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Constantí espera el informe técnico para abordar el problema de las arcillas

No está claro quién deberá aportar la financiación para solucionar los desperfectos en Centcelles

Núria Riu

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Más de cuatro dedos separan la escalera de la vivienda de esta vecina. Foto: lluís milián/dt

Más de cuatro dedos separan la escalera de la vivienda de esta vecina. Foto: lluís milián/dt

Los vecinos del barrio de Centcelles afectados por las arcillas expansivas están aún a la espera de una solución que acabe con el problema que hace años que vienen padeciendo. La pelota está en manos de la Generalitat, que a finales de junio inició los estudios geotécnicos que deben determinar la patología del suelo y la intervención que tendrá que llevarse a cabo. 

«Tras realizarse las catas, esperamos los informes técnicos y un proyecto», argumenta el alcalde de Constantí, Oscar Sánchez. Esta parte la ha asumido  la Agència de l’Habitatge de Catalunya, organismo en el que derivó la antigua Adigsa, que fue quien construyó las 595 viviendas.

No toda la partida está afectada. El inmueble más dañado es el que hace esquina con la calle dels Horts, aunque hay otras cuatro escaleras en las que han aparecido grietas, e incluso algún desprendimiento de materiales. La presencia de arcillas expansivas hace que la caja de la escalera  vaya separándose progresivamente de la vivienda propiamente dichas. 

Ahora, los estudios técnicos deberán determinar si los movimientos en el subsuelo han ocasionado o pueden generar nuevos desperfectos en otros puntos. Además, a partir de estos, podrá determinarse la intervención necesaria para asegurar la estabilizad del terreno y asentar las viviendas.

El problema está en quién asumirá la financiación de la intervención necesaria. La administración local apunta que debe ser el Govern quien haga la inyección económica. Aunque la Agència de l’Habitatge de Catalunya en estos momentos tan solo es titular de aproximadamente el 10% de las viviendas de un barrio que nació como protección oficial. «El Ayuntamiento no puede hacerse cargo», lamenta el alcalde.

El edil socialista apunta que ésta se ha convertido en una de las prioridades del equipo de Gobierno. «Hemos viajado en varias ocasiones a Barcelona, para hablarlo y para que podamos encontrar una solución definitiva, junto con el responsable de la Agència de l’Habitatge, el señor Carles Sala». 

Un último aviso

Sánchez considera que «estos ya hace demasiado que dura», ya que las primeras grietas aparecieron en 2012.  Por ello, se ha fijado como fecha límite en el calendario «hasta finales de año», para que el Govern le presente un proyecto, que permita a los vecinos afectados recuperar la tranquilidad en su casa. 

El Ayuntamiento da de tiempo al Govern hasta finales de año para que mueva ficha

Y es que, desde el Consistorio se espera que los sondeos que se han llevado a cabo permitan conocer más sobre la presencia de estos materiales en un municipio en el que la iglesia de Sant Feliu tuvo que cerrarse ya por la aparición de grietas. De esto hace ya más de cinco años, cuando la parroquia y el arzobispado temieron que pudiera ocurrir algún incidente y suspendieron el acceso.

Posteriormente, se procedió a reforzar el interior con micropilones para evitar cualquier daño estructural y se mide si el suelo sigue moviéndose, antes de adoptar una decisión definitiva. 
Mientras tanto, la eucaristía se celebra en la pequeña parroquia que hay delante del Ayuntamiento. Al tratarse de un espacio reducido, con capacidad para menos de 150 personas, en los días como la fiesta mayor, en los que se prevé una gran asistencia de gente, o en los entierros multitudinarios, se condiciona el pabellón polideportivo.

En algunos edificios del entorno también han aparecido en los últimos años algunas grietas, aunque de momento sin más trascendencia.

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