación entre conductores y Guàrdia Urbana son algunas de las acciones previstas para los próximos días.

Los episodios vandálicos no han cesado desde que empezó el año. El último tuvo lugar el pasado 9 de marzo, cuando un individuo, después de que la conductora del autobús le exigiera cumplir con la normativa anticovid, decidió estampar su monopatín contra la luna del vehículo. A este puede sumarse el de finales de enero, cuando un inspector de la EMT fue agredido por dos usuarios en estado ebrio, dejándole inconsciente. Posteriormente, estas dos personas fueron detenidas por la Guàrdia Urbana.

No se trata de hechos aislados y puntuales. Son el pan de cada día para unos conductores que trabajan con el miedo en el cuerpo. «Las faltas de respeto son constantes. Nos han llegado a lanzar huevos y piedras. Por no hablar de los insultos y agresiones que sufrimos», explica Chacón, quien añade que «nunca antes habíamos tenido tanto miedo como ahora». El presidente del comité de empresa cree que estas actitudes incívicas podrían ser consecuencia de la situación económica por la que están pasando algunas personas. «No quieren o no pueden pagar, y cuando les llamamos la atención, el show ya está servido», añade Chacón.

Según datos de la Empresa Municipal de Transports, en el año 2019, se registraron nueve actos vandálicos contra autobuses y se dañaron un total de 11 marquesinas. El año pasado, la cifra de vehículos dañados se repetía y el coste ascendía a 10.000 euros. Las líneas más afectadas fueron las L30, L34, L54, L85 y L8 y el principal motivo era la rotura de cristales por el lanzamiento de objetos contra los autobuses. En lo que llevamos de año, ya se han registrado dos incidentes graves –anteriormente citados– y dos marquesinas dañadas por vandalismo –paradas Llobregat y La Salle–.

Inspectores y cámaras

Los ánimos entre el colectivo de conductores están ahora más calmados, después de que el presidente de la EMT, Jordi Fortuny, se reuniera con ellos para explicar las medidas previstas para poner fin al vandalismo y a las agresiones. Para empezar, el Consell d’Administració de la EMT aprobó hace una semana la contratación de dos nuevos inspectores que se añaden a los cinco que ya había hasta el momento. «Uno de los objetivos es que los inspectores puedan ir en pareja y no solos como ahora, ya que se trata de los empleados que más expuestos están al peligro», explica Fortuny.

La medida más celebrada por los conductores ha sido la de instalar cámaras de seguridad en todos los autobuses. La EMT ya ha licitado el servicio y ahora la empresa está estudiando las diferentes opciones. Las cámaras servirán para identificar los agresores y la previsión es que estén listas en cuestión de dos meses.

Además, conductores, empresa y Guàrdia Urbana están trabajando conjuntamente un protocolo para mejorar las comunicaciones con la policía, en caso de incidente. «La intención es crear una serie de códigos para que la coordinación sea más directa», añade Fortuny.

El presidente de la EMT asegura que «no ahorraremos absolutamente nada cuando se trate de mejorar la seguridad en los autobuses», y añade que desde la empresa se tendrá «tolerancia cero ante este tipo de incivismo». Fortuny tiene previsto convocar una asamblea interna entre los trabajadores de la EMT para escuchar sus inquietudes y buscar soluciones. Una de las peticiones que presentarán los conductores es la instalación de mamparas en toda la flota. «Las que hay ahora se pusieron por el tema covid. Pero necesitamos pantallas de seguridad», reivindica el presidente del comité de empresa.

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