Cuerpo, mente y alma

‘Mindfulness’ o atención plena, cuya práctica nos ayuda a reducir el estrés, a controlar la ansiedad y a sentirnos mejor

Ana Rivera

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Una clase de meditación guiada. FOTO: Fabián Acidres

Una clase de meditación guiada. FOTO: Fabián Acidres

«Mindfulness es una palabra inglesa que se traduce como atención plena. Consiste en prestar atención a lo que te está sucediendo en este instante. Es vivir el momento presente de forma atenta y sin juzgar. Es una invitación a conocer cómo funciona nuestra mente y a experimentar sensaciones físicas y emociones que sentimos», en palabras de Clara Rosell, psicóloga y responsable del centro de Mindfulness A Meditar.

Una práctica ancestral en Oriente, que está integrándose a la medicina y psicología de Occidente. Es aplicada, estudiada científicamente y por ello reconocida como una manera efectiva de reducir el estrés, aumentar la autoconciencia, reducir los síntomas físicos y psicológicos asociados a la ansiedad y mejora el bienestar.

Tal y como nos indica Jordi Mauri, psicólogo clínico y responsable del Centro Holos Salut Íntegra, «Mindfulness hace más de 30 años que se conoce. Actualmente el exceso de información, el ritmo acelerado hace que, a veces, la mente vaya más rápida que la vida. Perdemos capacidad de observar, mirar y vivir en el presente. La práctica de Mindfulness nos lleva a la presencia del ahora y aquí, donde rae la fuerza y el disfrutar de la vida». 

El Centro Holos, especializado en salud y medicina integrativa desde 1979, ha notado un aumento de interés sobre esta práctica. «Cada vez hay más personas interesadas en mejorar su calidad de vida, que es diferente a comprar comodidades», responde Mauri. Han ampliado con hasta seis actividades nuevas relacionadas con Mindfulness, orientadas a diferentes tipos de público y cuentan con un instructor especializado, Eduard Miquel. 

De hecho, en los últimos años son muchos los gimnasios que también ofertan cada vez más actividades relacionadas con el culto a la mente y a la paz interior, como puede ser el yoga, del que se dice que es un buen complemento a la práctica del Mindfulness.

Rosell y Mauri apuntan que es una práctica de la que nos podemos beneficiar todos. «Es la era de las nuevas tecnologías y de las constantes interrupciones. La multitarea es omnipresente, el estrés, la presión y la exigencia laboral nos pueden generar crisis internas. El dinamismo de esta época nos impide centrar nuestra atención en un solo tema a la vez. Vivimos rápido, pero no atentos y genera insatisfacción y sufrimiento», explica Rosell. 

«La práctica habitual reduce la ansiedad, aumenta la sensación de bienestar y satisfacción personal, mejora en el descanso y la gestión de las emociones, la escucha y la comunicación», dice Mauri.

¿Cómo empezar con el Mindfulness? Simplemente sintiendo la propia respiración y tomando conciencia del cuerpo de uno mismo. En realidad, «es como ir al gimnasio, se trata de ejercitar el músculo de tu atención», concluye Rosell.

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