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Cuarto fallecido de menos de 50 años en Tarragona desde julio

Salut notificó la defunción de una persona de entre 40 y 49 del Baix Camp. Son los últimos efectos de la quinta ola. Los contagios, a la baja

Raúl Cosano

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Un sanitario, con todo el equipo de protección, en un hospital de Catalunya durante la emergencia sanitaria.  Foto: ACN

Un sanitario, con todo el equipo de protección, en un hospital de Catalunya durante la emergencia sanitaria. Foto: ACN

La pandemia está bajo control en Tarragona, con los principales indicadores y los contagios a la baja, justo en los días trascendentales del inicio de curso escolar. Eso no quita, sin embargo, para que la quinta ola muestre sus últimos efectos, unos coletazos postreros que tienen que ver con los fallecimientos. El Departament de Salut notificó ayer la defunción de una persona de entre 40 y 49 años, del Baix Camp. Se trata de uno de los ciudadanos más jóvenes que han perdido la vida este verano por la Covid-19. En concreto, la provincia acumula cuatro decesos de menores de 50 años desde julio, un ejemplo claro de que el coronavirus también ha afectado gravemente a perfiles jóvenes que, en un principio, eran menos vulnerables al SARS-CoV-2. 

De esas cuatro personas, dos eran de la horquilla de 40 a 49 años y las otras dos eran aún más jóvenes, de la cohorte entre 30 y 39. Todos ellos son víctimas del impacto de esta quinta ola, que ha tenido una especial incidencia en colectivos de jóvenes que no estaban tan protegidos por la vacunación como otras franjas de edades más avanzadas. Estos días, por ejemplo, hay un niño menor de diez años ingresado en la UCI y una persona de 20 a 29 también en intensivos, si bien la evolución en estos casos es, por lo general, positiva. Actualmente hay ocho menores de 50 años ingresados en las UCI en Tarragona.

Pese a eso, la situación sanitaria sigue destensándose de forma clara. Hay 23 personas en la UCI, cuando hace un mes había 40. En la provincia hay 43 ingresados por Covid-19, prácticamente la mitad que a finales de agosto. Atrás queda el pico de 185 hospitalizados por esta quinta ola en las comarcas tarraconenses, que se alcanzó el 1 de agosto. 

También se ha superado la cresta de defunciones. Salut notificó ayer ese perfil joven de uno de los fallecidos, si bien su muerte se contabilizó en el recuento oficial unos días antes. Ayer no hubo más decesos comunicados, ni en Tarragona ni en toda Catalunya. La quinta ola, desde que se desatara alrededor de la festividad de Sant Joan, ha dejado en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre 83 fallecidos. El 60% han sido hombres, lo que vuelve a confirmar, una vez más en esta emergencia sanitaria por coronavirus, que ellos son bastante más frágiles que ellas frente a este patógeno. Esa cifra de más de 80 muertos en poco más de dos meses puede parecer muy abultada en términos absolutos, pero no lo es en términos proporcionales. 

Sirva de ejemplo esta comparativa. El Camp y el Ebre registraron en julio y agosto 19.403 contagios, el número más alto de infecciones en toda la emergencia sanitaria. En esos dos meses fallecieron 78 personas. Así pues, la tasa de mortalidad es del 0,40% –por cada 1.000 diagnosticados han muerto cuatro personas–. El dato es siete veces inferior al que se registró en enero y febrero, durante la tercera ola, que se desbocó tras las fiestas navideñas. En ese intervalo, hubo 13.943 contagios –cifra inferior a la de esta reciente oleada– pero los fallecimientos en la provincia se dispararon de forma desorbitada, hasta cotas dramáticas: 367 solo en la provincia. La letalidad alcanzó el 2,6% en unas fechas en las que la vacuna existía pero llegaba a cuentagotas y solo a residencias. Esos antídotos son los que han evitado ahora tantas muertes. 

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