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Cuatro de los siete quioscos que salieron a concurso quedarán vacíos

El consistorio convocará una nueva licitación para estos antiguos puestos de prensa situados en el centro y el barrio de Campclar
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Quiosco en la Rambla Nova frente al número 40. The Day sirve churros, chocolate, sándwiches y golosinas importadas de Suecia.  Foto: Lluís Milián

Quiosco en la Rambla Nova frente al número 40. The Day sirve churros, chocolate, sándwiches y golosinas importadas de Suecia. Foto: Lluís Milián

Sólo tres de los siete quioscos que el Ayuntamiento de Tarragona sacó a licitación pública el pasado mes de junio de 2014 se convertirán en nuevos negocios. Han sido los únicos que han atraído el interés de los emprendedores que iniciarán una nueva etapa en estos establecimientos, creados originalmente para la venta de periódicos y publicaciones y que ahora tendrán un uso dirigido a la actividad turística.

Así, los antiguos quioscos de prensa situados en la avenida Lluís Companys con Enric d’Ossó (frente al instituto Vidal i Barraquer), el de la esquina de la calle Ramón y Cajal con Prat de la Riba y el de la Rambla Nova, frente al número 102, empezarán su actividad en breve, siempre y cuando cumplan con los requisitos de adjudicación. Los sobres con las ofertas de estos quioscos ya fueron abiertos hace unas semanas y el proceso se encuentra en trámite administrativo, a la espera de demandar la documentación necesaria a los futuros adjudicatarios para comprobar, entre otras cosas, su solvencia. Solo así se dará por finalizado el proceso de adjudicación y entonces los concesionarios podrán iniciar las reformas de los establecimientos y abrir sus puertas.

Los cuatro quioscos restantes, situados en Marqués de Montoliu (esquina con Sant Antoni Maria Claret), Rambla Nova frente al número 115, Rambla Nova esquina con calle Rovira i Virgili y avenida Riu Segre de Campclar, no han recibido ninguna puja y, por tanto, su concurso queda desierto. Ante la posibilidad de tener un equipamiento vacío, el Ayuntamiento ha confirmado al Diari que se abrirá una nueva licitación para activar el uso en estos quioscos, aunque la fecha se desconoce.

 

Las cifras

El objetivo del concurso, según las bases, era «instalar actividades que pudieran lograr un entorno urbano atractivo para el turismo de calidad». Para ello, se establecían como actividades permitidas la de venta de plantas y flores, helados, golosinas, juegos, pastelería, bebidas no alcohólicas, objetos de regalo y loterías, entre algunas otras.

El tiempo de concesión máximo establecido era de 15 años, pero los aspirantes podían rebajar ese período para sumar puntos a la hora de pujar por el quiosco deseado. Es decir, cuantos menos años ofertabas, más puntos recibías.

En el tema económico pasaba a la inversa. Una oferta superior a la mínima era sinónimo de más puntuación. Así, el canon anual para los tres quioscos que se van a adjudicar era, de salida, de 2.363,75 euros para el de la avenida Lluís Companys; 3.072,94 para el de la esquina entre Ramón y Cajal y Prat de la Riba y 5.909,44 euros para el de la Rambla Nova 102.

Los ganadores del concurso tuvieron que, en algunos casos, incrementar estas cantidades para poder hacerse con la concesión. A este gasto hay que añadir el de la reforma del quiosco, que corre a cargo de los concesionarios. Para el establecimiento de Lluís Companys, la rehabilitación prevista se cifra, IVA a parte, en 8.822,66 euros; para el de Ramón y Cajal con Prat de la Riba, en 2.726 euros, y el de Rambla Nova frente el 102, en 1.221,89 euros.

Un último criterio a la hora de decidir o seleccionar a los adjudicatarios fue qué tipo de actividad se iba a instalar en cada quiosco. Así, el consistorio desestimó una propuesta que consistía en ofrecer máquinas expendedoras de bebidas, golosinas y aperitivos (vending) en uno de estos puestos.

 

Tarraconenses de adopción

Alex Rokhlin y Eugenia Rakhimova son rusos y viven en Tarragona desde hace 14 años. Ambos se conocieron en Barcelona, cuando dejaron su Moscú natal para estudiar en la Ciudad Condal y ahora, siendo marido y mujer, regentan desde hace cuatro años su propio negocio, Oh Delicious&Coffee, situado en el carrer Sant Agustí y también en Parc Central. Ellos serán los concesionarios del quiosco de la avenida Lluís Companys, frente al instituo Vidal i Barraquer. «Yo he estudiado allí y sé perfectamente que hace falta un lugar para tomarse un café y un bollo. Además, es una zona de paso de muchos turistas rusos que se dirigen a El Corte Inglés», afirma Rakhimova.

Oh Delicious ofrecerá su producto estrella, los donuts caseros, además de cafés o refrescos. «Creamos esta empresa, el producto lo hacemos nosotros y aspiramos a crecer por toda España», dice Alex Rokhlin, que confiesa ser un enamorado de la ciudad y por eso han solicitado al Ayuntamiento poder ejercer de punto de información turística para los ciudadanos rusos. «Tarragona es fantástica. Queremos explicar todo lo bonito que tiene esta ciudad a nuestros compatriotas que, cuando vienen, desconocen por completo actividades tan maravillosas como el festival Tarraco Viva. Es como meterte en una máquina del tiempo», asegura Rokhlin. Oh Delicious contratará dos empleados «mínimo» para su quiosco y espera poder abrir antes de Semana Santa.

Irfan Khan ha cambiado de actividad profesional. Pakistaní con más de 14 años en España, lleva residiendo en Tarragona desde hace tan sólo dos, pero ya ha abierto un par de fruterías. Una, en la calle Apodaca número 4, y la otra, en la esquina entre Ramón y Cajal y Prat de la Riba, justo delante del quiosco que también regentará. «En verano mucha gente me pedía si tenía algo de beber y entonces pensé que podía utillizar el quiosco para vender zumo natural de las frutas que tengo y también fruta pelada y troceada para llevar», explica. Khan, que vivió unos doce años en Flix, donde tenía una empresa que abastecía de personal a Ercros, asegura que la inversión inicial será de unos 12.000 euros, en los que incluye el canon, los suministros y la obra. «Queremos que el quiosco esté completamente abierto por sus lados. Haremos paredes de cristal para que la gente vea qué vendemos», afirma. El quiosco de la Rambla Nova 102 estará dedicado a la venta de souvenirs.

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