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Cromatic Fusion se lleva la Disfressa d'Or

El acto más mediático del Carnaval tarraconense lució frente a las más de 3.000 personas que accedieron a la TAP. La gala tuvo de todo: elegancia, sensualidad, atrevimiento y mucha, mucha fiesta

Carlos Domènech Goñi

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Cromatic Fusion se lleva la Disfressa d'Or

Cromatic Fusion se lleva la Disfressa d'Or

Aplausos y gritos se contagian. Los flashes, premonitorios, indican que algo va a suceder. La música empieza a sonar y en la escena irrumpen decenas de robots. Con ritmo pausado pero constante, se acercan al escenario. Son el séquito del Rei Carnestoltes y la Concubina. Estos últimos les esperan en la tarima. Aunque las decenas de robots imponen, todas las miradas se centran en Marina García y Rafael Franco. Tras unos segundos de sonidos parecidos a los que emitía R2-D2, el bombo estalla. Y séquito y reyes empiezan a demostrar que si ocupan esta posición, no es por casualidad. Diez minutos de compenetración, coreografía cuidada y conexión total con un público que poco tarda en animarse. Así empezó la Gala de la Disfressa d’Or 2017, con 3.000 almas en las gradas dispuestas a darlo todo.

Segundos después, Doña Soledad, interpretada por el actor tarraconense Josep Ferré, apareció en el escenario. Lugar que convirtió en su casa durante toda la gala. «¿Esto no es la convención del PP? Pensaba que teníamos que hablar de los 41 años del golpe de estado», bromeó. Ella fue la encargada de llevar la voz cantante y hacer menos aburridos aquellos minutos en los que el escenario quedó vacío.

Criticó a Ballesteros nada más llegar, recordó que los Juegos se retrasan e hizo partícipe al público durante todo el espectáculo. «Voy a comerme una mandarina. ¿Usted se la pela solo o prefiere que se la pelen? A mí me gusta más pelármela sola», espetó con sorna Doña Soledad. Las carcajadas estaban aseguradas.

El campeón de la Disfressa d’Or 2016, Sinhus Sport, abrió la tanda de participantes. Aunque no podía repetir galardón, apostó fuerte. Aerodance fue la segunda en salir. Su sátira sobre la ceremonia de los Juegos del Mediterráneo triunfó, aunque no pudo alcanzar ni el primero ni el segundo puesto.

Este último fue para el Estudi de Dansa Montserrat, que recreó el Sombrero de Alicia en el País de las Maravillas. Y válgase la redundancia, maravilló. Consiguieron hacer creer al público que Tim Burton les dirigía desde abajo. Y sorprendieron con el gran sombrero que formaba la estructura.

Hubo que esperar hasta el final de la gala para poder ver el espectáculo ganador. Cromatic Fusion asaltó el escenario de la forma más dulce. La magia de las hadas, nombre del show, mostró credenciales de ganador desde el minuto uno. Disfraces de alta calidad (con grandes relojes en la cabeza), música bien elegida (transportó a los presentes al universo Disney) y sorprendió con su estructura (una carroza digna de cualquier princesa). El público supo que era el número ganador, o al menos así lo demostraban sus aplausos. Una vez más, el último se llevó el galardón, tal y como sucedió el año pasado con Sinhus Sport. Habrá que esperar al año que viene para saber si se sigue cumpliendo la norma.

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