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Cuando Tarragona tenía chabolas

La muestra 'El barraquisme a Tarragona, fa 50 anys' inicia su itinerancia por diferentes espacios de la ciudad

Redacción

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Núcleo de chabolas en el Polígon Entrevies, en el año 1967, una de las imágenes que forman parte de la exposición. FOTO: VALLVÉ. CENTRE D´IMATGES DE TARRAGONA / L´ARXIU

Núcleo de chabolas en el Polígon Entrevies, en el año 1967, una de las imágenes que forman parte de la exposición. FOTO: VALLVÉ. CENTRE D´IMATGES DE TARRAGONA / L´ARXIU

La exposición El barraquisme en Tarragona, fa 50 anys, después de ser expuesta en L’Arxiu y L’Espai Turisme, empieza ahora su itinerario. A partir del lunes día 9 y hasta el 28 de enero estará en el Centro Cívico de Sant Pere y Santo Pau. A continuación, del 6 al 27 de febrero en el Centro Cívico de Bonavista y, finalmente, del 6 al 27 de marzo a la Biblioteca del Campus Catalunya de la Universitat Rovira i Virgili.

La exposición se complementa con el audiovisual El problema del barraquisme en Tarragona (1940-1970), realizado por el grupo de investigación ‘Per amor a la ciutat’ de la URV y TAC 12, que recoge testimonios y vivencias de personas que vivieron a las barracas, ahora hace 50 años.

La muestra rescata parte de la historia de la población tarraconense del siglo pasado. Durante la década de los 50, la presencia industrial en Tarragona continuaba siendo escasa y no será hasta inicios de los 60 que la industrialización registrará el impulso definitivo con el asentamiento de diferentes empresas del sector químico a los polígonos de Entrevies o Francolí. El sector turístico, paralelamente, también inició su desarrollo y contribuyó fuertemente al crecimiento de la economía local.


Un 20% más de población
La posibilidad de trabajar en una área económicamente beneficiada por el turismo y la industria será el cebo de un fuerte y constante corriente migratoria que comportó que en cuatro años, entre 1960 y 1964, la ciudad registrara un aumento del 20%, pasando de 43.519 a 52.056 habitantes. Es decir, una quinta parte de la población era recién llegada. A pesar de que la oferta de trabajo era suficiente para integrar a los inmigrantes en el mundo laboral, la ciudad era incapaz de crecer al mismo ritmo. La carencia de servicios básicos y la imposibilidad de encontrar una vivienda mínimamente digna y asequible desencadenó con el que hoy en día conocemos como chabolismo. Urbanísticamente, los núcleos de barracas se situaron en zonas periféricas alejadas del casco urbano y con una ausencia absoluta de servicios.

En 1964, un censo realizado por el Ayuntamiento de Tarragona registraba la existencia de 404 chabolas, agrupadas en 10 núcleos. Vivían 1.894 personas, es decir, el 3,64% de la población y, aproximadamente, el 20% de los inmigrantes llegados entre 1960 y 1964. Las barracas eran de dimensiones muy reducidas, generalmente de un único espacio y construidas por sus residentes con materiales baratos o aprovechando desechos, básicamente madera o cañas.

La gran mayoría de los recién llegados procedían de Andalucía, eran 1.240 inmigrantes y representaban el 65,4% del total. Principalmente, eran originarios de zonas rurales de las provincias de Córdoba y Jaén.

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