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Cuando la simplicidad es el secreto del éxito

Sílvia Fornós

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Una vez ya sabes la estrategia básica más eficiente, hay que repetirla siempre igual. Foto: Getty Images

Una vez ya sabes la estrategia básica más eficiente, hay que repetirla siempre igual. Foto: Getty Images

Una interacción mínima y simple, como pulsar un botón, son la base de los conocidos como juegos incrementales o idle. Su mecánica principal es acumular un cierto número de recursos (puntos, monedas, productos), que es el que permite subir de nivel o pasar a la siguiente pantalla», explica Joan Arnedo, profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación y director del Máster universitario de Diseño y Programación de Videojuegos de la UOC. 

Sobre las características de este género y cómo se consigue progresar, el profesor explica que «el bucle de juego principal se compone sobre todo de elegir diferentes habilidades que permiten acelerar la acumulación del recurso para pasar de nivel».

Además, el tiempo es un factor a tener en cuenta porque –en palabras de Joan Arnedo– «la recompensa por hacerlo mejor o peor es el tiempo que vas a tardar, quizá unas horas, quizá una semana. Pero su característica fundamental es que una vez establecida esta estrategia, la inmensa mayoría del juego se lleva a cabo automáticamente, sin la participación, en absoluto, del propio jugador. El juego avanza por si solo mientras el jugador observa».

Suelen ser pequeñas compañías para móvil que buscan un retorno de inversión mediante publicidad o ‘pagar por avanzar más rápido’. 

Entonces, buena parte del público «es muy casual, sobre todo mediante el uso del móvil, como simple pasatiempo improvisado. Es por este el motivo que han proliferado bastante. Sin embargo, también existe el jugador hardcore que los enfoca como un auténtico rompecabezas de optimización de tiempo», explica el profesor de la UOC. 

El origen 
Él mismo recuerda que, curiosamente, el origen de estos juegos surge de un mero argumento académico por parte del filósofo y diseñador de juegos Ian Bogost, como crítica a los juegos del tipo simulación de granja en Facebook, donde pagas por avanzar más rápido.

«¿En cuánto puedes simplificar y convertir un juego en una simple rueda de hámster? Si al final solo quieres ver como sube un número, eliminemos toda la parte que se convierte en tedio y trabajo, automatizamos. El juego Cow Clicker surge como prueba de concepto (2010). Pero resulta que el experimento fue más efectivo de lo esperado. La pregunta retórica sobre este tipo de juegos engendró una versión aún más exagerada», afirma Joan Arnedo.

«Existe el jugador ‘hardcore’ que enfoca el juego como un rompecabezas de optimización de tiempo»


Él mismo reconoce que «al final, su simplicidad es el secreto de su éxito. Es un tipo de juego que destila al máximo el proceso mental de recompensa, sin requerir una gran implicación o concentración continua. Algunos discutirán si es un juego realmente» y destaca que «también, puedes jugar incluso mientras haces otra cosa, un aspecto realmente muy relevante en la sociedad actual que, haga lo que haga, siempre tiene a la vez un ojo puesto en el móvil. El motivo de su proliferación da, y mucho, para la reflexión sobre nosotros mismos y cómo enfocamos el entretenimiento».

«Hacerlo mejor o peor solo implica que vas a tardar más o menos tiempo en pasar de nivel»

El proceso mental de juego, aun cuando sumamente destilado, se puede considerar que es el mismo que otros juegos: acción y recompensa.

Sobre la adicción que puedan generar los juegos incrementales, Joan Arnedo asegura que «no son más adictivos que otros juegos. En este caso, su bajo grado de implicación necesaria para progresar puede ser negativa y positiva en ese sentido. Para progresar no has de estar jugando todo el día, pero la barrera de acceso a poder jugar es muy baja, puedes acabar estando todo el día haciendo otras cosas mientras estás con un ojo viendo como sube tu puntuación. Y como no, se prestan perfectamente al modelo ‘paga por ir más deprisa’». 

«Es un tipo de juego que destila al máximo el proceso mental de recompensa, sin requerir una gran implicación continua»
 

Algunos ejemplos de juegos que podemos encontrar hoy en día de este tipo, sobre todo en el móvil pero también en navegador o PC, son las variaciones del Cookie Clicker (uno de los primeros), Clicker Heroes, Adventure Capitalist (y Communist) o Tap Heroes. Por último, Joan Arnedo comenta que «estos juegos, incluso cuando te lo tomas como un reto de optimización de tiempo, una vez ya sabes la estrategia básica más eficiente, es repetirla siempre igual. Y en cualquier caso, hacerlo mejor o peor solo implica que vas a tardar más o menos tiempo en pasar de nivel. Siempre avanzas, no puedes perder y tener que volver a empezar de cero». 

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