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Costureras 
que arrancan sonrisas

Solidaridad. Un grupo de amigas de Constantí cose tapabocas y gorros de manera altruista para niños con cáncer y sus médicos

NORIÁN MUÑOZ

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Paula Taneva, Mariví Montoya y Antonia Rodríguez junto a los tapabocas y gorros que confeccionan. FOTO: ALBA MARINÉ

Paula Taneva, Mariví Montoya y Antonia Rodríguez junto a los tapabocas y gorros que confeccionan. FOTO: ALBA MARINÉ

A Antonia Rodríguez y Mariví Montoya les unió el interés por la costura, pero un buen día pensaron que les gustaría que esa actividad que les daba tantas satisfacciones ayudara a otros. Así fue como pensaron en comenzar a confeccionar gorros y tapabocas de vistosos estampados para regalar a niños con cáncer. Al final han gustado tanto que pediatras, enfermeras y demás personal sanitario también se han enamorado de sus diseños y les han hecho pedidos también para ellos.

Comenzaron con la idea hace apenas un mes y ya han entregado diez conjuntos de gorro y mascarilla a Afanoc (Associació de Familiars i Amics de Nens Oncològics de Catalunya) y tienen 25 pedidos de la Lliga contra el Cáncer. También han ido a ofrecer sus diseños al Hospital Joan XXIII y el de Santa Tecla, así como otros centros de Barcelona.

Aunque la idea inicial era crear los conjuntos para niños, también están dispuestas a hacer otras prendas para adultos. De hecho, ya les han pedido manguitos para tapar, con un diseño más agradable, el vendaje para fijar el catéter con el que algunos pacientes con cáncer salen del hospital.

Se trata de un círculo de solidaridad. Hay personas que les donan telas, hilos y agujas, y ellas diseñan, cortan y cosen sin cobrar un céntimo en el local que Antonia tiene en Constantí. «Como la persiana está abierta la gente pasa, se enteran de lo que hacemos, y nos traen materiales», explica. Paula Taneva, otra amiga, se encarga de contactar con los centros de salud y entregar los pedidos. «Es nuestra relaciones públicas», dicen.

Cuentan, además, con otras mujeres que se llevan las telas, ya cortadas, y ellas les enseñan cómo confeccionarlos en sus casas.

Además, los sábados por la mañana organizan talleres gratuitos de mandalas y atrapasueños para quienes se quieran acercar.

El grupo, que se acaba de constituir como asociación sin ánimo de lucro, se ha bautizado como ‘Mujeres reset’. Le han puesto reset (reiniciar), dicen, por la reacción que tiene la gente al probarse sus diseños. «Cambian la cara, es como un juego», explican.

Aunque los pedidos comienzan a crecer, no quieren estresarse: «Todo lo que entregamos lo hacemos con mucho amor, no queremos que sean como churros», aclaran.

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