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C's da calabazas al alcalde

El PSC exploraría un pacto al que querría sumar a Unió, pero Ciutadans lo rechaza
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Rubén Viñuales afirma que ´estaremos en la oposición a lo largo de los cuatro próximos años´. Foto: Lluís Milián

Rubén Viñuales afirma que ´estaremos en la oposición a lo largo de los cuatro próximos años´. Foto: Lluís Milián

Ya lo anunció el día después de las elecciones municipales del pasado 24 de mayo: el alcalde Josep Fèlix Ballesteros (PSC) quiere formalizar un pacto estable de gobierno tras el periodo electoral que comprenden los comicios plebiscitarios del próximo 27 de septiembre y las Generales de finales de noviembre. A partir de entonces, a principios de 2016, la voluntad del ejecutivo municipal socialista es la de dejar de gobernar en solitario y llegar a un acuerdo –por escrito y con carteras– con alguna de las formaciones que tienen cuatro ediles en el Saló de Plens: Ciutadans, Esquerra o Partit Popular.

Pese a que en el pasado Ballesteros gobernó con ERC –entre 2007 y 2011– y que a nivel personal existe buen feeling entre los ediles socialistas y los del PP, la gran prioridad del PSC sería alcanzar un acuerdo formal con Ciutadans. En este sentido, está claro que el Procés que vive Catalunya a nivel nacional afectaría en un hipotético pacto estable en una capital de provincia. Por esto, por una parte parece muy difícil que socialistas y republicanos puedan reeditar el gobierno que Ballesteros materializó durante cuatro años con Sergi de los Rios y Rosa Rosell, ya que ambos partidos discrepan profundamente sobre la independencia.

Complicado se antoja también un posible acuerdo con el PP. Pese a que los populares sostuvieron el gobierno Ballesteros durante el anterior mandato, en la sede socialista de la calle Ramón y Cajal nunca se aceptaría firmar «con la derecha», por mucho que las relaciones en la Plaça de la Font sean –en general– buenas. Además, en las filas socialistas no ha gustado nada el papel que Alejandro Fernández (PP) ha jugado como diputado en el Congreso de los Diputados con Tarragona 2017 y las obras del Mercat Central, donde –de momento– sólo ha logrado 500.000 euros entre los dos proyectos en los cuatro años que lleva como representante tarraconense del PP en la cámara baja.

«Pactar con el PP ya es complicado, pero si al final Madrid no reserva ninguna partida en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el próximo año, estaría descartado por completo» afirma una fuente socialista a este periódico, ya que los Juegos de 2017 son la línea roja y el gran proyecto socialista para este mandato.

¿La vía Lleida?

Con todo este panorama, la tercera vía parecería la más asequible, como sería la que ya tomó hace pocas semanas el alcalde de Lleida, Àngel Ros (PSC), cuando llegó a un acuerdo con Ciutadans. Sin embargo, la modificación del reglamento lingüístico de La Paeria ha dejado en un segundo plano el resto de puntos del pacto que se mantendrá en vigor hasta 2019.

Por ello, la pasada semana Ballesteros afirmó en una entrevista en el Canal 3/24 que no descartaría ceder carteras a Ciutadans, en un pacto que según ha podido saber el Diari, también podría tantearse al edil de Unió Democràtica, Josep Maria Prats. Precisamente, la formación democristiana es, en estos momentos, la gran aliada de los socialistas para lograr una partida para Tarragona 2017 en las cuentas estatales del próximo año. Además, UDC se ha desmarcado de CDCen las críticas al proyecto deportivo, y ya ha asegurado al alcalde que podrá contar con su apoyo de cara al pleno monográfico del próximo 4 de septiembre.

Pese a todos estos movimientos, lo cierto es que el portavoz de Ciutadans, Rubén Viñuales, tiene claro que «no pactaremos con Ballesteros. El alcalde sabe que podemos llegar a acuerdos puntuales, pero no tenemos la más mínima intención de formar gobierno con el PSC».

Según el líder de la formación naranja, «nosotros somos un partido que acabamos de entrar en el pleno, necesitamos rodaje y nos tomamos estos primeros cuatro años como de aprendizaje. Si en 2019 somos los más votados, ya gobernaremos, pero en estos momentos es Ballesteros quien debe gobernar», asegura un Viñuales que lamenta que «los políticos tradicionales deben estar acostumbrados a cambiar de opinión, pero nosotros hemos dicho lo mismo desde el primer día: estaremos en la oposición».

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