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Creu Roja llegó a más de 23.000 usuarios en Tarragona el año pasado

La mitad de las personas que atiende la entidad, que ayer celebraba por adelantado su día mundial, se encuentra en situación de pobreza

Norián Muñoz

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Entre las actividades que se desarrollaron en la Plaça Corsini para celebrar el día mundial de Creu Roja hubo un taller abierto de reanimación cardiopulmonar.

Entre las actividades que se desarrollaron en la Plaça Corsini para celebrar el día mundial de Creu Roja hubo un taller abierto de reanimación cardiopulmonar.

«Hoy estamos aquí haciendo visible nuestra labor que, afortunadamente, muchas veces es invisible», dice Anna Sabaté, coordinadora provincial de Creu Roja en Tarragona. 

Lo dice en el marco de la celebración anticipada del Día Mundial de la entidad, que se conmemora el 8 de mayo, y sus palabras están cargadas de razón. De hecho, según los datos que manejan, la entidad atendió el año pasado en la ciudad de Tarragona y su área de influencia a 23.313 personas, 12.897 de ellas en situación de pobreza.

«Con estos datos no podemos decir que se ha acabado la crisis...Muchas de estas personas no saldrán nunca de la situación de pobreza crónica», recordaba el presidente de Creu Roja Tarragona, Ramón Grau.

Ayer era una buena oportunidad para conocer de primera mano a algunos de los técnicos y voluntarios que se dedican a esa labor. Gracias a unas casetas ubicadas en la Plaça Corsini se podía, por ejemplo, conocer cómo realizar la reanimación cardiopulmonar o era posible ponerse en la piel de un refugiado gracias a un juego. 

Una de las novedades eran unas gafas de realidad virtual que permitían sumergirse por unos minutos en el trabajo de los voluntarios que se dedican, por ejemplo, a ayudar en el reparto de alimentos a las familias más vulnerables o acompañar a un grupo de niños de una escuela a la hora de los deberes. «Una entidad como la nuestra siempre necesita voluntarios, son el motor, y necesitamos de todas la edades y de todos los perfiles», aseguraba Grau.

Mayores y refugiados

Además de los recursos que la ONG dedica a la atención a la pobreza, hay otros colectivos de la ciudad que se benefician de su labor, como es el caso de las personas mayores. 1.500 de toda la ciudad recibieron el año pasado algún tipo de ayuda, una ayuda que, en muchos casos, les permite seguir viviendo de manera independiente.

También hacen énfasis en las personas con perfiles de difícil inserción laboral. En 2017 pasaron por los talleres dedicados a ellas 600 usuarios, de los cuales un 40% encontró un empleo.

Además, el año pasado 2.800 personas recibieron algún tipo de asistencia sanitaria en la ciudad, tanto en el servicio de playas como en otros programas de prevención.

Aunque si en algo puso esfuerzos la entidad el año pasado fue en la atención a los refugiados. Era el primer año completo en que se ofrecía el servicio en la ciudad y se atendió a 152 personas solicitantes de asilo.

Desde la entidad recalcan que toda esta labor se ha podido llevar a cabo gracias a 473 personas voluntarias y 7.216 asociados, tanto particulares como empresas.

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